PARTE 2: La vez que Ethan ya me había elegido

Iris fue la primera en reaccionar.

—¿Ya la habías visto?

Ethan no respondió inmediatamente.

Se acercó al comandante Gu y tomó el compromiso de sus manos.

—Hace ocho meses.

Yo fruncí el ceño.

No recordaba haberlo conocido.

—Fue durante las inundaciones —continuó—. Cerca del puente del río.

Entonces lo recordé.

Aquella noche había llovido durante horas.

Mi abuela tenía fiebre y yo había caminado doce kilómetros para conseguir medicinas.

Un camión militar quedó atrapado cerca del puente.

Había ayudado a varios soldados a empujar un carro cargado con suministros, pero jamás pregunté sus nombres.

Ethan había estado allí.

—Me diste tu impermeable —dijo.

—Pensé que eras un soldado cualquiera.

Por primera vez, apareció una leve sonrisa en su rostro.

—Lo era.

Iris palideció.

—Entonces este compromiso nunca fue para mí.

El comandante Gu negó.

—Vinimos a cumplir una promesa entre familias. Ethan decidiría después de conocer a la hija Shen que aceptara.

Mi madrastra intervino enseguida.

—Entonces Iris puede reconsiderarlo.

—No —dijo Ethan.

Una sola palabra terminó la discusión.

Esa tarde llevó a mi abuela al hospital militar.

Los médicos confirmaron que necesitaba tratamiento inmediato.

Cuando vi una cama limpia, medicamentos de verdad y oxígeno junto a ella, tuve que salir al pasillo para que nadie me viera llorar.

Ethan me encontró allí.

—No tienes que casarte conmigo por esto.

Lo miré sorprendida.

—Mi abuelo pagará el tratamiento igualmente.

—¿Por qué?

—Porque una deuda de gratitud no debe convertirse en una deuda matrimonial.

Por primera vez comprendí que aquel hombre no estaba comprando una esposa.

Me estaba dando la oportunidad de elegir.

—Entonces sigo aceptando.

Sus ojos permanecieron sobre mí.

—¿Incluso sin deberme nada?

Asentí.

—Ahora quiero descubrir si podemos construir algo.

Tres días después comenzaron los preparativos.

Pero la noche anterior al registro matrimonial, Iris apareció en el hospital.

Traía los ojos rojos.

—Lena, tienes que cancelar la boda.

—¿Por qué?

Sacó una carta de su bolso.

Reconocí inmediatamente la letra de mi padre.

—Encontré esto escondido en su escritorio.

La abrí.

Estaba fechada veinte años atrás.

El destinatario era el comandante Gu.

Solo había cuatro líneas.

Pero la última hizo que mis manos empezaran a temblar:

“Cuando llegue el momento, no permita que Lena descubra por qué fue enviada a nuestra familia.”

Levanté lentamente la cabeza.

—¿Enviada?

Iris tragó saliva.

—Lena…

Su voz se quebró.

—Creo que tú nunca fuiste hija de papá.

Antes de que pudiera responder, una voz fría llegó desde la puerta.

—Eso ya lo sé.

Ethan estaba allí.

Y por su expresión comprendí que el secreto sobre mi nacimiento era precisamente la razón por la que había aceptado casarse conmigo.

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