PARTE 2: Veinte años después, el expediente volvió a abrirse

Veinte años después, las puertas de Deep Shield se abrieron para mí.

Tenía cincuenta años cuando volví a ver el cielo sin restricciones militares.

Mi cabello tenía algunas hebras grises.

Mi nombre aparecía en documentos clasificados que jamás serían públicos.

Y Adrian Cross ya no era mi marido.

Eso era lo único que importaba.

—Doctora Ward.

Un coronel me esperaba junto al vehículo.

—Hay alguien que necesita hablar con usted antes de abandonar la instalación.

Me entregó una carpeta negra.

En la portada había un nombre.

EMMA CROSS — INVESTIGACIÓN REABIERTA.

Mis dedos se paralizaron.

—¿Después de veinte años?

—Nunca se cerró realmente.

Abrí la carpeta.

La investigación iniciada con mis tres archivos había encontrado inconsistencias.

Horarios modificados.

Declaraciones sustituidas.

Grabaciones desaparecidas.

Pero había algo peor.

La barandilla desde la que cayó Emma había sido reportada como defectuosa once días antes.

—¿Quién recibió el informe?

El coronel pasó una página.

Sentí que el aire desaparecía.

General Adrian Cross.

—No…

—Él autorizó mantener abierta la plataforma.

Seguí leyendo.

Debajo aparecía otro nombre.

Serena Vale.

Ella había solicitado utilizar aquella zona durante una demostración relacionada con su proyecto.

Adrian lo aprobó.

Entonces entendí por qué ambos necesitaban que pareciera que yo había llevado allí a Emma.

No estaban ocultando únicamente lo que ocurrió durante la caída.

Estaban ocultando todo lo que ocurrió antes.

—¿Dónde está Adrian?

El coronel no respondió inmediatamente.

—Esperándola.


Lo encontré en una sala de entrevistas.

Durante veinte años había imaginado ese momento.

Pero el hombre frente a mí ya no era el comandante imponente que recordaba.

Adrian se levantó.

—Elena.

—Doctora Ward.

Aquello lo hizo detenerse.

—Pensé que habías muerto.

—Eso habría sido más cómodo para ti.

Bajó la mirada.

—Busqué tu nombre durante años.

Dejé la carpeta sobre la mesa.

—¿Sabías que la barandilla estaba dañada?

Su rostro cambió.

Silencio.

—Contéstame.

—Sí.

Una sola palabra.

Suficiente para destruir veinte años de preguntas.

—¿Y dejaste que culparan a la madre de Emma?

Adrian se sentó lentamente.

—Creí que podía controlar la situación.

—Emma tenía seis años.

—Lo sé.

—Y cuando cayó…

Mi voz casi falló.

—Elegiste a Serena.

Adrian cerró los ojos.

—No fue exactamente así.

Empujó hacia mí una memoria cifrada.

—Por eso pedí verte.

—No quiero tus excusas.

—No es una excusa. Es la grabación original.

Me quedé inmóvil.

—Me dijeron que había desaparecido.

—Porque yo la escondí.

La pantalla de la sala se encendió.

No miré las imágenes del accidente.

No necesitaba revivir aquello.

Pero escuché el audio.

La voz de Emma.

La de Serena.

Después, una tercera voz masculina.

Desconocida.

—¿Quién es? —pregunté.

Adrian parecía aterrorizado.

—El hombre que ordenó modificar el informe de seguridad.

—¿Por qué?

—Porque aquella plataforma no falló por accidente.

Sentí frío.

Adrian continuó:

—Alguien había manipulado la estructura antes de que llegáramos.

—¿Para matar a quién?

Me miró.

—A Serena.

Entonces comprendí.

Emma nunca había sido el objetivo.

Había sido una víctima de algo mucho mayor.

—¿Y quién dio la orden?

Adrian señaló la última página de la carpeta.

Había un código de autorización.

Lo reconocí inmediatamente.

Lo había visto durante veinte años dentro de Deep Shield.

Era una firma operativa reservada a los fundadores del proyecto.

Levanté lentamente la cabeza.

—Esto es imposible.

—No —dijo Adrian—. Por eso te permitieron entrar en Deep Shield al día siguiente de la muerte de Emma.

Mi sangre se heló.

—¿Qué estás insinuando?

—Que tu reclutamiento no empezó aquella noche.

Adrian deslizó otro documento hacia mí.

Fecha de emisión:

seis meses antes de la muerte de Emma.

Mi fotografía estaba impresa en la esquina.

Debajo aparecía una frase:

“CANDIDATA WARD: AISLAMIENTO FAMILIAR PENDIENTE.”

Y al final del documento estaba la firma de la persona que había autorizado mi incorporación.

La misma persona que durante veinte años había sido mi superior dentro de Deep Shield.

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