El sobre llegó cuando Vivian caminaba hacia el altar.
Adrian lo abrió sin entender por qué mi nombre aparecía escrito en el frente.
Después vio las fotografías.
Cuatro niños de casi dos años.
Dos niñas.
Dos niños.
Todos con sus mismos ojos grises.
Debajo estaba el informe.
Probabilidad de paternidad: 99,99 %.
Adrian dejó de respirar.
—¿Qué demonios es esto?
Victor le arrancó los documentos.
Su rostro palideció.
—Cuatro…
La madre de Adrian tuvo que sentarse.
Vivian permaneció inmóvil frente al altar.
—Adrian, seguramente es falso.
Entonces entró un hombre del laboratorio.
—Señor Cole, hay una segunda entrega.
Adrian abrió otro sobre.
Esta vez aparecían tres nombres.
Los trillizos de Vivian.
Leyó el resultado una vez.
Después otra.
ADRIAN COLE: PATERNIDAD EXCLUIDA.
—No…
Vivian retrocedió.
—Adrian, puedo explicarlo.
Victor tomó el informe.
—¿Quién es el padre?
El representante señaló otra página.
Los trillizos compartían una relación genética directa con la familia Cole.
Pero Adrian no era su padre.
Victor levantó lentamente la cabeza.
Durante varios segundos nadie habló.
La sospecha resultaba demasiado evidente.
—¿Tú? —preguntó Adrian mirando a su padre.
Victor golpeó la mesa.
—¡Jamás he tocado a esa mujer!
Vivian comenzó a llorar.
Pero esta vez sus lágrimas parecían reales.
—Victor no es el padre.
Las puertas del salón se abrieron.
Un hombre entró.
Era casi idéntico a Adrian.
Misma altura.
Mismos ojos.
La única diferencia era una cicatriz que atravesaba su mandíbula.
Adrian se quedó petrificado.
—¿Quién eres?
Victor parecía haber envejecido veinte años.
—No puede ser.
El desconocido sonrió.
—Hola, padre.
Adrian miró a Victor.
—¿Padre?
El hombre sacó su propio análisis genético.
—Mi nombre es Alexander Cole.
Después señaló a los trillizos.
—Y esos niños son míos.
Vivian cerró los ojos.
La boda acababa de convertirse en un funeral para todas sus mentiras.
Pero Adrian apenas la miraba.
Seguía observando al hermano cuya existencia jamás había conocido.
—¿Por qué apareces ahora?
Alexander dirigió la mirada hacia Victor.
—Porque Elena tuvo cuatro hijos Cole.
—Y tu padre pagó doscientos millones para expulsarla antes de que nacieran.
Victor apretó los puños.
—Cállate.
—No.
Alexander dejó una carpeta frente a Adrian.
—Pregúntale por qué necesitaba que Elena desapareciera antes de descubrir su embarazo.
Adrian abrió la carpeta.
Dentro había una copia del cheque del divorcio.
Y debajo, un documento fechado seis meses antes de que Vivian anunciara su embarazo.
Era un informe privado sobre mí.
Fotografías.
Historial médico.
Incluso información sobre mi fertilidad.
Adrian levantó la vista.
—¿Investigaste a Elena antes de todo esto?
Victor no respondió.
Alexander sonrió sin alegría.
—Doscientos millones nunca fueron el precio para que Elena abandonara a Adrian.
Se acercó a Victor.
—Fueron el precio para impedir que descubriera por qué los hijos de Elena jamás debían nacer dentro de la familia Cole.
