PARTE 2 — LA VERDAD SOBRE EL TERCER BEBÉ

Agarré a Mercer por la camisa.

—¿Qué pasó con mi tercer hijo?

—Rowan, no sabes en qué estás metido.

—Entonces explícamelo.

Mercer tragó saliva.

—Megan no esperaba gemelos.

Sentí que el aire desaparecía de la habitación.

—Eran trillizos.

Solté lentamente su camisa.

—¿Dónde está?

Mercer abrió un cajón y sacó una memoria USB.

—Claire me pagó para fabricar las pruebas contra Megan.

—Eso ya lo sé.

—Pero Claire tampoco trabajaba sola.

Conectó la memoria.

Aparecieron registros internos de Bellamy Technologies.

Credenciales.

Transferencias.

Correos eliminados.

Y un nombre que conocía demasiado bien.

Ethan Bellamy.

Mi hermano menor.

—Imposible.

—Ethan utilizó servidores de tu propia empresa para crear las cuentas fantasma —dijo Mercer—. Claire puso el dinero. Él proporcionó acceso.

Me quedé mirando la pantalla.

Ethan había sido mi mano derecha durante nueve años.

Tenía acceso a mi casa.

A mis cuentas.

A mi vida.

—¿Y el bebé?

Mercer bajó la mirada.

—Después de que echaste a Megan, tuvo complicaciones durante el embarazo.

—¿Qué complicaciones?

—Entró en trabajo de parto prematuro.

Sentí que me temblaban las manos.

—Noah y Lucas sobrevivieron.

Pausa.

—El tercer bebé nació en estado crítico.

—¿Murió?

Mercer no respondió.

—¡¿Murió?!

—No.

Aquella palabra fue peor.

Me apoyé contra el escritorio.

—Entonces ¿dónde está mi hijo?

Mercer abrió otro archivo.

Era un documento hospitalario.

Nombre del bebé: Elias Bellamy.

Estado: trasladado.

Destino: confidencial.

—Alguien pagó para modificar los registros después del nacimiento.

—¿Claire?

—No lo sé.

Entonces mi teléfono sonó.

Era Ethan.

Lo miré durante varios segundos antes de contestar.

—¿Dónde estás?

—En tu casa.

Su voz parecía normal.

—Claire está aquí. Estamos revisando los últimos detalles de la boda.

Cerré los ojos.

Mi prometida.

Mi hermano.

Juntos dentro de mi casa.

—No se muevan.

Colgué.

Mercer se puso de pie.

—Rowan, si vas allí ahora, cometerás un error.

—Mi error fue confiar en todos menos en Megan.

Salí.

Pero no fui a casa.

Fui a buscarla.

Encontré a Megan en una pequeña vivienda alquilada cerca de Franklin.

Cuando abrió la puerta, Noah estaba en sus brazos.

Lucas dormía detrás de ella.

Megan me miró sin sorpresa.

—Ya lo sabes.

No era una pregunta.

—Sé que son mis hijos.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Siempre lo fueron.

—¿Por qué no me dijiste que estabas embarazada?

Ella soltó una risa rota.

—Te lo dije.

Me quedé inmóvil.

Megan desapareció unos segundos y regresó con su antiguo teléfono.

Abrió una conversación.

Había decenas de mensajes enviados a mi número.

“Rowan, estoy embarazada.”

“Son tres bebés.”

“Por favor, necesito hablar contigo.”

“Uno de ellos está muy enfermo.”

Yo nunca había recibido ninguno.

—Alguien los bloqueó antes de que llegaran a mi dispositivo —dije.

Megan asintió.

—Después comenzaron las amenazas.

—¿Qué amenazas?

Sacó una fotografía.

Era ella saliendo del hospital.

En el reverso alguien había escrito:

“Si Rowan descubre que los niños son suyos, perderás a los tres.”

Sentí náuseas.

—Megan… ¿dónde está Elias?

Su rostro se quebró.

—No lo sé.

Aquello me destrozó.

—Me dijeron que había muerto.

—Mercer dice que sobrevivió.

Megan dejó de respirar.

—¿Qué?

Le mostré el documento.

Sus piernas parecieron fallarle.

La sostuve antes de que cayera.

—Entonces me mintieron —susurró—. Me hicieron enterrarlo sin dejarme ver el cuerpo.

Miré los dos niños.

Después a la mujer a la que había expulsado de mi vida.

—Voy a encontrarlo.

Megan levantó la mirada.

—No puedes arreglar esto con dinero, Rowan.

—Lo sé.

Era la primera vez que lo entendía realmente.

—Pero puedo empezar descubriendo quién nos hizo esto.

Mi teléfono vibró.

Una alerta de seguridad de Bellamy Technologies.

Alguien estaba eliminando archivos del servidor central.

Usuario autorizado:

ETHAN BELLAMY.

Luego llegó un mensaje de Claire.

Una fotografía.

Ella aparecía dentro de mi despacho.

Sonriendo.

Debajo escribió:

“Ahora ya sabes demasiado.”

Pero lo que Claire no sabía era que yo había diseñado personalmente el sistema que estaba intentando borrar.

Cada eliminación generaba una copia oculta.

Abrí el registro.

Y allí apareció una carpeta que jamás había visto.

PROYECTO ELIAS.

Fecha de creación:

el día en que nació mi tercer hijo.

Propietario del archivo:

Ethan Bellamy.

Megan miró la pantalla.

—Rowan…

Abrí el primer documento.

Solo había una dirección.

Y una fotografía tomada hacía cuatro días.

Un niño rubio de aproximadamente un año jugaba en un jardín.

Debajo aparecían cuatro palabras:

ELIAS BELLAMY — SUJETO ACTIVO.

Mi hijo no había muerto.

Alguien lo había estado vigilando todo este tiempo.

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