Marcus miró primero a Julian.
Después a Emma.
Finalmente volvió a mirarme.
—Cinco años —murmuró—. ¿Te casaste con él después de cinco años?
—Cuatro —respondió Julian tranquilamente.
Chloe apretó el brazo de Marcus.
—Cariño, vámonos.
Pero Marcus no se movió.
—Rhodes Capital está negociando la compra de mi empresa.
Julian asintió.
—Lo sé.
La expresión de Marcus cambió.
—Entonces esto es algún tipo de juego.
Bajé a Emma al suelo.
—Ve con la tía Rebecca, cariño.
Cuando estuvo lejos, Marcus se acercó.
—¿Llevas cinco años preparando esto?
—No.
Abrí mi bolso.
—Llevo cinco años esperando que alguien finalmente revise tus números.
Saqué una tarjeta.
Mi nuevo cargo aparecía debajo del nombre:
Directora Jurídica de Rhodes Capital.
Marcus palideció.
Chloe dejó de sonreír.
—Tú estás revisando la adquisición —susurró él.
—Estoy supervisando el proceso de cumplimiento.
Julian permaneció en silencio.
No necesitaba defenderme.
Aquello era mío.
—¿Recuerdas aquella unidad cifrada que creíste que contenía fotografías personales?
Marcus tragó saliva.
—Evelyn…
—Contenía registros financieros.
Facturas duplicadas.
Empresas fantasma.
Transferencias realizadas antes de nuestro divorcio.
Chloe retrocedió medio paso.
Marcus la vio.
—No hagas ninguna estupidez.
Aquella frase me llamó la atención.
—¿Por qué tendría Chloe que preocuparse?
Ninguno respondió.
Entonces mi teléfono vibró.
Era el responsable forense de Rhodes Capital.
Habían terminado de verificar una de las sociedades.
Leí el mensaje dos veces.
Luego miré a Chloe.
—Vance Strategic Holdings.
Su rostro perdió el color.
Marcus cerró los ojos.
Ahí estaba.
La reacción que necesitaba.
—La empresa está registrada a nombre de Chloe —continué—. Y recibió más de cuatro millones de dólares desde compañías controladas por Marcus.
Julian endureció la expresión.
—Eso no figuraba en la documentación de adquisición.
—Exactamente.
Marcus bajó la voz.
—Podemos hablar en privado.
—Hace cinco años vaciaste nuestra cuenta y me dejaste con menos de dos mil dólares.
—Cometí errores.
—No estoy hablando de nuestro matrimonio.
Le mostré la pantalla.
—Estoy hablando de fraude corporativo.
Entonces Chloe soltó una carcajada nerviosa.
—Pregúntale a tu perfecta esposa de dónde salió realmente el dinero para fundar Rhodes Capital.
Julian la miró.
Yo también.
—¿Qué quieres decir?
Chloe abrió su bolso y sacó un sobre viejo.
—Marcus no fue el único que escondió documentos durante vuestro divorcio.
Me entregó una copia de una transferencia fechada cinco años atrás.
Reconocí inmediatamente la cuenta de origen.
Era una de las sociedades secretas de Marcus.
Pero el destinatario hizo que se me secara la boca.
Rhodes Capital Seed Fund.
Levanté la mirada hacia Julian.
—Dime que esto tiene una explicación.
Mi marido no respondió inmediatamente.
Marcus sonrió por primera vez desde que Emma había corrido hacia mí.
—Vamos, Rhodes.
Se acercó.
—Dile a Evelyn quién financió realmente tu imperio.
Julian miró el documento.
Después me miró a mí.
—Ese dinero nunca fue de Marcus.
Sentí un escalofrío.
—¿Entonces de quién era?
Julian respiró lentamente.
—Tuyo.
