PARTE 2: La transferencia que no debía existir

Las noventa y nueve llamadas seguían apareciendo en la pantalla cuando la enfermera volvió a revisar los monitores.

—Su hija está estable por ahora —dijo—. Pero todavía necesitamos vigilarla de cerca.

Por ahora.

Apagué el teléfono y me quedé junto a Chloe. El yate podía esperar. Grant también.

Cuando el capitán del puerto volvió a llamar, contesté.

—Señora Vance, el señor Grant insiste en que autoricemos combustible con una tarjeta corporativa distinta. Dice que tiene permiso para usarla.

—No lo tiene. Anote la hora y guarde la grabación de esa llamada.

Mi jefe de gabinete, Robert, llegó poco después con una carpeta y el rostro serio.

—Revisé las cuentas vinculadas al yate. Grant no solo ha usado tus tarjetas personales. También cargó gastos a una sociedad que administra fondos de Chloe.

Miré a mi hija, dormida bajo las luces blancas.

—¿Cuánto?

—Todavía no sabemos el total. Pero hace una hora intentó transferir una suma importante desde el fideicomiso médico de Chloe. El banco detuvo la operación porque hacía falta tu autorización.

Sentí que se me helaban las manos.

—¿Cuánto intentó sacar?

Robert abrió la carpeta.

—Dos millones cuatrocientos mil dólares. La transferencia iba a una cuenta de una empresa creada hace cuatro meses. La mujer de la fotografía figura como administradora.

La misma rubia del yate.

No era una escapada improvisada. Grant había estado preparando algo mientras yo confiaba en que nuestras cuentas protegían a nuestra hija.

Entonces el teléfono vibró otra vez. Esta vez era un mensaje suyo:

«Deja de hacer esto. Si no desbloqueas las cuentas, no podré pagar a nadie».

Leí la frase dos veces.

Ni una pregunta sobre Chloe. Ni una palabra sobre la UCI.

Respondí únicamente:

«Nuestra hija está en cuidados intensivos. El hospital intentó llamarte once veces».

Los tres puntos aparecieron, desaparecieron y volvieron a aparecer.

Finalmente escribió:

«No tenía señal».

Robert miró la foto del yate.

—El barco tiene conexión satelital.

Antes de que pudiera contestar, la pantalla mostró una alerta del banco: INTENTO DE ACCESO AL FIDEICOMISO DESDE UN DISPOSITIVO AUTORIZADO.

El acceso llevaba el nombre de Grant.

Y debajo apareció una segunda notificación:

SOLICITUD DE CAMBIO DE BENEFICIARIO RECIBIDA.

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