PARTE 2: La última mentira de Marcus

Aquella mañana no enfrenté a Marcus.

Esperé a que saliera hacia la universidad.

En cuanto cerró la puerta, llamé a mi padre.

—Papá, necesito un abogado.

Hubo silencio.

—Claire, ¿qué ha pasado?

Miré mi vientre.

—Quiero divorciarme.

No hizo preguntas.

Una hora después estaba conmigo.

Mi padre vio mi rostro y comprendió que algo se había roto mucho antes de aquella llamada.

Le entregué las capturas que había enviado desde el teléfono de Marcus durante la madrugada.

No necesité explicar demasiado.

Los mensajes hablaban solos.

Marcus había confesado que Lily seguía en su corazón y le había pedido empezar de nuevo mientras yo, embarazada y enferma, lo esperaba en casa.

Mi padre cerró los ojos.

—Le di todo.

—Yo también.

Esa misma tarde comenzamos a preparar mi salida.

Pero entonces descubrimos algo peor.

El apartamento donde vivíamos había sido comprado por mi padre antes de nuestra boda y puesto únicamente a mi nombre.

Sin embargo, tres meses atrás, Marcus había presentado documentos para usarlo como garantía de un préstamo.

—Esto requiere tu autorización —dijo el abogado.

Miré la firma.

Parecía mía.

Pero no lo era.

—Yo jamás firmé eso.

Mi padre se puso de pie.

—¿Para qué necesitaba dinero?

La respuesta llegó esa noche.

Marcus regresó tarde.

Traía medicamentos prenatales en una mano y mis flores favoritas en la otra.

—Claire, hoy estás pálida.

Intentó tocarme.

Retrocedí.

Su expresión cambió.

—¿Qué pasa?

Coloqué los documentos sobre la mesa.

Después dejé encima las capturas de sus conversaciones con Lily.

Marcus perdió completamente el color.

—Claire…

—¿Cuánto?

—Escúchame.

—¿Cuánto dinero sacaste usando mi casa?

Guardó silencio.

Eso bastó.

—Fue para Lily —dijo finalmente—. Su tratamiento psicológico, algunas deudas… Pensaba devolvértelo.

Me reí.

—¿Devolverme mi propio dinero después de acostarte con ella?

Marcus cerró los ojos.

—Cometí un error.

—No.

Me acaricié el vientre.

—Un error ocurre una vez. Tú construiste una vida paralela.

Saqué los papeles del divorcio.

—Firma.

Entonces ocurrió algo inesperado.

Marcus no suplicó.

No se enfadó.

Miró los documentos durante varios segundos y preguntó:

—¿Tu padre sabe?

—Está abajo.

Marcus levantó bruscamente la cabeza.

Por primera vez vi miedo verdadero en sus ojos.

No miedo a perderme.

Miedo a mi padre.

—Claire, dile que no suba.

Fruncí el ceño.

—¿Por qué?

Marcus caminó hacia la ventana.

—Porque Lily no regresó a mi vida por casualidad.

Sentí frío.

—¿Qué quieres decir?

Antes de responder, alguien abrió la puerta.

Era mi padre.

Marcus palideció.

Mi padre miró las flores.

Después a Marcus.

—Así que finalmente volvió.

—¿Quién? —pregunté.

Ninguno respondió.

Entonces mi padre sacó una vieja fotografía de su bolsillo.

En ella aparecía Lily.

Mucho más joven.

Y junto a ella estaba mi padre.

En la parte posterior había una fecha de hacía dieciocho años.

Marcus me miró.

—Claire, antes de conocerme, Lily ya conocía a tu familia.

Mi padre apretó la fotografía.

—No solo la conocía.

Su voz tembló.

—Su madre murió por algo que ocurrió en mi hospital.

Y Lily había regresado años después con una promesa.

Destruir primero al hombre que mi hija amaba.

Y después destruir a mi hija.

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