Noah guardó silencio durante dos segundos.
—Capitán, confirme esa orden.
—La confirmo —respondió Adrian—. Evacuen el quinto piso.
—Lena sigue ahí.
—Carter, obedezca.
Yo escuchaba todo desde el suelo.
Curiosamente, ya no tenía miedo.
—Sistema, ¿cuánto falta?
—Treinta y siete minutos estimados.
—No.
Tosí.
—Pregunto cuánto falta para irme.
—La salida puede ejecutarse inmediatamente.
Miré la cámara.
—Espera.
Quería que quedara registrado.
Todo.
La radio volvió a sonar.
Esta vez Noah estaba furioso.
—¡Yo hablé con ella! ¡Dijo que estaba atrapada!
—Está exagerando.
—¡Entonces subiré a comprobarlo!
—Si rompes formación, quedas suspendido.
Silencio.
Después Noah respondió:
—Entendido.
Pensé que se había rendido.
Me equivoqué.
Treinta segundos después escuché golpes detrás de la puerta.
—¡Lena!
Era Noah.
—¡Aléjate de la puerta!
Intenté responder, pero apenas pude producir sonido.
El sistema habló.
—Probabilidad de extracción antes del colapso estructural: 8,4 %.
Sonreí débilmente.
—Demasiado tarde.
—¿Confirma abandono?
Cerré los ojos.
—Sí.
El mundo se volvió blanco.
No hubo dolor.
No hubo fuego.
Solo silencio.
Y después…
Nada.
En el edificio, Noah consiguió abrir la puerta siete minutos más tarde.
Encontró la sala envuelta en humo.
La estantería caída.
La radio.
Mi brazalete.
Pero no me encontró a mí.
—¿Lena?
Buscó detrás de los archivadores.
Nada.
—¡Lena!
Adrian llegó finalmente.
Chloe ya estaba fuera, atendida por paramédicos.
—¿Dónde está? —preguntó.
Noah se giró lentamente.
—Tú me dijiste que no subiera.
Adrian miró la habitación vacía.
—¿Dónde está Lena?
—No está.
—Eso es imposible.
Entonces todas las pantallas del centro de mando se apagaron.
Un segundo después apareció una grabación.
Yo.
Atrapada.
—Capitán Blake, responde. Estoy atrapada…
Adrian dejó de respirar.
La grabación continuó.
Su propia voz llenó el edificio:
“Esta frecuencia es para emergencias reales.”
Después:
“No uses el canal de rescate para hacer una escena de celos.”
Y finalmente:
“No suban por ella. Lena solo está intentando llamar mi atención.”
Nadie habló.
La grabación se envió automáticamente.
A bomberos.
A investigadores.
A dirección.
Y a cada miembro del equipo.
Adrian retrocedió.
—No.
Por primera vez parecía comprender lo que había hecho.
—¿Dónde está ella?
Noah lo agarró del uniforme.
—¡Eso queremos saber todos!
Pero yo ya estaba despertando en otro lugar.
Abrí los ojos.
Techo blanco.
Una habitación desconocida.
Sin humo.
Sin dolor.
Miré mis manos.
Eran mías.
El sistema habló.
—Transferencia interrumpida.
Me incorporé.
—¿Qué?
—Se detectó una anomalía antes de completar la salida.
—Yo acepté irme.
—Correcto.
—Entonces ¿dónde estoy?
—Fuera del alcance del objetivo principal.
Una ventana mostraba una ciudad que reconocí.
Seguía en el mismo mundo.
—¿Por qué sigo aquí?
Hubo una pausa.
—Porque su misión fue registrada incorrectamente.
Mi corazón se detuvo.
—Explícate.
—El objetivo asignado como Adrian Blake nunca fue el objetivo real.
Me quedé inmóvil.
Tres años.
Había sacrificado tres años por un hombre que ni siquiera era la persona correcta.
—Entonces ¿quién era?
La puerta se abrió.
Entró un hombre.
Alto.
Uniforme de rescate ennegrecido por humo.
Noah Carter.
Me quedé sin respiración.
Él también.
—Lena…
Retrocedí.
—¿Cómo me encontraste?
Noah cerró la puerta.
—Porque fui yo quien te sacó del edificio.
—No.
Recordaba perfectamente la luz blanca.
—La sala estaba vacía.
Su expresión cambió.
—Eso es lo que Adrian cree.
Se acercó.
—Encontré un conducto de mantenimiento detrás de los archivadores. Estabas inconsciente dentro.
Miré al sistema invisible.
—¿Eso es verdad?
—Parcialmente.
Sentí frío.
Noah puso algo sobre la mesa.
Mi radio.
—Hay otra cosa.
—¿Qué?
—El incendio no empezó por accidente.
Me quedé inmóvil.
—Encontraron acelerante en dos plantas.
—¿Quién lo provocó?
—Todavía no sabemos.
Noah sacó una bolsa transparente.
Dentro había una tarjeta de acceso quemada.
Nombre:
CHLOE BENNETT.
Negué lentamente.
—Chloe estaba atrapada.
—Eso dijo.
—Adrian la encontró dentro.
—Exactamente donde ella sabía que él iría primero.
Noah abrió su teléfono.
Una cámara del estacionamiento mostraba a Chloe entrando al edificio cuarenta minutos antes del incendio.
No parecía enferma.
Tampoco estaba sola.
Un hombre caminaba junto a ella.
Reconocí su rostro.
Era el director del programa donde Adrian trabajaba.
—¿Qué hacían juntos?
—Eso no es lo peor.
Noah mostró otra grabación.
Chloe entregaba una carpeta al hombre.
En la portada aparecía mi nombre.
LENA MORGAN.
Y debajo:
“SUJETO DE TRANSFERENCIA — CICLO 7.”
Sentí que el cuerpo se me enfriaba.
—¿Qué significa eso?
Noah negó.
—Esperaba que tú pudieras decírmelo.
El sistema habló dentro de mi cabeza.
—Advertencia.
—¿Qué?
—La entidad externa ha descubierto la existencia del sistema.
Miré la carpeta.
—¿Chloe sabe de ti?
—Probabilidad: 96,7 %.
Mi respiración se aceleró.
—Entonces ella sabía que podía abandonar este mundo.
—Sí.
—¿El incendio era para obligarme a hacerlo?
Silencio.
—Responde.
—Sí.
Me levanté.
—¿Por qué?
La respuesta apareció directamente frente a mis ojos.
MISIÓN REAL RESTAURADA.
OBJETIVO PRINCIPAL:
NOAH CARTER.
Lo miré.
Noah no podía ver las palabras.
Pero estaba observando mi expresión.
—Lena, ¿qué pasa?
Antes de que pudiera responder, apareció una segunda línea.
CONDICIÓN OCULTA:
SI LA ANFITRIONA ABANDONA EL MUNDO ANTES DE COMPLETAR LA MISIÓN, SU IDENTIDAD PODRÁ SER OCUPADA POR EL SUJETO SUSTITUTO.
—¿Sujeto sustituto?
El sistema respondió:
—Chloe Bennett.
Sentí que todo encajaba de una forma aterradora.
Chloe nunca había querido solamente a Adrian.
Quería mi lugar.
Mi identidad.
Mi misión.
Mi vida.
Entonces Noah recibió una llamada.
Contestó.
Su rostro cambió.
—¿Qué?
Me miró.
—Adrian acaba de salir del hospital.
—¿Y Chloe?
Noah bajó lentamente el teléfono.
—Desapareció.
El sistema emitió una última advertencia.
—Anfitriona, se ha iniciado una transferencia no autorizada.
Frente a mí apareció una cuenta regresiva.
00:09:59.
00:09:58.
00:09:57.
—¿Qué ocurrirá cuando llegue a cero?

Esta vez la respuesta tardó.
—Una de ustedes dejará de existir.