PARTE 2: NORTH SALE A LA LUZ

A la mañana siguiente, Ethan firmó.

No porque estuviera arrepentido.

Porque Sophia le había convencido de que quedarse con el apartamento significaba ganar.

—Cuando se te acabe el dinero, no vuelvas —dijo.

Sonreí.

—No pienso hacerlo.

Una semana después, Ethan llegó a trabajar y su tarjeta dejó de funcionar.

—¿Qué significa esto?

Recursos Humanos lo esperaba.

—Grant Industries canceló el contrato que usted administraba. Durante la revisión aparecieron gastos que requieren una investigación interna.

Ethan palideció.

A esa misma hora, yo entraba en la oficina de Alexander Grant.

Sobre su escritorio había cinco de mis novelas.

—North —dijo—. Finalmente.

—¿Por qué quería verme?

Alexander deslizó un contrato hacia mí.

—Queremos adaptar Cien verdades sobre las relaciones.

Miré la cifra.

Era varias veces superior a mis últimas regalías.

Pero Alexander colocó una segunda carpeta encima.

—También encontré algo relacionado con su exmarido.

Dentro había pagos, facturas y transferencias.

Y un nombre repetido.

Sophia Lane.

—¿Qué es esto?

—Sophia trabaja indirectamente para uno de nuestros competidores.

Sentí un escalofrío.

—¿Está diciendo que utilizaba a Ethan?

—Estamos investigándolo.

Tres días después, mi editorial anunció públicamente mi identidad.

Mi fotografía apareció en todos los medios:

NATALIE PARKER ES “NORTH”, LA AUTORA DE DIEZ MILLONES DE EJEMPLARES.

Ethan me llamó inmediatamente.

—¿Tú eres North?

—Sí.

—¿Tienes millones?

—También.

Silencio.

Después llegó lo inevitable.

—Natalie… cometí un error.

—No.

Miré desde la ventana de mi nueva oficina.

—Cometiste muchas decisiones.

—Podemos empezar otra vez.

—Ya empecé otra vez.

Colgué.

Aquella noche Alexander me llamó.

—Tenemos el resultado de la investigación sobre Sophia.

—¿Qué encontraron?

—El embarazo.

Me quedé inmóvil.

—¿Qué pasa con él?

Alexander tardó unos segundos.

—Ethan cree que el bebé es suyo.

—¿Y no lo es?

—No puedo afirmarlo sin una prueba.

Hizo una pausa.

—Pero encontramos algo que debería ver.

Me envió una fotografía tomada meses atrás.

Sophia entraba en un hotel.

El hombre que caminaba junto a ella no era Ethan.

Era el director ejecutivo de la empresa competidora vinculada a las transferencias.

Debajo había una fecha.

Era exactamente la misma semana en que Ethan había pagado aquella visita a la clínica.

Miré la imagen durante varios segundos.

Ethan había destruido nuestro matrimonio creyendo que había encontrado una vida mejor.

Quizá estaba a punto de descubrir que mientras él me engañaba…

Sophia también lo estaba engañando a él.

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