Diane entró sonriendo.
—¿Qué ocurre? —preguntó—. ¿Ahora también vas a creerle sus delirios?
Ethan no respondió.
Seguía mirando mis piernas.
Después miró a Marcus.
—¿Qué hay en esa carpeta?
Marcus apretó los documentos contra su pecho.
—Papeles necesarios para proteger al bebé.
—¿Por qué hay una solicitud psiquiátrica firmada?
El silencio fue inmediato.
Diane intervino.
—Porque Lily no está bien. Todos lo sabemos.
—¿Quién decidió eso?
—Yo.
Ethan levantó lentamente la cabeza.
—¿Tú?
Diane sonrió.
—Soy tu madre. Sé lo que es mejor para esta familia.
Entonces mi teléfono, escondido debajo de la almohada, vibró.
La transmisión estaba activa.
Todas las cámaras seguían grabando.
Y había alguien más viendo.
Mi antiguo compañero de la fiscalía.
Daniel Foster.
Le había enviado acceso a las grabaciones aquella misma mañana.
Ethan se acercó a Diane.
—¿Qué pasó antes de que yo entrara?
—Nada.
—Mamá.
Su voz fue más fría.
—Te pregunté qué pasó.
Diane cruzó los brazos.
—Lily tuvo otro episodio. Se resistió cuando intentábamos ayudarla.
Marcus añadió rápidamente:
—Hay personal médico que puede confirmar que fue necesaria la intervención.
Sonreí.
—Entonces pregúntales dónde están las enfermeras.
Nadie respondió.
Ethan me miró.
—¿Qué quieres decir?
—Que ninguna de las dos trabaja ya en este hospital.
Marcus palideció.
—Eso es irrelevante.
—No para un investigador.
Saqué el teléfono.
Toqué la pantalla.
La puerta se abrió.
Dos agentes entraron acompañados por Daniel.
Diane retrocedió.
—¿Quiénes son ustedes?
Daniel mostró su identificación.
—Investigación de Fraude y Corrupción.
El rostro de Marcus se congeló.
—Esto es absurdo.
Daniel miró hacia la cámara del techo.
—No tanto.
Después reprodujo una grabación.
La voz de Diane llenó la habitación:
“Después del parto, el bebé vendrá a casa con nosotros.”
Luego se escuchó a Marcus:
“Fírmalo o solicitaremos la tutela de emergencia.”
Y finalmente el sonido de las enfermeras sujetándome mientras Diane decía:
“Haz que firme.”
Ethan cerró los ojos.
Su madre comenzó a negar con la cabeza.
—Eso está manipulado.
Daniel sonrió.
—Tenemos el archivo original, los metadatos, las copias de seguridad y los registros de acceso.
Marcus dio un paso hacia la puerta.
Uno de los agentes se interpuso.
—No tan rápido.
Diane miró a Ethan.
—Hijo, tienes que creerme.
Él no contestó.
Solo se acercó a mi cama.
Me tomó la mano.
—Lily…
Su voz estaba rota.
—Lo siento.
Lo miré.
—No necesito que lo sientas.
—¿Entonces qué necesitas?
Miré a Diane.
Después a Marcus.
—Que nunca vuelvan a acercarse a mi hijo.
Daniel intervino.
—Eso ya está en proceso.
Diane empezó a llorar.
—Ethan, soy tu madre.
Él la miró durante varios segundos.
—Y ella es mi esposa.
Luego bajó los ojos hacia mi vientre.
—Y ese es mi hijo.
Por primera vez, Diane entendió que había perdido.
Pero justo cuando los agentes se disponían a llevársela, Daniel recibió una llamada.
Escuchó unos segundos.
Su expresión cambió.
—Lily…
Me incorporé.
—¿Qué ocurre?
Daniel miró a Ethan.
—Encontramos quién pagó a las dos enfermeras.
Hizo una pausa.
—Y no fue Diane.
Ethan se quedó inmóvil.
Daniel abrió un archivo en su teléfono.
—El dinero salió de una cuenta secreta vinculada directamente a la empresa Harrow.
Mi corazón se detuvo.
Porque si Diane no había financiado todo aquello…
significaba que alguien dentro de la familia llevaba meses preparando mi caída.

Y entonces apareció un nombre en la pantalla.
El nombre de la persona que menos esperaba ver.