PARTE 2: LA ÚLTIMA ADVERTENCIA DEL CORONEL

Tres horas y cuarenta y un minutos después de recibir aquella alerta, Elias Reed estaba frente a su propia casa.

Pero no llegó solo.

Dos patrullas policiales permanecían estacionadas junto a la acera. Una ambulancia esperaba a pocos metros y Garrett Stone, su antiguo compañero militar, estaba junto a la señora Archer.

Elias bajó del vehículo.

—¿Dónde está mi hija?

Garrett se acercó inmediatamente.

—La policía está dentro. Lily está viva, coronel.

Elias cerró los ojos durante un segundo.

—¿Está herida?

—Los paramédicos todavía están evaluándola.

Antes de que pudiera responder, escuchó un grito infantil.

—¡PAPÁ!

Lily apareció en la puerta, envuelta en una manta.

Tenía los ojos hinchados y el cabello desordenado.

Elias corrió hacia ella.

Se arrodilló y la abrazó con tanta fuerza que comenzó a llorar.

—Estoy aquí, princesa. Estoy aquí.

Lily se aferró a su uniforme.

—Pensé que no vendrías.

Aquellas palabras le rompieron el corazón.

—Siempre voy a hacer todo lo posible por llegar hasta ti.

Claire apareció detrás de un agente.

Su sonrisa había desaparecido.

—Elias, puedo explicarlo.

Él levantó lentamente la mirada.

—Entonces empieza explicando por qué nuestra hija estaba gritando mientras tu madre la arrastraba del cabello.

Claire palideció.

—Fue una broma que salió mal.

Elias sintió que la rabia le quemaba el pecho.

—¿Una broma?

Garrett dio un paso adelante.

—Coronel, deja que los agentes se encarguen.

Elias respiró profundamente.

Después miró a su esposa.

—No vuelvas a llamar broma al miedo de mi hija.

Marlene apareció en el pasillo.

—¡Esa niña necesitaba disciplina!

Lily comenzó a temblar.

Elias la abrazó nuevamente.

—No tienes que escucharla, cariño.

Entonces se volvió hacia Marlene.

—No volverá a acercarse a mi hija mientras yo pueda impedirlo legalmente.

Una detective llamada Rebecca Hayes se aproximó con una tableta.

—Coronel Reed, necesitamos hablar.

Elias dejó a Lily con la señora Archer, que se había ofrecido a acompañarla mientras los paramédicos terminaban de examinarla.

—¿Qué encontraron?

Rebecca mostró varias capturas de la cámara.

—Tenemos las grabaciones originales. También encontramos los teléfonos utilizados para grabar el incidente.

Elias apretó los puños.

—¿Y el líquido?

—Los especialistas están verificando qué sustancia era. No vamos a sacar conclusiones antes de tener los resultados.

Después añadió:

—Pero hay algo más que debería ver.

La detective abrió otra grabación.

Era del día anterior.

En ella, Claire discutía con Marlene en la cocina.

—¡Elias nunca aceptará firmar esos documentos! —decía Claire.

Marlene respondió:

—Entonces haremos que crea que su hija estará mejor lejos de él.

Elias sintió un escalofrío.

—¿Qué documentos?

Rebecca lo miró seriamente.

—Eso estamos intentando determinar.

Mientras tanto, un agente encontró una carpeta dentro del despacho de Claire.

Contenía formularios de custodia.

Evaluaciones psicológicas.

Y una declaración escrita.

Elias comenzó a leer.

Su rostro perdió el color.

El documento afirmaba que Lily tenía miedo de su padre debido a su carrera militar.

—Esto es falso —susurró.

Rebecca asintió.

—Necesitamos verificar quién preparó estos documentos y si fueron presentados ante alguna autoridad.

Elias pasó otra página.

Allí estaba la firma de Claire.

Y debajo, una declaración atribuida a Lily.

«Mi padre me hace sentir insegura».

Elias sintió que el mundo se detenía.

Su pequeña jamás había pronunciado aquellas palabras.

—¿Por qué harían esto? —preguntó.

Rebecca guardó silencio.

Entonces Garrett se acercó.

—Elias, encontramos algo en los registros financieros que autorizaste revisar con tu abogado.

Le mostró una copia de varias transferencias.

Durante seis meses, Claire había enviado dinero a una empresa llamada Northbridge Consulting.

Elias frunció el ceño.

—Nunca escuché ese nombre.

Garrett señaló una cantidad.

—Ciento veinte mil dólares.

Elias levantó bruscamente la mirada.

—¿De dónde salió ese dinero?

—De una cuenta conjunta vinculada a tus ahorros.

Sintió que la sangre le hervía.

Pero Garrett todavía no había terminado.

—La empresa pertenece a alguien que conoces.

Elias lo miró.

—¿Quién?

Garrett respiró profundamente.

—Victor Harlan.

El nombre cayó como una piedra.

Victor Harlan había sido compañero de Elias durante una misión en el extranjero.

Tres años atrás, una investigación interna había descubierto irregularidades en contratos militares.

Elias había declarado lo que sabía.

Victor perdió su puesto.

Y antes de marcharse le había dicho:

«Algún día comprenderás lo que significa perderlo todo».

Elias sintió que las manos le temblaban.

—¿Victor está involucrado?

Garrett respondió con cautela.

—Tenemos una conexión financiera. Todavía no sabemos qué significa.

En ese momento, Rebecca recibió una llamada.

Escuchó durante varios segundos.

Después miró a Elias.

—Coronel, necesitamos hablar con su esposa nuevamente.

Claire estaba sentada en el comedor cuando Elias regresó acompañado de la detective.

—¿Conoces a Victor Harlan? —preguntó Rebecca.

Claire bajó la mirada.

—No sé de quién habla.

Elias colocó una fotografía sobre la mesa.

Mostraba a Claire y Victor saliendo juntos de un restaurante.

Su esposa comenzó a llorar.

—Elias, no es lo que piensas.

Él permaneció inmóvil.

—Entonces dime qué es.

Claire se cubrió el rostro.

—Victor dijo que podía ayudarnos.

—¿Ayudarnos con qué?

Ella levantó lentamente la mirada.

—Con el dinero.

Elias sintió un escalofrío.

—¿Qué dinero?

Claire respiró entre lágrimas.

—El que perdí hace ocho meses.

Elias se quedó sin palabras.

Claire confesó que había invertido gran parte de sus ahorros en un negocio que resultó ser fraudulento.

Después pidió dinero prestado.

Cuando las deudas comenzaron a acumularse, Victor apareció ofreciéndole una solución.

—Me dijo que si conseguía que te alejaras de casa durante unos meses, podría arreglarlo todo.

Elias sintió que el corazón se le detenía.

—¿Alejarme de mi propia hija?

Claire comenzó a llorar.

—No sabía que mi madre llegaría tan lejos.

Elias negó lentamente.

—Tú estabas grabando, Claire.

Ella no respondió.

Y aquel silencio fue suficiente.

Elias salió de la habitación.

Necesitaba ver a Lily.

La encontró sentada en la ambulancia, sosteniendo una taza de chocolate caliente.

—Papá —susurró—, ¿estás enfadado conmigo?

Elias sintió que algo se rompía dentro de él.

Se arrodilló frente a ella.

—Nunca, cariño. Tú no hiciste nada malo.

Lily comenzó a llorar.

—La abuela dijo que si contaba lo que pasó, tú no volverías.

Elias la abrazó.

—Nadie tiene derecho a asustarte así.

Entonces Lily metió la mano en el bolsillo de su pijama.

—Papá, tengo algo para ti.

Sacó una pequeña memoria USB.

Elias frunció el ceño.

—¿De dónde la sacaste?

—La encontré en tu escritorio. Mamá iba a llevársela a un señor.

Elias sintió un escalofrío.

—¿Qué señor?

Lily bajó la voz.

—El que vino ayer cuando tú estabas lejos.

Garrett examinó la memoria utilizando un equipo seguro.

Minutos después, su expresión cambió.

—Elias, tienes que ver esto.

En la pantalla aparecía una carpeta con documentos relacionados con una antigua operación militar.

Elias reconoció inmediatamente el nombre.

OPERACIÓN BLACK HORIZON.

Era la misión durante la cual había denunciado las irregularidades de Victor.

Pero había algo imposible.

La carpeta contenía documentos que Elias nunca había visto.

Y una grabación de audio.

Garrett la reprodujo.

Una voz masculina dijo:

—Si Reed descubre quién autorizó realmente aquella operación, todo terminará.

Elias se quedó inmóvil.

Reconocía aquella voz.

No pertenecía a Victor.

Pertenecía al general Arthur Bennett.

Su antiguo superior.

El hombre que había recomendado su ascenso a coronel.

—Garrett… —susurró—. ¿Qué significa esto?

Su compañero no respondió inmediatamente.

Continuó revisando los archivos.

Entonces encontró una fotografía.

Mostraba a Victor, al general Bennett y a una tercera persona reunidos alrededor de una mesa.

Elias se inclinó hacia la pantalla.

La tercera persona era Marlene.

Su suegra.

Sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

—¿Qué hacía ella allí?

Garrett abrió otro archivo.

Era un contrato firmado doce años atrás.

La fecha coincidía con el año en que Elias conoció a Claire.

Y debajo aparecía una instrucción que lo dejó completamente paralizado.

«OBJETIVO: ESTABLECER UNA RELACIÓN PERSONAL CON ELIAS REED».

Elias dejó de respirar.

—No…

Garrett lo miró con tristeza.

—Elias, creo que necesitas prepararte para algo.

—¿Qué?

Su antiguo compañero señaló la última página.

Allí aparecía una fotografía de Claire.

Tomada cuando tenía veintidós años.

Y debajo, una anotación:

«CANDIDATA APROBADA PARA ACERCAMIENTO».

Elias sintió que el corazón se le detenía.

Porque acababa de descubrir que su matrimonio quizá no había comenzado por amor.

Y que la mujer con quien había compartido nueve años de vida había sido elegida para acercarse a él mucho antes de conocerlo.

CONTINUARÁ EN LA PARTE 3…

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