Marcus intentó recuperar la sonrisa.
—Julian, no sabía que Evelyn era tu esposa. Tenemos pendiente aquella reunión sobre la adquisición.
Julian asintió.
—La llevará el equipo independiente. Evelyn declaró nuestro vínculo y no participa en esa operación.
Chloe me miró con alivio.
Creyó que aquello significaba que yo no podía hacer nada.
Emma tiró suavemente de mi collar.
—Mami, ¿vamos a bailar?
—Enseguida, cariño.
Julian la recibió en brazos y se alejó hacia la pista. No necesitaba quedarse para protegerme.
Marcus bajó la voz.
—No habrás hablado de nuestro divorcio con él.
—Mi matrimonio no es una conversación sobre ti.
—Entonces podemos comportarnos como adultos.
Miré su copa temblorosa.
—Podrías empezar dejando de insultarme.
Iba a marcharme cuando mencionó el nombre de una sociedad.
Redhaven Holdings.
Me detuve.
Era la misma entidad que aparecía en los registros que había conservado cinco años antes. Marcus acababa de decirle a otro invitado que no tenía relación con ella.
Pero los documentos mostraban transferencias, garantías y una participación que nunca declaró durante nuestro divorcio.
No había guardado aquel disco para chantajearlo. Mi abogada había conservado una copia desde entonces. Algunos movimientos parecían sospechosos, pero faltaban documentos para demostrar qué significaban.
La posible adquisición había provocado nuevas revelaciones.
Y los investigadores acababan de obtener los registros que faltaban.
—Evelyn, ¿qué pasa? —preguntó Marcus.
—Nada que debamos discutir en la boda de mi prima.
Regresé junto a mi familia.
Semanas después, nuestros abogados solicitaron reabrir las cuestiones patrimoniales del divorcio. Las discrepancias financieras también quedaron bajo investigación, y la adquisición fue suspendida durante la revisión.
Marcus me llamó.
—¿Todo esto es porque te dejé?
Miré a Emma, sentada en el suelo dibujando nuestra casa.
—Es porque ocultaste bienes y firmaste declaraciones que ahora tendrás que explicar.
Colgué.
Aquella noche Julian preparó la cena mientras nuestra hija me enseñaba su dibujo.
Había tres figuras tomadas de la mano.
No aparecían empresas, cuentas ni hombres derrotados.
Solo nosotros.
Guardé el dibujo en el frigorífico y me senté a cenar.
Marcus tendría que responder por su pasado.
Yo ya no necesitaba vivir dentro de él.