PARTE 2: EL RESULTADO QUE ETHAN NO LLEGÓ A TIEMPO PARA ESCUCHAR

Apagué la pantalla.

—¿Cuándo puede hacerse la endoscopia?

El médico consultó su agenda.

—Mañana por la mañana.

Julia respondió antes que yo.

—Estaremos aquí.

Salimos del consultorio y apenas habíamos llegado al ascensor cuando escuché mi nombre.

—¡Sofía!

Me giré.

Ethan venía corriendo por el pasillo.

Y detrás de él estaba Clara.

Perfectamente erguida.

Sin camilla.

Sin suero.

Sin apariencia de alguien que hubiera sufrido el supuesto sangrado grave por el que Ethan había abandonado nuestro divorcio.

Julia soltó una risa incrédula.

—Qué recuperación tan milagrosa.

Ethan ignoró el comentario.

—¿Qué haces en gastroenterología?

—Una revisión.

—¿Qué revisión?

Lo miré durante unos segundos.

—La del informe que dejé sobre nuestra mesa.

Su expresión quedó vacía.

No lo recordaba.

Eso dolió menos de lo esperado.

Clara, en cambio, palideció.

—¿Marcadores tumorales?

La miré.

—¿Cómo sabes eso?

Ethan giró hacia ella.

Clara abrió la boca, pero no respondió.

Entonces recordé algo.

Mi informe había desaparecido durante varias horas aquella noche.

A la mañana siguiente estaba nuevamente sobre la mesa.

—Clara —dije lentamente—. ¿Viste mis resultados?

Ethan frunció el ceño.

—¿Por qué tendría ella tus resultados?

Clara comenzó a llorar.

—Porque Ethan me pidió hace meses que revisara tus análisis.

El pasillo quedó en silencio.

—¿Meses?

Ethan cerró los ojos.

—Sofía, puedo explicarlo.

—Hazlo.

Finalmente habló.

Clara trabajaba para una empresa de investigación médica contratada por el hospital.

Ethan había enviado algunos de mis resultados sin permiso porque quería saber por qué llevaba meses con dolor y pérdida de peso.

—Entonces lo sabías.

—Sabía que algo podía estar mal.

—¿Y aun así dijiste que intentaba llamar tu atención?

No tuvo respuesta.

Clara intervino.

—Hay algo que él tampoco sabe.

Sacó su teléfono.

—Cuando vi tu último informe, comprobé el código del laboratorio.

Su rostro estaba blanco.

—Tus resultados fueron modificados.

Julia dio un paso adelante.

—¿Qué significa eso?

—Que el valor original era mucho más alto.

Sentí frío.

Clara continuó.

—Alguien sustituyó el informe antes de que llegara a tu portal.

Ethan parecía genuinamente horrorizado.

—¿Quién haría eso?

Clara me mostró una captura del registro de acceso.

La modificación había sido autorizada desde una cuenta administrativa.

Reconocí inmediatamente el apellido.

Turner.

Mi apellido de nacimiento.

—Eso es imposible.

Clara amplió la información.

Dr. Samuel Turner.

Me faltó el aire.

Mi padre.

El hombre que había muerto cuando yo tenía diecisiete años.

Entonces mi teléfono sonó.

Número desconocido.

Contesté.

—¿Sofía Turner?

Una voz masculina habló.

Vieja.

Temblorosa.

Demasiado familiar.

—No permitas que hagan esa endoscopia mañana.

Sentí que las piernas dejaban de sostenerme.

—¿Quién eres?

Hubo un silencio.

Luego escuché las palabras que no había oído en dieciséis años.

—Soy papá.

Miré a Ethan.

La voz continuó:

—Y tus resultados no fueron alterados para ocultarte una enfermedad.

Respiró profundamente.

—Fueron alterados para impedir que descubrieras por qué Clara tiene exactamente los mismos marcadores genéticos que tú.

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