PARTE 2: Olivia descubrió que Ethan le había ocultado algo incluso a ella

Pasé aquella noche en un hotel.

Apagué el teléfono después de contar veintisiete llamadas de Ethan y once de Olivia.

No quería explicaciones.

No todavía.

A la mañana siguiente hice algo mucho más sencillo.

Llamé al propietario del apartamento, confirmé cuándo terminaba mi contrato y pedí que cualquier cambio relacionado con él necesitara mi autorización.

Después cancelé las tarjetas compartidas que estaban a mi nombre y separé mis gastos.

No buscaba vengarme.

Solo quería dejar de financiar una vida de la que acababan de expulsarme emocionalmente.

Al mediodía recibí un mensaje de Olivia.

Necesito hablar contigo. No sobre Ethan. Sobre Marcus.

No contesté.

Cinco minutos después llegó otro.

Marcus sabe del embarazo.

Eso sí consiguió mi atención.

La llamé.

—¿Cómo lo sabe?

Olivia estaba llorando.

—No tengo idea.

—¿Se lo dijiste?

—No.

—¿Ethan?

Silencio.

—Pregúntaselo tú.

Colgué.

Algo no encajaba.

Ethan me había dicho que Marcus había visitado a Olivia durante mi ausencia.

Pero Olivia me había contado durante meses que no quería volver a verlo.

Así que llamé a su abogada.

No pedí información confidencial.

Solo le comuniqué que Marcus aparentemente había retomado contacto y que Olivia podía necesitar apoyo adicional.

Su respuesta me sorprendió.

—Maya, hubo una condición clara para que cualquier encuentro relacionado con pertenencias personales se gestionara de forma segura. Olivia lo sabía.

Sentí un nudo en el estómago.

Entonces recordé algo.

Ethan había llevado a Olivia a varias citas mientras yo trabajaba.

Él conocía fechas.

Direcciones.

Horarios.

Volví a encender el teléfono.

Tenía un mensaje nuevo de Ethan.

No involucres a más gente. Esto ya es suficientemente complicado.

Lo llamé.

—¿Cómo sabía Marcus cuándo encontrar a Olivia?

Silencio.

—Maya…

—Respóndeme.

—Me llamó.

Cerré los ojos.

—¿Por qué tenía tu número?

—Lo consiguió durante aquel viaje cuando fuimos a buscarla.

—¿Y mantuviste contacto con él?

—No exactamente.

Aquellas dos palabras me bastaron.

—Ethan.

Suspiró.

—Marcus insistía en que quería disculparse. Pensé que quizás hablar una vez ayudaría a Olivia a cerrar esa etapa.

Me quedé helada.

—¿Le dijiste dónde estaba?

—No la dirección exacta.

—¿Le dijiste cuándo podía verla?

No respondió.

La rabia llegó despacio.

No explosiva.

Peor.

—Después de conducir mil kilómetros para sacarla de allí, ¿facilitaste que volviera a encontrarse con él?

—Pensé que ella necesitaba decidir por sí misma.

—Entonces ¿por qué me dijiste que había aparecido sin más?

Silencio.

Porque había mentido.

Otra vez.

Esa tarde Olivia aceptó encontrarse conmigo en una cafetería, acompañada por una persona de confianza de su equipo de apoyo.

Parecía agotada.

—No vengo a pedirte que me perdones —dijo.

—Bien.

Bajó la mirada.

—Ethan organizó aquel encuentro con Marcus.

Aunque ya lo sospechaba, escucharlo dolió.

—¿Y después ocurrió lo vuestro?

Olivia asintió.

—Días después.

—¿Por qué?

—No tengo una explicación que haga que deje de ser una traición.

Por primera vez desde mi regreso, no intentó justificarse.

—¿Quieres estar con Ethan?

Olivia tardó demasiado.

—No lo sé.

—Yo sí sé que no quiero estar con ninguno de los dos.

Se le llenaron los ojos de lágrimas.

Pero no retiré mis palabras.

Entonces puso sobre la mesa su teléfono.

—Hay algo que debes ver.

Era una conversación con Ethan.

Semanas antes de que yo regresara, Olivia le había escrito:

Tenemos que decírselo a Maya.

Ethan respondió:

Primero espera a saber de quién es el bebé. No destruyamos todo por algo que quizá ni siquiera sea mío.

Más abajo había otro mensaje.

Si es de Marcus, Maya nunca necesita saber lo nuestro.

Sentí náuseas.

Ethan no había planeado confesar.

Había planeado convertir la paternidad en una forma de decidir si yo merecía conocer la verdad.

—¿Por qué me enseñas esto?

Olivia lloró.

—Porque ayer comprendí algo.

—¿Qué?

—Ethan me dijo que, si el bebé era suyo, cuidaría de nosotros.

—Eso ya lo escuché.

—No. No entiendes.

Sacó una captura más antigua.

La fecha era de la segunda semana de mi viaje.

Ethan había escrito:

Maya siempre elige salvar a todo el mundo. Algún día tendrá que entender que no puede conservarnos a los dos.

Miré la pantalla.

Eso había sido escrito antes de la noche en que, según ellos, “se confundieron”.

Antes del embarazo.

Antes del beso que supuestamente había ocurrido por accidente.

Levanté la mirada.

—Ethan ya estaba pensando en ti.

Olivia asintió.

—Y hay algo peor.

Sacó del bolso el llavero rosa.

Lo dejó frente a mí.

—Yo no se lo hice hace unas semanas.

—¿Entonces cuándo?

—Antes de que tú te fueras.

Sentí que algo se hundía dentro de mí.

—¿Cuánto antes?

Olivia tragó saliva.

—La noche en que terminamos la audiencia preliminar.

Recordé aquella fecha.

Yo estaba trabajando hasta tarde.

Ethan había dicho que llevaría a Olivia a cenar para celebrar.

Dos meses antes de mi viaje.

—Entonces empezó mucho antes.

—Sí.

Me levanté.

Ya no necesitaba escuchar más.

Pero Olivia pronunció mi nombre.

—Maya, espera.

Me giré.

—Marcus me escribió esta mañana.

—Bloquéalo y habla con tu abogada.

—Eso haré. Pero antes me envió una captura de una conversación.

—¿Con quién?

Olivia deslizó el teléfono hacia mí.

En la parte superior aparecía un nombre.

Ethan.

La conversación era de la época en que nosotros habíamos recorrido más de mil kilómetros para rescatarla.

Y el primer mensaje de Ethan decía:

“Si quieres que Olivia vuelva contigo, deja de perseguirla. Dame tiempo para convencerla de que Maya está empeorando las cosas.”

Me quedé mirando aquellas palabras.

Olivia también.

Porque de repente la historia había cambiado otra vez.

Ethan no había empezado a traicionarme durante mi viaje.

Llevaba hablando a mis espaldas con Marcus desde prácticamente el día en que ayudamos a Olivia a escapar de él.

Related Posts

PARTE 2: El sistema de seguridad reveló que Flynn llevaba meses preparando nuestra desaparición

La manija volvió a moverse. —¿Evelyn? —La voz de Flynn llegó desde el pasillo—. ¿Por qué cerraste? Miré el panel oculto. —Está afuera. La voz del oficial…

PARTE 2: El piano que toqué para unos desconocidos reveló la vida que Gabriel nunca conoció

Me senté frente al piano sin saber si todavía recordaba cómo tocar. Habían pasado casi doce años. Apoyé las manos sobre las teclas. La primera nota tembló….

PARTE 2: La carpeta que Dominic nunca revisó demostraba que yo seguía siendo dueña de su empresa

A la mañana siguiente, mi madre apareció en el hospital. No preguntó cómo estaba. Ni siquiera miró los informes médicos junto a mi cama. Entró sosteniendo una…

PARTE 2: Julian descubrió que Noah había nacido exactamente nueve meses después de nuestra última noche juntos

Pensé que Julian respetaría mi mentira. Me equivoqué. Una hora después, mientras Noah dormía conectado al suero, escuché pasos frente a la habitación. Levanté la mirada. Julian…

PARTE 2: La evaluación que Abigail preparó para mi madre terminó examinando sus propias mentiras

—Lo suficiente para que Abigail crea que ha ganado —susurré. Mamá asintió. A la mañana siguiente, Abigail estaba radiante. Había preparado la ropa de mamá y colocado…

PARTE 2: La cuenta de 4.218 dólares era la única que Hudson quería que los Prescott encontraran

La jueza Harwell dejó que el silencio se prolongara unos segundos. Después miró a Nayeon Cole. —Abogada, ha dicho que la información presentada no representa toda la…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *