PARTE 2: El precio de elegirla a ella

El grito de Matthew resonó por todo el pasillo del hospital.

—¡Claire!

Una enfermera entró corriendo.

Matthew intentó levantarse, pero apenas había pasado un día desde la cirugía.

—Señor Reed, tiene que permanecer acostado.

—¡Deme mi teléfono!

Ava estaba en la habitación contigua recuperándose del trasplante.

Al escuchar el alboroto, pidió que la llevaran hasta él en una silla de ruedas.

—Matt, cálmate.

Matthew levantó los documentos.

—Claire quiere divorciarse.

Ava guardó silencio.

Después apoyó suavemente una mano sobre su brazo.

—Quizá está enfadada. Cuando comprenda por qué hiciste esto, volverá.

Matthew pareció aferrarse inmediatamente a aquella posibilidad.

Me llamó diecisiete veces.

No contesté ninguna.

A la decimoctava llamada, bloqueé su número.

Yo estaba sentada frente a Olivia.

Sobre su escritorio había tres años de movimientos bancarios.

Olivia señaló varias transferencias.

—El apartamento de Ava, sus tratamientos privados, viajes, regalos… Matthew utilizó dinero común.

—¿Cuánto?

—Todavía estamos calculándolo.

Pasó otra página.

Entonces su expresión cambió.

—Claire, ¿reconoces esta cuenta?

Negué.

Olivia giró el portátil hacia mí.

Había transferencias periódicas hacia una sociedad llamada White Horizon Consulting.

El apellido hizo que se me helara el rostro.

White.

—¿Pertenece a Ava?

—Formalmente, no.

Olivia siguió revisando documentos.

—Pertenece a su madre.

Me quedé inmóvil.

Aquello ya no parecía un marido ayudando impulsivamente a su “alma gemela”.

Parecía algo preparado durante mucho tiempo.

—Congela todo lo que legalmente podamos proteger —dije.

Olivia asintió.

Aquella misma tarde Matthew consiguió llamarme desde otro teléfono.

Contesté.

—Claire, necesito explicártelo.

—No necesito explicaciones.

—Ava podía morir.

—Y decidiste ayudarla.

—Exactamente.

Su voz se volvió casi aliviada.

—Sabía que lo entenderías.

—Lo entiendo perfectamente.

Hice una pausa.

—Por eso me divorcio.

Silencio.

—¿Vas a destruir nuestro matrimonio porque salvé una vida?

—No.

Miré las transferencias impresas.

—Nuestro matrimonio terminó mucho antes de esa operación.

Su respiración se volvió pesada.

—Claire, estoy enfermo, acabo de salir de cirugía. No puedes hacerme esto ahora.

Por primera vez comprendí hasta qué punto Matthew estaba acostumbrado a que su sufrimiento tuviera prioridad sobre el mío.

—Recupérate.

Mi voz permaneció tranquila.

—Después habla con Olivia.

Colgué.

Dos horas más tarde, Olivia me llamó.

—Necesito que vengas.

Cuando llegué, había una carpeta nueva sobre su escritorio.

—Terminamos de revisar White Horizon.

—¿Cuánto dinero recibió?

Olivia no respondió inmediatamente.

Empujó un documento hacia mí.

No era una transferencia.

Era una póliza.

Leí el nombre del asegurado.

Matthew Reed.

Después vi el beneficiario.

No era yo.

Era Ava White.

—Esto se modificó hace ocho meses —dijo Olivia.

Sentí frío en las manos.

—¿Matthew la puso como beneficiaria?

—Eso pensé al principio.

Olivia sacó otra hoja.

—Hasta que pedí la solicitud original.

Miré la firma.

Parecía la de Matthew.

Pero junto a ella aparecía otra autorización.

Una que no debería existir.

Mi nombre.

Claire Reed.

Me quedé mirando aquella falsificación.

Entonces Olivia colocó sobre la mesa el último documento.

—Y esto es lo realmente extraño.

Era un formulario médico fechado seis meses antes.

En la parte superior aparecían dos nombres.

Matthew Reed.

Ava White.

Debajo había una frase que cambió por completo lo que yo creía saber sobre aquella operación.

La cirugía del día anterior no había sido una decisión repentina.

Matthew y Ava llevaban más de medio año preparándola.

Y en el expediente había una tercera firma.

La del médico que había organizado todo.

Reconocí inmediatamente el apellido.

Era el padre de Matthew.

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