PARTE 2: Todo Terminó

La habitación quedó en un silencio absoluto.

Ethan miró a su padre como si hubiera escuchado otro idioma.

—¿Qué… qué acabas de decir?

Richard Miller cerró la puerta con calma.

La carpeta negra seguía bajo su brazo.

—La junta directiva votó hace cuarenta minutos.

—Ya no eres director ejecutivo.

—Tampoco perteneces al consejo de administración.

Ethan negó con la cabeza.

—Eso es imposible.

—Tengo el cuarenta por ciento de las acciones.

Richard abrió la carpeta y dejó varios documentos sobre la cama.

—Lo tenías.

Ethan tomó las hojas con manos temblorosas.

Su respiración comenzó a acelerarse.

La primera resolución llevaba el sello oficial de Miller Biotech.

La segunda confirmaba su destitución inmediata.

La tercera congelaba todas sus facultades ejecutivas.

—¿Quién hizo esto?

Richard no respondió enseguida.

Observó el vendaje del costado de su hijo.

—Te advertí que dejaras de mezclar tu vida privada con la empresa.

—Solo ayudé a una amiga.

Richard soltó una risa amarga.

—¿Una amiga?

Sacó una tableta.

La encendió.

En la pantalla apareció una fotografía.

Ethan entrando al apartamento de Vanessa.

Luego otra.

Un viaje a Aspen.

Una cena en París.

Una cuenta bancaria conjunta.

Y finalmente una transferencia de dos millones de dólares desde una empresa vinculada al grupo Miller hacia una fundación controlada por Vanessa.

El rostro de Ethan perdió el color.

—¿Quién consiguió eso?

—La auditoría interna.

Richard lo miró fijamente.

—Mientras tú estabas preocupado por salvar a tu alma gemela, los accionistas descubrieron que llevabas casi dos años utilizando recursos de la empresa para mantener esa relación.

Ethan sintió que el pecho se le cerraba.

—Yo iba a devolver ese dinero.

—Nunca tuviste intención de hacerlo.

La puerta volvió a abrirse.

Vanessa entró lentamente, todavía débil por el trasplante.

Al ver a Richard sonrió con nerviosismo.

—Señor Miller…

Él ni siquiera respondió al saludo.

Solo dejó otra carpeta sobre la mesa.

—La policía financiera acaba de solicitar toda la documentación relacionada contigo.

Vanessa quedó inmóvil.

—¿Qué…?

—Las cuentas de tu fundación serán investigadas.

La sonrisa desapareció de su rostro.

Miró desesperadamente a Ethan.

Esperaba que él dijera algo.

Que la protegiera.

Que resolviera el problema como siempre.

Pero Ethan seguía mirando los documentos de su destitución.

Por primera vez en muchos años, no podía salvar ni siquiera su propia carrera.

Richard dio media vuelta.

Antes de salir, habló sin mirar atrás.

—Hay una última noticia.

Ethan levantó lentamente la cabeza.

—¿Cuál?

—Elena nunca pidió un solo centavo en el divorcio.

Él frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

Richard respiró profundamente.

—Significa que no necesita tu dinero.

Sacó una última hoja de la carpeta.

Era el informe confidencial que la junta había recibido esa mañana.

En la primera página aparecía una fotografía de Elena entrando a un edificio en Chicago.

Debajo podía leerse el nombre de la empresa.

Harrington Biomedical International.

Richard dejó caer el documento sobre la cama.

—La corporación que acaba de comprar el veintidós por ciento de nuestras acciones…

Hizo una pausa.

Y añadió las palabras que terminaron de destruir a Ethan.

—Tiene como nueva directora ejecutiva… a tu exesposa, Elena Miller.

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