PARTE 2: La fecha que Clara no podía explicar

Clara miró el informe como si pudiera hacerlo desaparecer.

—Ese documento está equivocado.

Victor no levantó la voz.

—Tiene tu nombre, tu número de historia clínica y la fecha.

Margaret intervino inmediatamente.

—¡Los médicos también cometen errores!

Mi suegro Samuel giró lentamente hacia ella.

—¿Tú lo sabías?

Mi suegra palideció.

Ese silencio respondió por ella.

Victor se puso de pie.

—Siete años.

Miró a Clara.

—Durante siete años me dejaste creer que Hugo fue concebido después de que empezáramos nuestra vida juntos.

—¡Hugo es tu hijo!

—Eso no fue lo que pregunté.

Clara empezó a llorar.

Daniel abrió la puerta del estudio y llamó suavemente a los niños.

No quería que escucharan más.

Cuando Leo pasó junto a mí, lo abracé.

—Mamá, ¿hice algo malo?

—Nada.

Le besé el cabello.

—Tú no hiciste absolutamente nada.

Daniel llevó a ambos niños al piso superior.

Cuando regresó, Victor seguía esperando.

Finalmente Clara se derrumbó.

—Estaba embarazada cuando acepté casarme contigo.

Victor cerró los ojos.

—¿De quién?

—Eso no importa.

—Para mí sí.

Margaret golpeó la mesa.

—¡Basta! Hugo ha sido tu hijo durante siete años.

Victor la miró.

—¿También sabías quién era el padre?

Mi suegra bajó la mirada.

Entonces comprendí que todavía quedaba otra mentira.

Clara se acercó a Victor.

—Tú eres su padre en todo lo que importa.

Él retrocedió.

—Necesito una prueba de ADN.

—¡No!

La respuesta salió demasiado rápido.

Samuel dejó caer lentamente los palillos.

—Clara, ¿por qué tienes tanto miedo?

Nadie respondió.

Entonces sonó mi teléfono.

Número desconocido.

Abrí el mensaje.

Había una fotografía antigua.

Clara, embarazada, saliendo del mismo hospital donde yo había visto aquel informe.

No estaba sola.

Un hombre caminaba junto a ella con una mano protectora sobre su espalda.

Amplié la imagen.

Se me heló la sangre.

Daniel se acercó.

—Emma, ¿qué pasa?

Le mostré la fotografía.

Su rostro perdió el color.

Victor también la vio.

—¿Quién es?

Yo conocía aquella cara.

Todos los Zhou la conocían.

Era Michael Zhou.

El hermano menor de Samuel.

El tío de Clara.

Muerto oficialmente seis años atrás.

Margaret se levantó tan deprisa que volcó su silla.

—¡Borra esa fotografía!

Samuel la miró horrorizado.

—Margaret…

Pero ella ya había cometido el error.

No preguntó de dónde había salido la imagen.

No dijo que fuera falsa.

Solo quiso destruirla.

Victor la entendió también.

—Tú sabías quién estaba con Clara.

Margaret empezó a temblar.

Entonces llegó un segundo mensaje.

Esta vez contenía un resultado de laboratorio realizado cuando Hugo tenía tres meses.

Una prueba de paternidad.

Clara figuraba como madre.

Pero el nombre del supuesto padre estaba censurado.

Solo podía leerse una línea:

Probabilidad de paternidad: 99,99 %.

Debajo apareció otro mensaje.

“Si quieren saber quién es realmente el padre de Hugo, pregunten por qué Michael Zhou tuvo que desaparecer.”

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