Adrián se levantó de golpe.
—Sofía, vuelve con Clara. Elena está enferma y necesita descansar.
La niña apretó el peluche contra el pecho.
—Pero mamá dijo que tú eres mi papá.
El vaso que yo sostenía se me resbaló de los dedos. Cayó al suelo y se hizo añicos.
Clara apareció detrás de su hija. Ya no tenía la sonrisa de antes.
—Sofía, cariño, ve a la sala.
—No —dije—. Que termine.
Adrián se interpuso entre nosotras.
—Está confundida. Clara y yo fuimos muy unidos cuando éramos jóvenes. Sofía me quiere mucho, eso es todo.
—Me dijiste que era la hija de tu primer amor —respondí—. Nunca dijiste que te llamara papá.
Clara tomó a la niña de la mano, pero Sofía no se movió.
—Papá me dijo que cuando te curaras y firmaras los papeles, podríamos quedarnos para siempre.
Sentí que la fiebre me subía por el cuello.
—¿Qué papeles?
Adrián miró a Clara. Ese intercambio de miradas respondió antes que él.
—Nada importante —dijo—. Son documentos para organizar la casa mientras se recupera.
—¿Y por qué tendría que firmarlos yo?
Clara intentó llevarse a Sofía. La niña se soltó y señaló una carpeta abierta sobre la mesa. Entre unos informes médicos sobresalía una hoja con el membrete del hospital.
La tomé.
Era una autorización para que Adrián figurara como tutor legal de Sofía. Abajo aparecía mi nombre, escrito con una firma temblorosa que imitaba la mía.
—¿También falsificaste esto?
Adrián extendió la mano.
—Dámelo. No sabes lo que estás leyendo.
En la última página vi una fecha: dos semanas antes de que me propusiera matrimonio.
Clara bajó la voz.
—Me prometió que, cuando estuvieran casados, todo sería más fácil. Que tú aceptarías a Sofía como parte de la familia.
Miré a Adrián. La mujer sentada en mi sofá, mi sangre corriendo por las venas de su hija, los documentos con mi firma falsa… De pronto, todo encajó de una manera peor de lo que había imaginado.
—¿Desde cuándo sabes que eres su padre?
No contestó.
Entonces mi teléfono vibró. Era un mensaje del hospital:
«Señora Elena, revisamos la autorización de transfusión. El señor Adrián declaró que usted había dado su consentimiento. Necesitamos que venga a identificar la firma».
Debajo había una segunda línea:
«La muestra de parentesco incluida en el expediente revela otro dato que debe conocer».