PARTE 2: LA BODA SIN NOVIA

Mi padre contestó al segundo tono.

—Claire, ¿qué pasó?

Solo dije:

—Papá, necesito que vengas. Y trae a la policía militar.

Treinta minutos después, nadie se reía.

Mi padre entró acompañado por dos investigadores. Su mirada cayó primero sobre mi cabeza rapada, luego sobre el cabello esparcido por el suelo.

—¿Quién hizo esto?

Samantha perdió la sonrisa.

Marcus avanzó.

—Señor, fue una broma entre compañeros que se salió de control.

—Ella no es su compañera —respondió mi padre—. Y estaba sedada.

Uno de los oficiales que había estado riéndose intentó salir discretamente.

—Nadie abandona esta habitación —ordenó el investigador.

Marcus me miró incrédulo.

—Claire, ¿de verdad vas a destruir nuestras vidas por cabello?

Lo miré.

—No. Ustedes arriesgaron sus carreras cuando decidieron drogar a una persona y entrar en su habitación mientras estaba indefensa.

Samantha reaccionó.

—¡Marcus puso el sedante! Yo pensé que Claire estaba de acuerdo.

Marcus giró hacia ella.

—¿Qué acabas de decir?

—¡Tú me dijiste que lo hiciera!

En menos de un minuto, aquella supuesta hermandad de armas empezó a desmoronarse.

Mi padre no necesitó levantar la voz.

—Investiguen a todos.

A la mañana siguiente, la iglesia estaba llena.

Marcus creyó hasta el último momento que yo aparecería.

Y aparecí.

Pero no llevaba vestido de novia.

Vestía un traje blanco sencillo.

Caminé hasta el frente, donde estaban nuestras familias y decenas de oficiales.

Marcus se levantó.

—Claire…

—Dije que habría una ceremonia.

Le entregué una pequeña caja.

Dentro estaba su anillo.

—Solo que no una boda.

Los murmullos recorrieron la iglesia.

Samantha no estaba allí.

Había sido apartada de sus funciones mientras se investigaba lo ocurrido.

Marcus apretó la caja.

—Veinte años juntos. ¿Y vas a terminarlo así?

—No terminó anoche.

Lo miré directamente.

—Terminó cuando escuchaste que me habían sedado y tu única preocupación fue protegerla a ella.

Me marché sin mirar atrás.

Creí que aquella sería la última vez que vería a Marcus.

Me equivocaba.

Dos semanas después, mi padre dejó un expediente sobre mi escritorio.

—Encontraron algo durante la investigación.

Dentro había mensajes entre Marcus y Samantha.

Uno había sido enviado tres meses antes.

Samantha: “Si mañana te casas con Claire, todo cambiará.”

La respuesta de Marcus decía:

“Necesito casarme con ella. Su padre es la única razón por la que aprobarán mi próximo ascenso.”

Seguí leyendo.

Entonces encontré el último mensaje, enviado la noche en que me raparon.

“Después de la boda ya no tendremos que fingir mucho tiempo.”

Cerré el expediente.

Por fin comprendí por qué Marcus había protegido a Samantha incluso frente a mí.

Ella nunca había sido solamente su hermana de armas.

Y yo nunca había sido únicamente su prometida.

Yo era el último escalón que necesitaba para llegar a la cima.

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