PART 2 — EL APELLIDO QUE TODOS CREÍAN QUE HABÍA DESAPARECIDO

El hombre del traje oscuro se acercó a mi cama.

—Señorita Su, su abuelo lleva siete años buscándola.

Sentí que el corazón me golpeaba contra las costillas.

—No quiero verlo.

El director del hospital intercambió una mirada incómoda con él.

—Eso puede discutirlo después.

El hombre bajó la voz.

—Pero ahora tenemos otro problema.

Miró a mis gemelos.

—¿Qué problema?

Sacó su teléfono.

En la pantalla había una publicación de Vivian.

Ella aparecía sentada junto a Daniel, mi suegra y mi suegro.

El texto decía:

“LA FAMILIA ZHOU POR FIN TENDRÁ A SU VERDADERO HEREDERO.”

Solté una risa amarga.

Yo acababa de dar a luz a dos hijos de Daniel.

Y su familia celebraba el embarazo de otra mujer.

—No me importa.

—A su familia sí.

El hombre me entregó una carpeta.

Dentro estaban los documentos del fondo patrimonial Su.

Había propiedades.

Acciones.

Empresas.

Números que parecían irreales.

Pero una cláusula me hizo detenerme.

Mis hijos eran beneficiarios directos.

—¿Desde cuándo?

—Desde que nacieron.

Lo miré.

—Nadie sabía que estaba embarazada.

—El fideicomiso está vinculado a su identidad, no a su matrimonio.

En ese momento mi teléfono sonó.

Daniel.

Lo dejé sonar.

Volvió a llamar.

Después llegó un mensaje.

“Claire, Vivian tuvo una complicación. Hoy no podré ir. Aguanta un poco más.”

Miré a mis dos bebés dormidos.

Tomé una fotografía de sus pequeñas manos.

Pero no se la envié.

En su lugar, llamé a un abogado.

—Quiero solicitar el divorcio.

El hombre del traje sonrió apenas.

—Ya tenemos un equipo legal esperando.

Dos horas después me trasladaron a una suite privada.

Daniel todavía no sabía que había dado a luz.

Su madre tampoco.

Hasta que una enfermera publicó accidentalmente una felicitación interna que alguien de la familia Zhou vio.

A las diez de la noche, Daniel irrumpió en mi habitación.

Detrás de él venían sus padres.

—¡¿Gemelos?! —gritó mi suegra.

Daniel miró las dos cunas.

Su rostro se volvió blanco.

—Claire… ¿por qué no me llamaste?

Lo observé durante varios segundos.

—Lo hice.

No respondió.

Mi suegro miró la habitación VIP.

Después a los hombres de seguridad.

—¿Quiénes son estas personas?

Antes de que pudiera contestar, las puertas del ascensor se abrieron.

Un anciano de cabello completamente blanco salió apoyándose en un bastón.

Todos los ejecutivos presentes bajaron inmediatamente la cabeza.

Yo dejé de respirar.

Mi abuelo.

Él caminó directamente hacia mí.

Después miró a Daniel.

—Así que usted es el hombre que dejó sola a mi nieta mientras daba a luz.

Daniel frunció el ceño.

—¿Su nieta?

El anciano sonrió sin alegría.

—Claire Su es la heredera principal del Grupo Su.

Mi suegra se tambaleó.

Pero mi abuelo todavía no había terminado.

Miró los documentos que sostenía mi abogado.

—Y supongo que ya descubrieron lo de Vivian.

Daniel se quedó rígido.

—¿Qué cosa?

Mi abuelo dejó una carpeta sobre la mesa.

—Que el bebé que espera esa mujer no es suyo.

read the entire Part 3 below.

Related Posts

PART 2 — EL DÍA QUE DAVID PERDIÓ EL CONTROL

Gunther llegó al hospital de Vancouver esa misma tarde. David esperaba a una enfermera dócil. Recibió a un hombre enorme, silencioso y absolutamente inmune a sus amenazas….

PART 2 — LA GRABACIÓN QUE DESTRUYÓ A EVA

Alexander miró la grabadora como si pudiera explotar. —¿Qué hay ahí? El doctor Reed no respondió. Yo sí. —La verdad que nunca quisiste escuchar. Presioné reproducir. Primero…

PART 2 — EL TELÉFONO QUE ELENA DEJÓ ANTES DE MORIR

El cuarto de juguetes estaba al final del pasillo. Demasiado limpio. Demasiado ordenado. Clara entró primero. La señora Robles señaló una estantería baja. —Elena me dijo que…

PART 2 — LAS PRUEBAS QUE RICHARD NO PUDO BORRAR

El alguacil cerró las puertas. Richard dejó de gritar. La juez volvió a mirarme. —Señora Vance, continúe. Respiré lentamente. —Estas cicatrices no provienen de un accidente. La…

PART 2 — LA CAMARERA QUE HIZO CALLAR AL DON

Durante tres segundos, nadie respiró. Luego Salvatore Rossi empezó a reír. No una risa amable. Una carcajada áspera, profunda, que hizo que uno de sus guardaespaldas bajara…

PART 2 — EL SECRETO QUE TODO EL HOSPITAL CONOCÍA

David me llevó hasta una sala privada y cerró la puerta. Yo seguía sosteniendo la bolsa del almuerzo. —Dímelo. Él se quedó de pie frente a mí….

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *