PARTE 2: LA VERDAD QUE MARGARET ESCONDIÓ DURANTE DIEZ AÑOS

Anna llegó al Hospital St. Matthew veinte minutos después.

La lluvia seguía golpeando las ventanas de urgencias.

Ethan caminaba de un lado a otro por el pasillo.

Lily permanecía sentada, completamente nerviosa.

En cuanto la vio aparecer, Ethan corrió hacia ella.

—¡Por fin llegaste!

Como si fuera la cosa más normal del mundo.

Como si todavía tuviera derecho a exigirle algo.

Anna dio un paso atrás.

—El médico dijo que debía venir.

No por ti.

Un doctor de cabello canoso salió del área de cuidados intensivos.

—¿La señora Anna Walker?

—Sí.

El médico abrió una carpeta.

—Necesitamos confirmar su identidad antes de entregar los documentos que la paciente dejó bajo custodia.

Ethan frunció el ceño.

—Doctor, yo soy su hijo.

El hombre lo miró con tranquilidad.

—Lo sabemos.

—Entonces déselos a mí.

El médico negó lentamente.

—La señora Margaret fue muy clara.

“Solo Anna.”

Nadie más.

Ethan sintió un nudo en el estómago.

Durante diez años creyó conocer perfectamente a su madre.

Aquello no tenía sentido.

Anna siguió al médico hasta un pequeño despacho.

Sobre la mesa había un sobre grueso, sellado con cera roja.

En la parte frontal solo podía leerse una frase escrita con la letra temblorosa de Margaret.

“Para mi verdadera hija.”

Anna quedó inmóvil.

Con manos inseguras rompió el sello.

La primera hoja era una carta.

“Anna, cuando leas esto probablemente yo ya no pueda hablar.”

“Perdóname.”

Las lágrimas comenzaron a nublarle la vista.

Continuó leyendo.

“Durante diez años acepté que Ethan descargara sobre ti todas las responsabilidades que le correspondían a él.”

“Vi cómo dejabas tu trabajo antes de tiempo para bañarme.”

“Vi cómo fingías sonreír aunque llegaras agotada.”

“También vi cómo mi propio hijo empezaba a tratarte más como una empleada que como una esposa.”

Anna respiró profundamente.

Cada línea parecía abrir una herida antigua.

“Quise detenerlo muchas veces.”

“No tuve el valor.”

Debajo de la carta apareció una carpeta azul.

Dentro había cientos de documentos.

Transferencias bancarias.

Recibos.

Facturas médicas.

Y un cuaderno donde Margaret había anotado absolutamente todo durante los últimos diez años.

“Hoy Anna llegó a las seis y media, aunque tenía fiebre.”

“Ethan dijo que estaba ocupado.”

“Anna pagó otra medicina sin decírmelo.”

“Lily nunca vino.”

Página tras página.

Año tras año.

Todo estaba registrado.

Entonces apareció un documento notarial.

Anna abrió lentamente la última hoja.

Era un contrato de compraventa.

La casa familiar.

La misma que Ethan decía haber comprado con el dinero de ambos.

El verdadero comprador no era Ethan.

Era Margaret.

Y debajo aparecía una cláusula manuscrita.

“En caso de divorcio causado por infidelidad del señor Ethan Walker, la propiedad pasará íntegramente a nombre de Anna Walker.”

Anna sintió que el corazón dejaba de latir durante un segundo.

Nunca había visto aquel documento.

Jamás.

En ese momento alguien golpeó la puerta.

Era Ethan.

Había esperado apenas unos minutos antes de perder la paciencia.

—Doctor, necesito entrar.

El médico abrió solo unos centímetros.

—No es posible.

—¡Es mi madre!

—Y estas son sus instrucciones legales.

Ethan elevó la voz.

—¿Qué instrucciones?

El médico respondió con absoluta serenidad.

—La señora Margaret dejó constancia de que usted no debía conocer el contenido de esos documentos hasta después de que la señora Anna terminara de leerlos.

Desde el pasillo, Lily comenzó a ponerse nerviosa.

—Ethan… ¿qué está pasando?

Él no respondió.

Solo golpeó la puerta con más fuerza.

Dentro del despacho, Anna abrió el último sobre.

Había una memoria USB.

Y una nota.

“Si Ethan intenta quitarte esta documentación, entrega inmediatamente la memoria al abogado Zhao.”

“Ahí está la prueba de la única mentira que destruyó nuestra familia.”

Anna conectó la memoria al ordenador del despacho.

Solo contenía un archivo de video.

La fecha era exactamente la del día en que Ethan le pidió el divorcio.

Pulsó reproducir.

La imagen mostró el despacho de Ethan.

Él hablaba con Lily sin saber que la cámara de seguridad seguía grabando.

La siguiente frase hizo que Anna sintiera un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.

Primero conseguiré que Anna firme el divorcio… y después convenceré a mi madre de modificar el testamento. Si se niega, ya sé cómo obligarla.

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