PART 2: La verdad bajo el cristal

Leí el informe dos veces. Describía una prueba genética prenatal: Jonah y Blythe no tenían la mutación hereditaria que, según el doctor Yates, explicaba su leucemia.

—¿Por qué me ocultó esto? —pregunté.

—Genevieve descubrió que habían cambiado las muestras —dijo Elena—. Iba a denunciarlo, pero alguien la siguió. Antes del accidente, me entregó el informe y me pidió que protegiera a los niños.

Un golpe sacudió la puerta.

Prescott entró sin esperar permiso.

—Señor, el doctor Yates acaba de llegar. Dice que los niños necesitan una dosis urgente.

Elena se puso pálida.

—No deje que se la administre.

Miré a Prescott. Él tenía la mano dentro de la chaqueta.

—¿Cuánto tiempo llevas trabajando para Yates?

Su rostro no cambió.

—Lo suficiente para saber que esa mujer miente.

Prescott sacó una pistola. Mis guardias lo desarmaron antes de que pudiera levantarla. Desde el pasillo llegó la voz de Yates, exigiendo entrar.

Ordené que lo retuvieran y llamé a una especialista independiente. Luego fui con Elena hasta la habitación de los gemelos.

Jonah despertó al verme.

—¿Ella conocía a mamá?

Elena se acercó despacio y les mostró el collar.

—Tu madre me pidió que les dijera que los quería más que a nada.

Blythe rozó la piedra azul con un dedo.

—¿Mamá sabía que nos enfermaríamos?

Elena tragó saliva.

—Sabía que alguien podía hacerles daño. Por eso guardó pruebas.

En las horas siguientes, la especialista revisó los expedientes y tomó nuevas muestras. Confirmó que el informe prenatal era auténtico. También detectó alteraciones en el historial de tratamiento: Yates había cambiado dosis y ocultado resultados que podían haber llevado a una terapia distinta.

La investigación comenzó esa misma noche. Yates y Prescott fueron detenidos. Con autorización judicial, entregamos los registros y las pruebas de Genevieve.

No hubo milagro al amanecer. Mis hijos seguían enfermos, y los médicos aún tenían que encontrar un tratamiento seguro. Pero por primera vez, el equipo independiente tenía la historia completa.

Me senté entre sus camas y tomé sus manos.

—¿Mami va a volver? —susurró Jonah.

—No, hijo. Pero dejó a alguien para encontrarlos.

Elena bajó la mirada. Comprendí que Genevieve no había dejado solo un informe.

Había dejado una oportunidad.

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