Xu Kai permaneció inmóvil frente al terminal POS, incapaz de aceptar lo que acababa de escuchar.
—¿Bloqueada? —repitió con incredulidad.
El director del hotel asintió con cautela.
—Sí, señor. El sistema muestra que el bloqueo fue solicitado directamente por el titular principal.
Meng Ting frunció el ceño.
—¿No puede intentarlo con otra tarjeta?
Xu Kai reaccionó por fin.
—Claro que sí.
Metió la mano en su cartera y sacó otra tarjeta negra.
La empleada la tomó con rapidez y la pasó por el terminal.
«Bip.»
La pantalla volvió a mostrar el mismo mensaje.
TARJETA NO VÁLIDA.
Esta vez, nadie habló.
Xu Feifei, que estaba retransmitiendo la boda en directo, bajó lentamente el teléfono.
—Hermano… ¿qué está pasando?
Xu Kai no respondió.
Su rostro había perdido toda la seguridad que había mostrado durante la ceremonia.
—Debe de ser un error del banco —dijo Meng Ting rápidamente—. Mi marido tiene muchas cuentas.
El director negó con la cabeza.
—Señora Meng, no se trata de un problema de saldo.
Hizo una pausa antes de continuar.
—Todas las tarjetas adicionales vinculadas a esta cuenta han sido bloqueadas.
Los murmullos comenzaron a extenderse entre los invitados.
Xu Kai sintió que cada mirada se clavaba sobre él.
Entonces recordó las palabras de Chen Xi.
«No necesito nada.»
En aquel momento había pensado que simplemente estaba fingiendo indiferencia.
Ahora comprendía que ella había hablado completamente en serio.
Sacó el teléfono y llamó al banco.
—Quiero saber quién bloqueó mis tarjetas.
Después de unos segundos, la respuesta del operador hizo que su expresión cambiara.
—Señor Xu, usted no figura como titular principal.
—¿Qué quieres decir?
—La cuenta pertenece a la señora Chen Xi.
Xu Kai se quedó helado.
Meng Ting le arrebató el teléfono.
—¡Eso es imposible! ¡Él es su marido!
Hubo un breve silencio al otro lado.
—Ya no, señora.
La llamada terminó.
En ese instante, el teléfono de Xu Kai recibió un mensaje.
Era del banco.
Debajo aparecía una fotografía del documento que Chen Xi había presentado para solicitar el bloqueo.
Y justo debajo de su firma había una anotación que hizo que Xu Kai sintiera un escalofrío.
«Divorcio registrado oficialmente.»
Pero había algo más.
Una segunda línea.

«Todas las cuentas y activos vinculados serán revisados por solicitud del titular.»
Xu Kai levantó lentamente la cabeza.
Por primera vez, comprendió que Chen Xi no se había marchado con las manos vacías.
Había estado esperando este momento desde mucho antes de firmar el divorcio.