PARTE 2: LA SEGUNDA TRAICIÓN

Martha miró a Kevin.

—¿Qué significa eso?

Kevin intentó arrebatarle la carta a Kelly.

—Dámela.

—¿Compraste una casa para otra mujer? —gritó Martha.

Kelly encontró la dirección al final de la página.

—Está a veinte minutos.

Martha agarró su bolso.

—Vamos.


Cuando llegaron, encontraron una elegante casa de dos pisos.

Kevin golpeó desesperadamente.

Una mujer embarazada abrió la puerta.

Era Vanessa, su amante.

Pero al ver a toda la familia Zhou, no pareció sorprendida.

—Kevin, ¿qué haces aquí?

Martha la apartó.

—¿Esta es la casa que mi hijo compró?

Vanessa sonrió.

—Sí.

Kevin respiró aliviado.

—Mamá, ¿ves? Olivia solo quería asustarnos.

Entonces Kelly tomó la escritura que Olivia había adjuntado.

Leyó el nombre del propietario.

Y se quedó helada.

—Kevin… la casa tampoco es tuya.

—¿Qué?

Kelly levantó el documento.

Propietaria: Vanessa Miller.

Martha casi perdió el equilibrio.

—¿Pusiste una casa entera a nombre de tu amante?

Kevin miró a Vanessa.

—Dijiste que era temporal.

Ella se cruzó de brazos.

—Y tú dijiste que después del divorcio me darías acceso a tus cuentas.

—Vanessa…

—Pero Olivia las congeló antes.

La expresión de Kevin cambió.

—¿Cómo sabes eso?

Demasiado tarde.

Vanessa guardó silencio.

Kelly frunció el ceño.

—¿Qué está pasando?

Entonces apareció un hombre detrás de Vanessa.

Kevin lo reconoció inmediatamente.

Su contador personal.

—¿Tú?

El hombre evitó su mirada.

Sobre la mesa del recibidor había cajas.

Documentos.

Pasaportes.

Y boletos de avión.

Kevin comprendió.

—¿Ibas a marcharte?

Vanessa retrocedió.

—No tenía elección.

—¡Te compré esta casa!

—Precisamente.

Su voz se volvió fría.

—La compraste con dinero que no podías justificar.

Martha palideció.

—¿Qué dinero?

Nadie respondió.

Kevin empujó la puerta y entró.

—¡Vanessa!

Ella gritó:

—¡No me amenaces! Olivia ya lo sabe todo.

Kevin se detuvo.

—¿Qué sabe?

Vanessa comenzó a llorar.

—Que sacaste dinero de la empresa para comprar esta casa.

Silencio.

—Y sabe que falsificaste varios gastos para ocultarlo.

El teléfono de Kevin sonó.

Era su abogado.

Contestó.

—¿Qué?

—Kevin, tenemos un problema. Olivia entregó documentos financieros esta mañana.

—¿Por la casa?

—No solamente.

El abogado respiró profundamente.

—Encontró transferencias hechas durante tres años.

Kevin miró al contador.

El hombre bajó la cabeza.

—¿Cuánto?

—Casi dos millones de dólares.

El teléfono casi cayó de su mano.

Martha susurró:

—¿Dónde está ese dinero?

Entonces Vanessa cerró los ojos.

—Kevin…

Él la miró.

—¿Qué?

—Hay algo que tampoco te dije sobre el bebé.

El rostro de Kevin cambió.

—¿Qué pasa con mi hijo?

Vanessa no respondió.

El contador fue quien habló.

—Deberías preguntarle primero quién es el padre.

Kevin quedó inmóvil.

Había destruido su matrimonio porque Olivia no le había dado un hijo varón.

Había perdido su mansión.

Había escondido dinero para comprarle una casa a su amante.

Y ahora, mirando el miedo en los ojos de Vanessa, comprendió que quizá también había perdido lo único por lo que aseguró haber dejado a su esposa.

El supuesto heredero Zhou ni siquiera era suyo.

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