PARTE 2: El hombre que hizo desaparecer sus sonrisas

La puerta se abrió.

Un hombre de cabello gris entró acompañado por dos agentes y una mujer con una carpeta bajo el brazo.

Nicholas dejó de sonreír.

—General Walker…

Rachel reconoció inmediatamente al mayor general Thomas Walker, comandante de la instalación donde ella servía.

Pero Walker no había venido por ella.

Miró directamente a Abigail.

—Señora Ferguson, soy Thomas Walker. Estos agentes pertenecen a la división de investigaciones criminales. Nadie va a obligarla a regresar con esas personas esta noche.

Patricia palideció.

—Esto es un asunto familiar.

—Dejó de serlo cuando una mujer llegó lesionada a un hospital —respondió Walker.

Gregory sacó el teléfono.

—Llamaré a nuestro abogado.

—Hágalo.

La mujer de la carpeta se acercó a Abigail.

Era una investigadora.

—Necesitamos documentar sus lesiones y escuchar exactamente qué ocurrió.

Abigail miró a Rachel.

Su madre asintió.

Entonces empezó a hablar.

Contó que Nicholas había descubierto que consultó a una abogada de divorcios.

Que Gregory le quitó el teléfono.

Que Patricia ordenó al personal que no la dejara abandonar la propiedad.

Y que Nicholas la había empujado cuando intentó escapar.

La expresión de Rachel no cambió.

Pero sus manos se cerraron.

Nicholas señaló a Abigail.

—¡Está mintiendo!

—Entonces tendrá oportunidad de declararlo formalmente —respondió uno de los agentes.

Patricia miró a Rachel.

—¿Crees que puedes destruir nuestra familia?

Rachel dio un paso hacia ella.

—No.

Su voz fue tranquila.

—Creo que ustedes hicieron eso solos.

Los agentes separaron a los Ferguson para interrogarlos.

Entonces Abigail recordó algo.

—Mamá, mi bolso.

—¿Qué pasa con él?

—Está en la casa de huéspedes.

Abigail tragó saliva.

—Grabé parte de la conversación antes de que me quitaran el teléfono.

Nicholas, que todavía estaba cerca, se quedó completamente inmóvil.

Rachel lo vio.

—¿Qué grabaste?

—A Patricia hablando con Gregory.

Abigail comenzó a temblar otra vez.

—No hablaban solamente de mí.

Walker frunció el ceño.

—¿De quién más?

Abigail miró hacia Nicholas.

—De papá.

Rachel sintió que se le helaba la sangre.

Su marido, el padre de Abigail, había muerto nueve años atrás en un accidente de automóvil.

—¿Qué dijeron?

Las lágrimas llenaron los ojos de Abigail.

—Patricia dijo que si tú descubrías lo que realmente pasó aquella noche, perderían todo.

Rachel dejó de respirar.

Nicholas bajó la cabeza.

Y aquello fue peor que cualquier respuesta.

Rachel se acercó lentamente.

—Nicholas.

Él levantó los ojos.

—¿Qué sabe tu familia sobre la muerte de mi esposo?

Antes de que pudiera contestar, Gregory gritó desde el pasillo:

—¡No digas una palabra!

Toda la habitación quedó en silencio.

Rachel giró hacia él.

Gregory acababa de cometer el segundo error de aquella noche.

Related Posts

PARTE 2: La fecha que Clara no podía explicar

Clara miró el informe como si pudiera hacerlo desaparecer. —Ese documento está equivocado. Victor no levantó la voz. —Tiene tu nombre, tu número de historia clínica y…

PARTE 2: El expediente que Sophie jamás debió tocar

A la mañana siguiente llegué al despacho antes de las siete. No bloqueé a Nathan. No llamé a Sophie. Hice algo mucho más importante. Abrí el expediente…

PARTE 2: La prueba que Adrian encontró demasiado tarde

Adrian no apartó el teléfono de su oído. —Clara, espera. Me levanté. —Esperé dos años. —Sé que eres inocente. Me detuve. No porque quisiera escucharlo. Porque aquellas…

PARTE 2: El mensaje que convirtió mi huida en una persecución

—Elena, ¿alguien sabe que estás en este vuelo? La pregunta me desconcertó. —Mi primo. Adrian giró el teléfono hacia mí. En la pantalla había una fotografía tomada…

PARTE 2: El sobre que nunca llegó a mis manos

—¿Son míos? Elena me sostuvo la mirada durante varios segundos. —Biológicamente, sí. Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones. —¿Cuatro? —Cuatrillizos. Miré hacia las puertas de…

PARTE 2: El hombre que Vincent intentaba mantener lejos de mí

—Las llamadas no vienen de mí —dijo Vincent. Miré a Luke. —Entonces, ¿por qué me seguíais? —Porque alguien más también lo hacía. Vincent sacó un teléfono y…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *