PARTE 2: El niño que lo llamaba papá no era el mayor secreto

La voz de mi suegra desapareció del altavoz.

Marcus seguía arrodillado frente a mí.

—Sophie, no hagas ninguna tontería.

Lo miré.

—¿Te preocupa tu matrimonio?

Negó demasiado rápido.

—Me preocupa nuestra familia.

—Curioso. Hace tres años no parecía preocuparte.

Colgué.

Marcus se levantó.

—¿Qué quieres?

—La verdad.

—Ya te dije que Bianca me presionó.

Saqué otra fotografía de la carpeta.

Bianca estaba entrando en una clínica privada con el niño.

Marcus caminaba detrás.

—Entonces explícame por qué pagaste todos sus gastos desde antes de que naciera.

Su rostro cambió.

—Es mi hijo.

Por fin.

La primera verdad de aquella mañana.

—¿Cómo se llama?

—Leo.

—¿Tres años?

Asintió.

Me dolió menos de lo que esperaba.

Quizá porque mi matrimonio ya había terminado tres días antes, cuando Bianca respondió mi llamada diciendo:

—Marcus está bañando al niño. ¿Quién habla?

Aquella tarde mi abogada, Victoria Hale, llegó con un contador forense.

Revisamos años de movimientos.

Los 12,73 millones eran reales.

También los tres millones retirados del proyecto empresarial.

Pero había algo extraño.

—Sophie —dijo el contador—, Marcus no empezó a transferir dinero cuando nació el niño.

Giró el portátil.

—Empezó ocho meses antes de conocer oficialmente a Bianca.

Fruncí el ceño.

—Eso no tiene sentido.

Seguimos la primera transferencia.

El dinero había llegado inicialmente a una empresa llamada Briarwood Advisory.

Después pasó por dos sociedades.

Finalmente terminó en una cuenta relacionada con Bianca.

—¿Quién controla Briarwood?

Victoria tardó unos segundos en responder.

—La madre de Marcus.

Me quedé inmóvil.

Así que llamé otra vez a mi suegra.

Esta vez no grité.

—¿Qué es Briarwood Advisory?

Silencio.

—No sé de qué hablas.

—Entonces se lo preguntaré a las autoridades.

—¡Espera!

Sonreí.

Marcus cerró los ojos.

Su madre bajó la voz.

—Ese dinero no era para Bianca.

—¿Entonces para quién?

—Para proteger a Marcus.

Miré a mi esposo.

—¿De qué?

Mi suegra colgó.

Marcus caminó hacia la ventana.

Parecía derrotado.

—Mi padre dejó una deuda.

—Tu padre murió hace seis años.

—No era una deuda bancaria.

—¿Qué era?

No respondió.

Victoria intervino.

—Podemos descubrirlo sin su ayuda.

Y lo hicimos.

Briarwood había realizado pagos periódicos a una empresa llamada North Crown Medical Technologies.

El nombre me resultaba familiar.

Demasiado familiar.

Era una compañía fundada por mi padre.

Yo había heredado una pequeña participación después de su muerte, pero nunca intervine en su administración.

—¿Por qué tu familia enviaba dinero a la empresa de mi padre?

Marcus palideció.

—Sophie…

Victoria abrió un documento antiguo.

—Porque parece que el padre de Marcus también fue socio fundador.

Sentí que algo dentro de mí se detenía.

Marcus y yo nos habíamos conocido en una cena benéfica.

Al menos eso era lo que siempre había creído.

Pero los Bennett y mi familia estaban conectados desde mucho antes.

—¿Tú sabías esto cuando me conociste?

Marcus no contestó.

—Mírame.

Lo hizo.

Y vi la respuesta.

—Sí.

Me levanté.

—¿Te acercaste a mí por la empresa?

—Al principio.

Aquellas dos palabras terminaron lo poco que quedaba.

Marcus intentó acercarse.

Retrocedí.

—No.

Se detuvo.

—Después te amé de verdad.

—Eso ya no importa.

Victoria seguía revisando documentos.

De pronto dejó de escribir.

—Hay algo más.

Giró la pantalla.

North Crown había registrado una patente médica hacía nueve años.

Los derechos estaban divididos entre dos fideicomisos.

Uno pertenecía a mi familia.

El otro llevaba el apellido Bennett.

Pero alguien había modificado posteriormente la estructura.

—¿Quién?

Victoria abrió el historial.

Apareció el nombre de mi suegra.

Margaret Bennett.

Y debajo, otro.

Bianca Moore.

Me quedé helada.

—¿Bianca estaba relacionada con esto antes de estar con Marcus?

—Mucho antes.

Marcus golpeó suavemente la pared con el puño cerrado.

—Te dije que ella me presionó.

Lo miré.

—¿Con qué?

Esta vez respondió.

—Con Leo.

—¿Qué tiene que ver el niño con una patente?

Marcus permaneció callado.

Victoria abrió otro archivo.

Era una prueba de parentesco adjunta a un procedimiento privado.

La fecha era de hacía dos años.

Leí una vez.

Luego otra.

—Marcus…

Él cerró los ojos.

—Leo no es tu hijo.

Silencio.

Marcus negó lentamente.

—No.

—Entonces ¿por qué te llama papá?

—Porque Bianca necesitaba que todos creyeran que lo era.

Sentí un escalofrío.

—¿Quién es su padre?

Marcus miró el documento que Victoria tenía delante.

—No lo sé.

Pero Victoria ya estaba leyendo la página siguiente.

Su rostro cambió.

—Sophie.

—¿Qué?

Me mostró el encabezado.

NORTH CROWN — SUCESIÓN DE DERECHOS POR LÍNEA FAMILIAR.

Debajo aparecían mi nombre y el de Leo.

—Esto no puede ser.

Victoria habló despacio.

—El niño no figura aquí como heredero de Marcus.

Levantó los ojos.

—Figura como posible heredero de tu familia.

Y entonces comprendí que Bianca nunca había entrado en mi matrimonio simplemente porque quisiera a mi esposo.

Había entrado porque alguien necesitaba colocar a aquel niño lo bastante cerca de los Bennett…

y, sobre todo, lo bastante cerca de mí.

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