Tres días después, Huanyu Technology anunció públicamente que había suspendido la propuesta presentada por el Grupo Lu.
La noticia sacudió el sector tecnológico.
Lu Chenzhou había invertido meses en aquel proyecto.
Ahora alguien llamado “J” había señalado vulnerabilidades capaces de destruir toda su arquitectura de seguridad.
Mientras tanto, yo estaba sentada tranquilamente en el pequeño apartamento que heredé de mi madre.
Mi teléfono vibró.
Era una videollamada del director ejecutivo de Huanyu.
—Señorita J, aceptamos todas sus condiciones.
Sonreí.
—Entonces nos veremos en la presentación final.
—¿Vendrá personalmente?
Miré mi reflejo en la pantalla.
Durante tres años había escondido aquella versión de mí misma para convertirme en la esposa dócil que Lu Chenzhou deseaba.
—Sí.
Una semana después entré en la sede de Huanyu.
Traje negro.
Cabello recogido.
Sin una sola sombra de aquella antigua señora Lu.
Cuando las puertas de la sala de conferencias se abrieron, Lu Chenzhou estaba sentado junto a Qin Wei.
Él levantó la cabeza.
Y se quedó inmóvil.
—¿Su Wan?
Qin Wei frunció el ceño.
—¿Qué haces aquí?
No respondí.
El presidente de Huanyu se levantó personalmente para recibirme.
—Señorita J, finalmente tenemos el honor de conocerla.
El rostro de Lu Chenzhou perdió todo color.
—¿J?
Lo miré.
—Mucho tiempo sin verte, señor Lu.
—Eso es imposible.
—¿Por qué?
Me senté frente a él.
—¿Porque tu exesposa solamente sabía cocinar?
Nadie habló.
La presentación comenzó.
En veinte minutos desmonté cada una de las soluciones técnicas del Grupo Lu.
Pero cuando llegamos al último archivo descubrí algo inesperado.
Parte del código presentado por Lu Chenzhou no pertenecía a su empresa.
Era mío.
Un algoritmo que había desarrollado siete años atrás y jamás publicado.
Me puse seria.
—¿De dónde obtuvieron este código?
Lu Chenzhou miró a su equipo.
Nadie respondió.
Entonces Qin Wei palideció.
Lo noté inmediatamente.
—Qin Wei —dije—. ¿Tú sabes algo?
—Claro que no.
Mentía.
Huanyu ordenó revisar el origen de los archivos.
Dos horas después apareció el registro.
El código había sido entregado al Grupo Lu por la familia Qin.
Pero su fecha de adquisición era todavía más inquietante.
Tres años atrás.
Exactamente el mes en que me casé con Lu Chenzhou.
Sentí un escalofrío.
Aquello significaba que alguien había tenido acceso a mis archivos privados desde antes de que abandonara mi carrera.
Lu Chenzhou se volvió hacia Qin Wei.
—Me dijiste que vuestra familia había comprado esa tecnología.
—Y así fue.
—¿A quién?
Qin Wei guardó silencio.
Entonces mi teléfono recibió un mensaje cifrado.
Uno de mis antiguos compañeros había encontrado el origen de la filtración.
Abrí el archivo.
La primera dirección IP pertenecía a la mansión de la familia Lu.
Pero la autorización no provenía de la cuenta de Lu Chenzhou.
Pertenecía a su madre.
La mujer que durante tres años me había tratado como si yo fuera demasiado insignificante para su hijo.
Lu Chenzhou leyó el informe por encima de mi hombro.
—Mi madre sabía quién eras.
—Eso parece.
Pero había una segunda página.
Y esa fue la que realmente me dejó sin respiración.
Mi suegra no solo conocía mi identidad como J.
Había realizado pagos durante años a una cuenta perteneciente a Qin Wei.
El primer pago ocurrió dos meses antes de que Qin Wei regresara al país.
Concepto:
“Proyecto Su Wan.”
Lu Chenzhou se quedó blanco.
—¿Qué significa eso?
Antes de que pudiera responder, recibí otro archivo.
Era una grabación de hacía tres años.
La voz de mi suegra era perfectamente reconocible.
“Haz que Su Wan abandone la tecnología. Mientras siga enamorada de Chenzhou, será fácil mantenerla encerrada en esa casa.”
Después habló otra mujer.
Qin Wei.
“¿Y cuando ya no la necesitemos?”
Mi suegra respondió:
“Entonces tú regresarás.”
Levanté lentamente la mirada.
Por primera vez, Lu Chenzhou no estaba mirando a Qin Wei como su inolvidable amor.
La miraba como si acabara de descubrir a una desconocida.

Pero la grabación todavía no había terminado.
La última frase de su madre hizo que incluso yo sintiera frío:
“Chenzhou jamás debe descubrir que su matrimonio con Su Wan fue organizado desde el principio.”