PARTE 2: LAS PATRULLAS NO HABÍAN VENIDO A DETENERME

El avión se detuvo.

Nadie del Escuadrón Fantasma se levantó.

Reyes, sentado frente a mí, observó las dos patrullas.

—Cuatro agentes.

—Cinco —corrigió Mason—. Hay uno detrás del todoterreno.

Entonces mi teléfono sonó.

Número desconocido.

Contesté.

—¿Señor Dean?

—Sí.

—Agente especial Rebecca Sloan, FBI. No salga todavía.

Miré nuevamente por la ventanilla.

—¿Las patrullas son de Cole?

—Eso estamos intentando determinar.

Un vehículo negro apareció detrás de ellas.

Los agentes del sheriff se tensaron.

Cuatro personas con credenciales federales bajaron.

Cinco minutos después, Sloan subió al avión.

—Tenemos un problema mayor del que pensábamos.

Me mostró una fotografía.

Cameron Voss entrando al hospital donde estaba Emily.

Hora: 5:16 de aquella mañana.

—¿Está con ella?

—No.

Mi corazón golpeó contra las costillas.

—Entonces ¿quién tomó la fotografía que me enviaron?

Sloan me sostuvo la mirada.

—Alguien con acceso al ala quirúrgica.

Fuimos directamente al hospital.

Emily estaba despierta.

Ambas piernas permanecían inmovilizadas.

Cuando me vio, empezó a llorar.

Me acerqué y ella me agarró la mano.

—Pensé que no llegarías.

—Estoy aquí.

Entonces miró hacia la puerta.

—Blake, ellos buscaban algo.

—¿Qué?

—No vinieron solamente porque denuncié a Cameron.

Emily señaló su bolso.

Dentro había una memoria USB.

—La chica del estacionamiento me la dio antes de retirar la denuncia.

Sloan conectó la memoria a un portátil aislado.

Había vídeos.

Transferencias bancarias.

Registros de llamadas.

Y una lista de pagos mensuales realizados por Voss Security.

Los destinatarios incluían agentes, funcionarios del condado y al propio sheriff Nathan Cole.

Pero entonces apareció otro archivo.

MILITARY CONTRACTS.

Reyes se acercó.

—Blake…

Reconocí los números inmediatamente.

Eran contratos vinculados a operaciones logísticas militares.

Uno llevaba el código de una misión en la que mi unidad había perdido a dos hombres cuatro años atrás.

—¿Por qué tiene Voss esto?

Sloan abrió el siguiente documento.

Había nombres.

Fechas.

Rutas.

Información que jamás debería haber salido de canales protegidos.

Y al final aparecía una autorización.

GENERAL DE BRIGADA MARCUS HALE.

Sentí que el estómago se me cerraba.

—Eso puede estar falsificado.

—Puede —respondió Sloan.

Mi teléfono vibró.

Hale.

No contesté.

Emily me apretó la mano.

—Hay algo más.

La miré.

—La noche que entraron en casa, uno de ellos dijo tu nombre.

—Cameron sabía quién era.

—No.

Negó lentamente.

—Dijo tu nombre completo.

Blake Andrew Dean.

Solo había unas pocas personas que conocían mi segundo nombre dentro de aquella parte de mi carrera.

Entonces las alarmas del hospital se activaron.

Sloan miró hacia el pasillo.

Las luces se apagaron.

Entró la iluminación roja de emergencia.

Reyes cerró la puerta.

Mason se colocó frente a Emily.

Mi teléfono volvió a vibrar.

Esta vez era un mensaje de Hale.

“NO CONFÍES EN LOS FEDERALES. SACA A EMILY DE AHÍ.”

Un segundo mensaje llegó inmediatamente.

Era una fotografía.

Sloan entrando al hospital veinte minutos antes.

Debajo había una sola frase.

“ELLA TRABAJÓ PARA RICHARD VOSS DURANTE SEIS AÑOS.”

Levanté lentamente la mirada hacia la agente.

Sloan ya no estaba mirando el ordenador.

Me estaba mirando a mí.

Y su mano acababa de moverse hacia el arma.

Related Posts

PARTE 2: LA CIRUGÍA QUE GABRIEL NUNCA SUPO QUE NECESITABA

A medianoche, Gabriel seguía frente al hospital. Había llamado cuatro veces. En todas recibió la misma respuesta. —Usted no está autorizado para recibir información sobre Laura Bennett….

PARTE 2: EL CÓDIGO QUE MI ESPOSO NUNCA DEBIÓ OBLIGARME A USAR

Diez minutos después, el jefe de seguridad del hotel estaba sentado frente a mí. Se llamaba Arun. Le expliqué que mi esposo había tomado mi pasaporte, mi…

PARTE 2: LA MUJER DEL TREN YA HABÍA ESTADO EN MI CASA

No lloré. Abrí el armario y saqué una maleta. Ropa. Documentos. Pasaporte. Mis joyas. Todo parecía sencillo hasta que abrí el cajón donde guardábamos los papeles de…

PARTE 2: LA VOZ QUE NO DEBERÍA HABER ESCUCHADO

Dos días después, el agente inmobiliario llevó a la primera pareja a ver la casa. Daniel todavía no se había mudado. Eso ya me molestaba. Lo que…

PARTE 2: EL SECRETO QUE VANESSA ESCONDÍA EN HARBOR CITY

Adrian recibió mi demanda a las nueve de la mañana del lunes. A las nueve y doce llamó a mi abogado. A las nueve y diecisiete intentó…

PARTE 2: EL RIÑÓN QUE NUNCA LLEGÓ A MI SUEGRA

La doctora Oei giró la tableta hacia mí. En la pantalla aparecían dos historiales quirúrgicos. El mío. Y el de Helena Bromel, mi suegra. —Mira la hora…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *