PARTE 2: La boda ya tenía novia

A las siete de la mañana siguiente, mi teléfono comenzó a sonar sin descanso.

Primero llamó mi futura suegra.

Después mi madre.

Luego el padrino.

Todos hacían la misma pregunta.

—¿Dónde estás?

Apagué el sonido.

A las ocho y media recibí un único mensaje de Lucas.

“Deja de hacer tonterías. La ceremonia empieza en una hora.”

No respondí.

En el hotel donde me hospedaba, el gerente llamó a mi habitación.

—Señorita Jiang, hay varias personas preguntando por usted.

—No recibiré a nadie.

Mientras tanto, en el salón de bodas, más de trescientos invitados comenzaban a ocupar sus mesas.

Las pantallas proyectaban fotografías de nuestros seis años juntos.

Las flores blancas llegaban hasta el escenario.

La orquesta afinaba los instrumentos.

Todos esperaban a la novia.

Lucas seguía convencido de que aparecería en cualquier momento.

A las nueve en punto, el maestro de ceremonias se acercó.

—Señor Xu, ¿podemos comenzar?

—Esperemos diez minutos.

Diez minutos después…

Nada.

Mi teléfono volvió a iluminarse.

Era el organizador.

—Señorita Jiang, el novio insiste en hablar con usted.

—Ponga el altavoz.

Escuché la respiración agitada de Lucas.

—Amelia, basta.

—Todo el mundo está esperando.

—Ven ahora mismo.

Miré por la ventana del hotel.

—¿Para qué?

—Para casarnos.

—Ya estás casado.

Hubo un silencio incómodo.

—Legalmente sí, pero…

Lo interrumpí.

—No existe un “pero” en un certificado de matrimonio.

Detrás de él comenzaron los murmullos.

Alguien preguntó qué estaba ocurriendo.

Lucas bajó la voz.

—Por favor.

—No me humilles delante de todos.

Respiré despacio.

—Lucas.

—Quien humilló a alguien fuiste tú.

Y colgué.

Veinte minutos más tarde, mi madre apareció en la puerta de mi habitación.

Tenía los ojos enrojecidos.

—¿Qué estás haciendo?

Le mostré una fotografía en el teléfono.

Era el certificado de matrimonio.

Ella quedó inmóvil.

—¿Quién te envió esto?

—Lo encontré.

Mi madre cerró los ojos.

—Entonces ya lo sabes…

Fruncí el ceño.

—¿Qué cosa?

Ella evitó mirarme.

—Las dos familias ya estaban enteradas.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué acabas de decir?

—Los padres de Lucas sabían lo del registro.

—Pensaban esperar un mes para divorciarlos y luego celebrar tu boda.

La habitación quedó completamente en silencio.

No solo Lucas me había engañado.

También lo habían hecho nuestros padres.

Mi madre rompió a llorar.

—Nos dijeron que era la única manera de evitar un escándalo.

Solté una risa amarga.

—¿Y convertirme en la segunda esposa no era un escándalo?

Ella no pudo responder.

En ese momento sonó el teléfono.

Era el organizador otra vez.

Contesté.

Su voz temblaba.

—Señorita Jiang…

—Acaba de ocurrir algo.

—¿Qué pasó?

Respiró hondo.

—La señorita Fiona acaba de subir al escenario…

Miré el certificado que seguía sobre la mesa.

—¿Y?

—Dice que, como ya es la esposa legal del novio…

Hizo una pausa.

—…la ceremonia debe continuar con ella como novia.

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