Rachel transmitió la descripción del padre por radio. La patrulla que seguía en el edificio revisó el estacionamiento y las salidas, mientras los paramédicos llevaban a Leo al hospital con Lily a su lado.
—¿Tu papá vive cerca? —preguntó Rachel.
Lily negó con la cabeza.
—No vive con nosotros. Mamá dice que no debe saber dónde estamos.
—¿Por qué fue a buscarlas ayer?
La niña apretó la receta arrugada.
—Quería que mamá volviera con él. Ella dijo que no. Entonces golpeó la puerta y gritó que iba a llevarnos.
Rachel miró el papel. En el reverso, casi borrada por una mancha de agua, había una dirección y una frase escrita con prisa: «Si no regreso, llama a la tía Rosa».
Lily reconoció el nombre. Rosa era hermana de su madre y vivía a pocas calles.
Rachel pidió a Marcus que enviara una patrulla a buscarla. Cuando la tía contestó, su voz se quebró al escuchar que los niños estaban en el hospital.
—Mi hermana me llamó anoche —dijo—. Me pidió que cuidara a los niños si algo le pasaba. Dijo que su ex la seguía.
Rachel anotó cada palabra.
De pronto, Marcus volvió a comunicarse por radio.
—Oficial Brooks, encontramos una llamada anterior del mismo departamento. Fue hace dos semanas. La persona colgó antes de dar su nombre.
—¿Hay una grabación?
—Sí. Se oye a una mujer diciendo: «No abras. Ya está aquí».
Rachel sintió un nudo en el estómago. Aquello no era una madre que se había marchado sin pensar en sus hijos. Era alguien que llevaba tiempo intentando protegerlos.
En el hospital, Leo recibió atención y la fiebre empezó a bajar. Lily, envuelta en una manta, no soltaba la receta.
—Mi mamá va a venir, ¿verdad? —preguntó.
Rachel se sentó a su lado.
—Vamos a encontrarla.
La puerta de urgencias se abrió. Un hombre empapado entró mirando a ambos lados.
Lily se encogió contra Rachel.
—Es él —susurró.
El hombre señaló a la niña.
—Soy su padre. Vengo a llevármela.
Rachel se interpuso.
Él sacó una hoja doblada del bolsillo y la extendió.
—La madre me autorizó por escrito.
Lily miró la firma y empezó a llorar.
—Esa no es la letra de mamá. Mi papá escribió la nota. La verdadera la tiene él.