—Las llamadas no vienen de mí —dijo Vincent.
Miré a Luke.
—Entonces, ¿por qué me seguíais?
—Porque alguien más también lo hacía.
Vincent sacó un teléfono y me mostró una fotografía tomada aquella mañana.
Yo salía de una farmacia con las medicinas de mi abuela.
Detrás de mí había un hombre con chaqueta gris.
—Lo conocemos —dijo Luke—. Trabaja para alguien que quiere saber qué viste anoche.
—No vi nada.
Vincent me observó.
—Ese es precisamente el problema.
Sentí un escalofrío.
Entonces explicó que el ascensor no había sufrido una avería.
Alguien había manipulado el sistema para detenerlo exactamente entre los pisos treinta y uno y treinta y dos.
—¿Por qué?
Vincent permaneció callado.
Luke respondió:
—Porque el jefe debía morir allí dentro.
Lo miré incrédula.
—¿Y yo?
—No estabas prevista.
Recordé mi despido.
—Entonces ¿por qué me prohibisteis regresar?
La mandíbula de Vincent se tensó.
—Yo no pedí que te despidieran.
Sacó otro documento.
La orden había salido de Hayes Property Management.
Firmada por su tío, Richard Hayes.
Antes de poder preguntar nada, el coche giró bruscamente.
Luke miró por el espejo.
—Nos siguen.
Vincent me empujó hacia abajo justo cuando algo golpeó la parte trasera del vehículo.
No escuché un disparo.
Solo el impacto.
Después otro.
El conductor aceleró.
Mi corazón parecía querer salirse del pecho.
—¡Mi abuela está sola!
Vincent maldijo.
—Luke, manda dos hombres al apartamento.
—¡No quiero a tus hombres cerca de ella!
Vincent me miró directamente.
—Claire, quienquiera que hizo esto ya sabe dónde vive.
Eso me silenció.
Veinte minutos después entramos en un edificio privado junto al río.
Vincent cerró la puerta detrás de nosotros.
—Necesito preguntarte algo.
Sacó una fotografía antigua.
Era mi abuela.
Mucho más joven.
Estaba de pie junto a tres hombres.
Uno era Richard Hayes.
Otro era el padre de Vincent.
El tercero…
Sentí que las piernas me fallaban.
—Ese es mi padre.
El hombre había desaparecido cuando yo tenía seis años.
Mi abuela siempre aseguró que nos había abandonado.
Vincent señaló una fecha escrita detrás de la fotografía.
—Fue tomada dos días antes de que desapareciera.
—¿Por qué tienes esto?
Por primera vez desde que lo conocía, Vincent pareció incómodo.
—Porque anoche, cuando quedamos atrapados, no intentaban matarme solo a mí.
Se acercó.
—Alguien sabía exactamente quién eras.
Mi teléfono sonó.
Número desconocido.
Vincent intentó detenerme, pero contesté.
No hubo silencio esta vez.
Una voz masculina susurró:
—Pregúntale a Vincent quién ordenó la muerte de tu padre.
La llamada terminó.
Levanté lentamente la mirada.
Vincent había oído cada palabra.
Y no preguntó de qué estaban hablando.
Solo cerró los ojos.
—Claire…
Retrocedí.
—Tú sabes quién lo mató.
Vincent abrió los ojos.
—Sí.
Su siguiente frase hizo que incluso Luke palideciera.
—Porque la orden salió de mi familia.
