PARTE 2: EL PRIMER NOMBRE

El juez Calder levantó el documento.

—Señor Hollis, ¿puede explicarme por qué el primer propietario registrado de Hollis Transit Systems no es usted?

Adrian dejó de sonreír.

—¿Qué?

El juez leyó:

Emily Lane. Participación inicial: setenta por ciento.

Paige giró hacia Adrian.

—¿Setenta?

La empresa que todos creían que Adrian había construido había comenzado doce años atrás con mi dinero, mi licencia comercial y mis primeros contratos.

Adrian había sido contratado como director ejecutivo tres años después.

Nunca fue el fundador.

Yo simplemente había permitido que se convirtiera en la cara pública.

Russell se levantó.

—El acuerdo prenupcial establece claramente que—

—Exactamente —lo interrumpí—. Protege los bienes adquiridos antes del matrimonio.

Abrí otra carpeta.

—Hollis Transit fue constituida por mí seis meses antes de casarnos.

El silencio fue absoluto.

El propio acuerdo que Adrian había llevado para dejarme sin nada acababa de proteger mi participación.

Pero aquello no era lo peor.

Entregué registros bancarios y correos corporativos.

Durante meses, Adrian había utilizado fondos de la empresa para pagar viajes, regalos y un apartamento para Paige.

El juez miró los documentos.

Luego miró a los gemelos.

—¿Y el señor Hollis pretende utilizar su situación financiera como argumento para obtener la custodia?

Mi abogado inexistente ya no parecía un problema.

Adrian sí.


Al terminar la audiencia, el juez rechazó su solicitud de custodia exclusiva y ordenó investigar los movimientos financieros antes de resolver la división patrimonial.

En el pasillo, Adrian me alcanzó.

—Emily, podemos arreglar esto.

Lo miré.

—Durante doce años dejé que todos creyeran que eras el hombre que había construido mi empresa.

Paige estaba detrás de él, completamente pálida.

—Ahora puedes explicarles quién eras realmente.

Tomé las manos de Samuel y Owen.

Adrian había entrado al tribunal esperando quitarme mi dinero, mis hijos y mi futuro.

Salió descubriendo que el imperio con el que pensaba reemplazarme…

nunca había sido suyo.

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