PARTE 2: El secreto detrás de Liam

Aquel día, mientras mi cliente lloraba en el pasillo del juzgado porque sus pruebas habían quedado destruidas, hice una promesa: no volvería a sacrificar mi trabajo para proteger la comodidad de Nathan.

Reimprimí el expediente, presenté la demanda de divorcio y pedí que todas las comunicaciones sobre nuestros bienes quedaran por escrito.

Al regresar a casa, encontré a Nathan en la cocina. Isabella había vuelto a ocupar mi habitación. Liam dormía en el sofá, con una compresa sobre la frente.

—No puedes echarlos así —dijo Nathan—. El niño está enfermo.

—No los estoy echando. Te estoy diciendo que yo me voy.

Él palideció.

—¿Vas a pedir el divorcio por una taza y unos papeles?

—Por tres años de excusas. Por mi cama. Por tu silencio. Y porque siempre encuentras una razón para que yo acepte lo que jamás aceptarías de mí.

Isabella bajó la mirada, pero no hizo ademán de marcharse.

Nathan me siguió al dormitorio. Mientras sacaba una carpeta del armario, su teléfono vibró sobre la cómoda. En la pantalla apareció un mensaje del hospital:

«Señor Reed, necesitamos confirmar los datos del padre biológico de Liam antes de completar el expediente».

Nathan se apresuró a tomar el teléfono.

—¿Por qué te llaman a ti? —pregunté.

—Isabella me puso como contacto de emergencia.

—Eso no es lo que preguntaron.

No respondió.

Entonces Liam se despertó llorando. Isabella corrió hacia él, pero el niño estiró los brazos hacia Nathan.

—Papá, no te vayas.

El silencio cayó sobre la habitación.

Isabella se quedó inmóvil. Nathan abrazó al niño, sin mirarme.

Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.

—¿Es hijo tuyo?

—Claire, ahora no.

—¿Es hijo tuyo?

Isabella apretó a Liam contra su pecho, pero él no quería soltar a Nathan.

Mi esposo cerró los ojos un instante.

—No sabía que estaba embarazada cuando nos separamos.

—¿Y cuándo pensabas contármelo?

Nathan abrió la boca, pero su teléfono volvió a vibrar. Esta vez, una notificación del hospital iluminó la pantalla.

Alcancé a leer la primera línea antes de que él lo apartara:

«Resultado de paternidad confirmado…»

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