Cien mil yuanes.
Escuché aquella cifra y, por un instante, incluso sentí ganas de reír.
Tres años de matrimonio.
Tres años levantándome antes del amanecer para preparar el desayuno de toda la familia Lu.
Tres años soportando las humillaciones de Zhao Lifen.
Tres años viendo cómo el hombre que una vez prometió protegerme se convertía, poco a poco, en un desconocido.
Y todo eso…
Valía cien mil yuanes.
—¿No es suficiente? —preguntó Lu Jingyan al notar mi silencio—. Su Nian, siendo sinceros, durante estos años apenas has aportado económicamente a la familia. Yo creo que esta compensación ya demuestra mi buena voluntad.
Zhou Wanqing sonrió discretamente.
Era una sonrisa elegante.
Pero en el fondo escondía una burla imposible de disimular.
—Señora Su… bueno, perdón… señorita Su. Jingyan siempre ha sido demasiado bondadoso. Cualquier otra persona habría terminado este matrimonio sin darle absolutamente nada.
Zhao Lifen intervino inmediatamente.
—Exactamente. Deberías agradecer que mi hijo tenga corazón.
Los tres hablaban como si ya hubieran dictado sentencia.
Como si mi opinión no tuviera ningún valor.
Como si mi única obligación fuera aceptar.
Respiré despacio.
Después levanté la vista hacia Lu Jingyan.
—Está bien.
Los tres quedaron ligeramente sorprendidos.
No esperaban que aceptara tan rápido.
—Solo tengo una condición.
Lu Jingyan frunció el ceño.
—¿Cuál?
—Firmaremos hoy mismo.
Su expresión se relajó al instante.
Incluso dejó escapar una pequeña sonrisa de alivio.
—Perfecto. Sabía que terminarías siendo razonable.
No sabía que, desde el momento en que pronuncié aquellas palabras…
Yo ya había tomado otra decisión.
…
Veinte minutos después.
Las hojas del divorcio quedaron extendidas sobre la mesa de la Oficina de Asuntos Civiles.
El funcionario confirmó una vez más la identidad de ambos.
—¿Han decidido divorciarse por mutuo acuerdo?
—Sí.
Respondimos al mismo tiempo.
El bolígrafo cayó primero en las manos de Lu Jingyan.
Firmó con rapidez.
Ni siquiera revisó nuevamente el contenido.
Parecía impaciente por terminar.
Luego me entregó el documento.
—Firma.
Observé mi nombre impreso al final de la última página.
“Su Nian.”
Durante tres años había firmado cientos de documentos como esposa de Lu Jingyan.
Aquella sería la última vez.
Sin vacilar, escribí mi nombre.
Cada trazo era firme.
Sin temblar.
Sin lágrimas.
Cuando terminé, el funcionario estampó el sello oficial.
—A partir de este momento, el matrimonio queda legalmente disuelto.
Las palabras resonaron con una calma absoluta.
Sentí que un enorme peso desaparecía de mi pecho.
No dolor.
No rabia.
Solo una tranquilidad inesperada.
Como si por fin pudiera volver a respirar.
Lu Jingyan tomó inmediatamente su copia del certificado.
Ni siquiera la guardó con cuidado.
La metió despreocupadamente en el bolsillo interior de su chaqueta.
—Vámonos.
Ni una sola despedida.
Ni una sola mirada.
Era evidente que, para él, aquel matrimonio había terminado mucho antes.
Los tres caminaron hacia la salida.
Yo avancé detrás de ellos.
Entonces…
Vi una figura conocida esperando junto a la puerta principal.
Vestía un sencillo traje gris oscuro.
Cabello ligeramente canoso.
Espalda completamente recta.
Mi padre.
Su Zhengguo.
Durante años había conducido personalmente un automóvil viejo para pasar desapercibido.
Nunca llevaba relojes de lujo.
Nunca hablaba de negocios.
Nunca presumía de riqueza.
Si alguien lo veía por la calle, pensaría que era simplemente un hombre jubilado.
Cuando Zhao Lifen pasó junto a él, apenas le dedicó una mirada cargada de desprecio.
Susurró para que todos la escucharan:
—Mira… hasta el padre vino a recogerla. Toda la familia es igual de corriente.
Zhou Wanqing soltó una pequeña risa.
—No importa. Después de hoy ya no tendremos ninguna relación con ellos.
Lu Jingyan tampoco dijo nada.
Ni siquiera saludó.
Simplemente siguió caminando hacia el estacionamiento.
Yo me acerqué lentamente hasta mi padre.
Él me observó durante unos segundos.
Sus ojos estaban tranquilos.
Pero debajo de aquella serenidad podía percibirse una inmensa preocupación.
Le entregué el certificado de divorcio.
Sonreí con suavidad.
—Papá…
—Ya me he divorciado.
Mi padre recibió el documento.
Lo abrió.
Leyó cada línea.
Después levantó la vista hacia la familia Lu, que se alejaba conversando alegremente sobre el viaje a Tokio.
Escuché claramente a Zhao Lifen decir:
—Cuando lleguemos iremos primero a Ginza. Luego cenaremos en el restaurante de kaiseki que reservó la familia Zhou. Después compraremos el anillo de compromiso.
Zhou Wanqing respondió emocionada:
—¡Y mañana iremos al Monte Fuji!
Los cuatro reían.
Como si acabaran de ganar la mayor victoria de sus vidas.
Mi padre guardó silencio.

Sacó lentamente su teléfono móvil.
Marcó un único número.
Cuando contestaron al otro lado, únicamente pronunció una frase.
—Empiecen.
No levantó la voz.
No mostró enfado.
Solo esa palabra.
Empiecen.
Colgó inmediatamente.
Yo conocía perfectamente el significado de aquella llamada.
Durante tres años, mi padre había respetado mi decisión de casarme por amor.
Aunque nunca estuvo de acuerdo.
Aunque sabía perfectamente qué clase de personas eran los Lu.
Jamás intervino.
Porque me había prometido que, mientras yo fuera feliz, él nunca utilizaría su posición para influir en mi matrimonio.
Pero ahora…
Todo había terminado.
Ya no existía ninguna razón para seguir conteniéndose.
Mi padre respiró profundamente.
Luego colocó una mano sobre mi hombro.
—Nian Nian.
—Has sufrido demasiado.
—Ahora le toca sufrir a quien realmente debe pagar.
Al mismo tiempo…
A más de veinte kilómetros de allí.
En el edificio principal del Grupo Inmobiliario Lu.
Los teléfonos comenzaron a sonar uno tras otro.
Las pantallas de los ordenadores empezaron a llenarse de avisos en rojo.
Los directores financieros intercambiaban miradas de incredulidad.
Nadie entendía qué estaba ocurriendo.
Y, completamente ajena a todo aquello…
La familia Lu seguía camino del aeropuerto, convencida de que el futuro acababa de sonreírles.