PARTE 2: LA EMPRESA QUE AARON CREÍA QUE ERA SUYA

Nathan cerró la puerta de su despacho. —Claire, dime exactamente qué heredaste. Deslicé una carpeta hacia él. Leyó la primera página. Después la segunda. Su sonrisa desapareció….

PARTE 2: LA LLAMADA QUE LUCAS NUNCA ESPERÓ

—No cuelgues —dijo Sophia—. Necesito contarte algo sobre Lucas. Apreté el teléfono. —Sé que estás embarazada. Al otro lado hubo un silencio absoluto. —¿Cómo lo sabes? —Anoche…

PARTE 2: CUANDO MI FAMILIA LLEGÓ A LA ISLA

Volví a respirar cuando unas manos me sacaron del agua. —¡Tenemos a la mujer! Un rescatista me colocó oxígeno mientras otro buscaba el latido de mi bebé….

PARTE 2: EL CERTIFICADO QUE MAURICIO NUNCA DEBIÓ DEJARME

A la mañana siguiente, Octavio inauguró su fábrica. Yo estaba sentada frente a mi abogada revisando los documentos de Mauricio. —Hay un problema —dijo ella. —¿Cuál? Deslizó…

PARTE 2: LA RAZÓN POR LA QUE PATRICIA QUERÍA ECHAR A CLARA

No entré en la cocina. Seguí observando. Diez minutos después, Patricia apareció. Su sonrisa desapareció al ver a Clara junto a las niñas. —Pensé que habíamos hablado…

PARTE 2: LA FIRMA QUE LE QUITÓ TODO

Desperté treinta y seis horas después. Lo primero que escuché fue el sonido constante del monitor. Lo segundo fue: —Sus tres bebés están vivos. Lloré antes incluso…

PARTE 2: LA MUJER MUERTA LLEGÓ A SU PROPIO FUNERAL

Durante cuarenta y ocho horas, Brandon creyó que estaba muerta. Yo permanecí registrada en el hospital bajo un nombre protegido mientras los médicos luchaban por salvar a…

PARTE 2: EL CONTRATO QUE RACHEL NUNCA CONSIGUIÓ

Rachel intentó hablar. —Señora Bennett, creo que hubo un malentendido… Victoria la interrumpió. —No hubo ninguno. Su voz salió clara por el altavoz. —Emma inició las negociaciones,…

PARTE 2: EL NIÑO QUE ETHAN NUNCA DEBIÓ ENCONTRAR

A las seis de la mañana siguiente, Valeria ya había desaparecido. Dejó su teléfono, sus tarjetas y hasta el anillo de bodas. Solo llevó efectivo, la identificación…

PARTE 2: EL HOMBRE QUE VINO A BUSCARNOS

Mateo miró al pequeño aferrado a mi cuello como si acabara de recibir un golpe. —¿Tu hijo? —Sí. Mi respuesta fue sencilla. Pero Jimena retrocedió. Bernardo, en…