PARTE 2: LA HEREDERA

—Creo que se ha equivocado de persona.

El hombre sonrió con cortesía y sacó una carpeta de cuero negro.

—No me he equivocado, señorita Jiang.

—Su nombre completo es Jiang Nhu, nacida el 18 de septiembre de hace veintidós años.

—Huérfana desde los diez años y estudiante de último curso en la Universidad de Nansheng.

Cada dato era correcto.

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

—¿Quién es usted exactamente?

Se inclinó ligeramente.

—Soy el abogado personal del presidente del Grupo Gu.

Abrió la carpeta y colocó varios documentos frente a mí.

En la primera página aparecía un nombre.

Gu Zhenglin.

Debajo, una frase escrita con letras negras:

“Declaración de sucesión patrimonial.”

Fruncí el ceño.

—No conozco a esa persona.

Chen Feng no pareció sorprendido.

—Eso era de esperar.

—Porque el señor Gu nunca pudo conocerla.

Mi respiración se detuvo.

—¿Qué significa eso?

El abogado guardó silencio unos segundos antes de responder.

—Hace veintidós años…

—Su madre era la única hija del presidente Gu.

Sentí que el mundo entero daba vueltas.

—¿Qué…?

—Ella abandonó la familia por amor.

—Se casó con un hombre sin recursos y rompió toda relación con los Gu.

Miré los documentos sin poder reaccionar.

Durante toda mi vida…

Creí que mis padres eran personas comunes.

Jamás imaginé que mi madre perteneciera a una de las familias más poderosas del país.

Chen Feng continuó:

—Hace tres meses falleció el presidente Gu.

—Antes de morir, dejó un testamento.

Sacó otro documento sellado por un notario.

—La nombró heredera de la totalidad de sus acciones personales.

Mis manos comenzaron a temblar.

—¿Cuánto…?

El abogado respondió con absoluta serenidad.

—Según la valoración actual del mercado…

—Cinco mil millones de yuanes.

La habitación quedó completamente en silencio.

Pensé que había escuchado mal.

Cinco mil millones…

Era una cantidad que ni siquiera podía imaginar.

Mientras yo calculaba cada gasto del alquiler…

Mientras aceptaba el dinero de Han Yi para poder terminar la universidad…

Existía una fortuna esperándome.

Chen Feng deslizó una tarjeta negra sobre la mesa.

—A partir de hoy, todas las cuentas del patrimonio quedan bajo su nombre.

—También deberá asistir mañana a la junta extraordinaria del Grupo Gu.

Levanté lentamente la vista.

—¿Y si rechazo la herencia?

El abogado sonrió por primera vez.

—El presidente Gu dejó una última instrucción.

—Dijo que, si usted hacía esa pregunta…

—Le entregara esto.

Sacó una carta amarillenta.

En el sobre había una caligrafía elegante.

Solo tres palabras.

“Para Nhu.”

Mis dedos temblaron al abrirla.

La primera línea bastó para que mis ojos se llenaran de lágrimas.

“Perdóname por llegar demasiado tarde, nieta.”

En ese mismo instante, mi teléfono vibró sin descanso.

Más de veinte llamadas perdidas.

Todas de Han Yi.

Un nuevo mensaje apareció en la pantalla.

“Jiang Nhu, deja de enfadarte. Ven ahora mismo a la subasta. El cliente más importante del Grupo Gu estará presente. Si logramos cerrar ese contrato, te compraré el anillo que quieras.”

Miré aquellas palabras durante unos segundos.

Después levanté la vista hacia Chen Feng.

—¿Quién asistirá mañana a esa subasta en representación del Grupo Gu?

El abogado sonrió con respeto.

—Usted, señorita Jiang.

—Porque, desde este momento…

—Es la nueva presidenta del Grupo Gu.

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