PARTE 2: EL HEREDERO QUE NADIE PODÍA TOCAR

La habitación quedó en silencio.

Yo seguía en brazos de Adrian cuando la abuela Blackwood golpeó otra vez el suelo con su bastón.

—He preguntado quién está embarazada.

Levanté lentamente la mano.

—Yo.

La anciana me examinó de arriba abajo.

Después miró a Adrian.

—Bájala con cuidado, idiota. ¿No ves que le duele?

Adrian apretó la mandíbula, pero obedeció.

La señora Blackwood se acercó a mí.

—¿Cuánto tiempo?

El médico respondió:

—Aproximadamente siete semanas.

Los ojos de la anciana brillaron.

—¿Y existe posibilidad de que sea de Adrian?

El médico vaciló.

—Por las fechas proporcionadas, sí.

La anciana cerró los ojos.

Cuando volvió a abrirlos, tenía lágrimas.

Los comentarios flotantes explotaron.

[¡SE ACTIVÓ LA ABUELA!]

[Valeria acaba de convertirse en el tesoro nacional de los Blackwood.]

[Emily, corre mientras puedas.]

Entonces la anciana tomó mi mano.

—Desde hoy vivirás en la mansión Blackwood.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Tendrás médicos, nutricionista, seguridad y todo lo necesario.

Adrian intervino:

—Abuela, todavía no sabemos—

El bastón golpeó su zapato.

—Tú cállate.

Casi me reí.

Emily palideció.

—Señora Blackwood, quizá la señorita Stone prefiera quedarse con su familia.

La anciana giró lentamente.

—¿Te pregunté?

Emily quedó muda.

Yo también.

Los comentarios celebraban como si acabaran de ganar una guerra.

Pero entonces apareció uno diferente.

[No te emociones, Valeria.]

[En la historia original, la primera persona que intentó provocar que perdieras al bebé estaba dentro de la mansión Blackwood.]

Mi sonrisa desapareció.


Aquella misma tarde entré en la mansión.

La abuela había preparado una habitación enorme.

Adrian ocupaba el dormitorio contiguo.

—No necesito vivir al lado de él —protesté.

—Yo tampoco necesito esto —respondió Adrian.

La abuela nos miró.

—Perfecto. Entonces ambos sufrirán juntos.

Cerró la puerta.

Miré a Adrian.

Adrian me miró.

—Ni se te ocurra imaginar cosas —dijo.

—Tranquilo. No pienso repetir el error que causó este embarazo.

Por primera vez, vi una emoción real cruzar su rostro.

—¿Error?

—¿Qué quieres que lo llame?

Adrian se acercó.

—Aquella noche estabas drogada.

Mi respiración se detuvo.

—¿Qué?

—No estabas en condiciones de saber dónde estabas.

—Pero desperté contigo.

—Porque te llevé a mi habitación para evitar que Lucas Gray te encontrara en ese estado.

Sentí frío.

—Entonces…

Adrian sostuvo mi mirada.

—No ocurrió lo que tú crees.

El mundo se detuvo.

Los comentarios desaparecieron.

Todos.

—Adrian…

Me llevé una mano al vientre.

—Si tú no…

Él miró también mi abdomen.

Y su expresión cambió.

Porque ambos comprendimos la misma cosa.

Si Adrian no era el padre…

¿quién lo era?

Entonces los comentarios reaparecieron violentamente.

[¡NO!]

[¡Algo cambió!]

[En la trama original Adrian SÍ era el padre.]

[Alguien está alterando la historia.]

Sentí que las piernas me fallaban.

Adrian me sujetó.

—Valeria.

—Necesito saber qué ocurrió aquella noche.

Esta vez no se burló.

—Entonces lo averiguaremos.


Adrian consiguió las grabaciones del hotel.

A las once de la noche estábamos frente a su computadora.

El video mostraba a Adrian entrando conmigo en brazos.

Después saliendo veinte minutos más tarde.

Yo permanecí dentro.

A las 2:13 de la madrugada apareció alguien en el pasillo.

Una mujer.

Gorra.

Mascarilla.

Uniforme del hotel.

Empujaba un carrito.

Entró utilizando una tarjeta maestra.

Permaneció siete minutos.

Cuando salió, llevaba algo escondido bajo una manta.

Adrian congeló la imagen.

—Esa persona no aparece en el registro de empleados.

Mi piel se erizó.

Los comentarios aparecieron.

[¡Valeria, mira su muñeca!]

Ampliamos la imagen.

La mujer llevaba una pulsera.

Una pequeña pieza plateada en forma de luna.

Yo conocía aquella pulsera.

Había visto una idéntica esa misma mañana.

En Emily White.


Adrian ordenó investigar sin decirle nada a nadie.

Dos días después recibimos el primer resultado.

La noche de la fiesta, Emily había estado en aquel hotel.

Pero había algo todavía más extraño.

Había visitado meses antes una clínica privada relacionada con tratamientos de fertilidad.

Adrian dejó el informe sobre la mesa.

—Esto ya no parece una coincidencia.

Yo sentí miedo por primera vez desde que llegué.

—¿Y mi embarazo?

—Hasta saber exactamente qué hicieron, nadie se acercará a ti.

Lo miré.

—¿Eso incluye a Emily?

—Especialmente a Emily.

Los comentarios quedaron completamente quietos.

Entonces apareció una sola frase.

[Valeria acaba de hacer algo que jamás ocurrió en la novela.]

[Adrian está empezando a protegerla.]


La abuela organizó una cena familiar aquella noche.

Emily también estaba invitada.

Llegó llevando sopa.

Otra vez.

—La preparé especialmente para Valeria.

Mi cuchara quedó suspendida.

Los comentarios aparecieron inmediatamente.

[¡NO LA TOMES!]

No necesitaba una segunda advertencia.

Empujé el plato.

—No quiero.

Emily sonrió.

—Solo pruébala.

—He dicho que no.

—Pero es buena para el bebé.

Adrian levantó la mirada.

—Emily.

Ella se detuvo.

—¿Sí?

—Pruébala tú.

La sonrisa desapareció.

—¿Qué?

Adrian empujó lentamente el plato hacia ella.

—Dices que es buena.

Toda la mesa quedó en silencio.

Emily miró la sopa.

Luego a Adrian.

Después a mí.

No tocó la cuchara.

La abuela Blackwood entendió inmediatamente.

—Llamen al médico.

Emily se levantó.

—Esto es absurdo.

Intentó marcharse.

Dos guardaespaldas bloquearon la puerta.

El análisis llegó cuarenta minutos después.

La sopa contenía una sustancia que el médico consideró inapropiada para una mujer embarazada.

Emily comenzó a llorar.

—¡Yo no sabía!

Adrian dejó una fotografía sobre la mesa.

La imagen del hotel.

La pulsera.

Emily dejó de llorar.

—Explícalo —ordenó él.

Ella retrocedió.

—Adrian…

—Ahora.

Emily miró hacia la salida.

No tenía ninguna.

Finalmente susurró:

—Yo solo hice lo que me ordenaron.

Sentí que se me helaban las manos.

—¿Quién?

Emily comenzó a temblar.

Entonces miró mi vientre.

—La persona que necesitaba que tú quedaras embarazada.

Adrian se levantó lentamente.

—¿De quién es el bebé?

Emily negó desesperadamente.

—No puedo decirlo.

La abuela golpeó la mesa.

—¡Habla!

Emily cerró los ojos.

—El material genético utilizado aquella noche pertenecía a un Blackwood.

Mi corazón se detuvo.

Adrian también quedó inmóvil.

—¿A quién?

Emily abrió los ojos.

—A ti.

Nadie respiró.

Adrian palideció.

—Eso es imposible.

—No —susurró Emily—. Lo imposible es que sigas creyendo que aquel accidente de hace tres años fue realmente un accidente.

Los comentarios explotaron frente a mis ojos.

Pero esta vez solo alcancé a leer uno:

[Valeria, protege a Adrian.]

[Porque en la historia original, el protagonista nunca descubre que alguien dentro de su propia familia lleva tres años intentando reemplazarlo.]

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