PARTE 2: LA MUJER QUE ESTUVO ANTES QUE YO

Bruno levantó la mirada del teléfono.

—¿Qué hiciste?

—Yo no hice nada —respondí—. Rebecca solo empezó a mirar.

Amber apretó los documentos contra su pecho.

—No sabes con quién estás jugando.

Por primera vez, aquella amenaza no me dio miedo.

Rebecca entró en la habitación acompañada por otro abogado.

Dejó una carpeta sobre mi cama.

—Jade, encontramos seis empresas vinculadas a Bruno y a sus padres.

Indigo palideció.

—Eso es información privada.

—Parte de ella aparece en documentos relacionados con bienes matrimoniales —respondió Rebecca—. Y encontramos algo interesante.

Abrió la carpeta.

Nueve años atrás, Bruno había estado comprometido con una mujer llamada Melissa Grant.

Nunca había oído ese nombre.

—Bruno me dijo que yo fui su primera relación seria.

Rebecca me mostró varios registros.

Melissa había recibido una importante herencia después de la muerte de su padre.

Meses después, una empresa controlada por Indigo recibió cientos de miles de dólares procedentes de una cuenta relacionada con ella.

Después Melissa desapareció de la vida de Bruno.

—¿Dónde está ahora? —pregunté.

Rebecca guardó silencio.

—La encontramos esta mañana.

Bruno dio un paso hacia ella.

—No tenías derecho.

Aquella reacción respondió más que cualquier documento.

Amber intentó marcharse.

Dos agentes esperaban en el pasillo para hablar con ellos sobre lo ocurrido antes de mi hospitalización.

Su expresión cambió inmediatamente.

Entonces mi teléfono vibró.

Número desconocido.

Contesté.

—¿Jade?

Era una mujer.

—Soy Melissa Grant.

Miré a Bruno.

Él cerró los ojos.

—Rebecca me contó lo que pasó —continuó Melissa—. Necesitas saber algo antes de volver a estar sola con cualquiera de ellos.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué?

—Cuando conocí a Bruno, también me pidieron dinero para una “oportunidad de desarrollo”.

Las mismas palabras.

Exactamente las mismas.

Melissa continuó.

—Yo sí firmé.

Miré los tres millones impresos en los documentos que Amber todavía sostenía.

—¿Qué ocurrió después?

La voz de Melissa cambió.

—Perdí prácticamente todo.

Bruno negó con la cabeza.

—Está mintiendo.

Pero Rebecca abrió otra página.

—No parece que sea la única.

Había dos nombres más.

Dos mujeres.

Dos relaciones anteriores que Bruno jamás había mencionado.

Y transferencias conectadas a las mismas empresas familiares.

Entonces Rebecca señaló una fecha reciente.

—Pero esto es lo que realmente me preocupa.

La transferencia había sido programada tres semanas antes de que Bruno me pidiera los tres millones.

El dinero todavía no había salido.

Porque necesitaba una última autorización.

La mía.

Levanté lentamente la mirada.

Bruno no había perdido el control porque yo rechazara su plan.

Cuando dijo que debía haberles pagado, no estaba hablando de una idea futura.

Ellos ya habían comprometido mi herencia.

Y alguien esperaba esos tres millones al día siguiente.

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