Miré las dos carpetas.
—Quiero el divorcio.
Nora asintió.
—¿Y la adquisición?
Cerré los ojos durante unos segundos.
—No voy a comprar una empresa por venganza.
Abrí la segunda carpeta.
—Pero si Grupo Zhou está realmente en venta, quiero saber por qué.
La respuesta llegó esa misma tarde.
Julian había ocultado algo.
Su empresa necesitaba urgentemente capital.
Varias inversiones habían salido mal y la alianza con la familia Lawson no era solo romántica.
Era un rescate.
El compromiso con Claire debía convencer a sus socios europeos de financiar Grupo Zhou.
—Entonces analícenlo como cualquier adquisición —ordené—. Sin favores.
Tres días después firmé el divorcio.
Julian participó por videollamada desde París.
Ni siquiera regresó.
—Aceptaste demasiado rápido —dijo.
—¿Querías que suplicara?
Sonrió.
—Solo esperaba algo más de emoción después de tres años.
Firmé.
—Ya utilizaste cuatro hombres para conseguir suficiente emoción.
Su sonrisa desapareció.
También había presentado formalmente las pruebas de la agresión y conservado los registros médicos y demás evidencias disponibles.
Aquello seguiría su propio camino.
No necesitaba que mi abuelo enviara hombres contra Julian.
Necesitaba que nadie pudiera volver a esconder lo ocurrido.
Dos semanas después regresó de París.
Su compromiso había sido anunciado.
Pero la financiación prometida por los Lawson todavía no estaba cerrada.
Entonces Bennett International presentó una oferta formal por una participación estratégica en Grupo Zhou.
Julian convocó inmediatamente al consejo.
Entró en la sala convencido de que negociaría con Edward Bennett.
Me encontró sentada en su lugar.
Se detuvo.
—¿Qué haces aquí?
Nora colocó frente a él mi certificado de acciones de Bennett International.
Julian lo leyó.
Después volvió a leerlo.
—Treinta y siete por ciento…
Levantó lentamente la cabeza.
—¿Tú?
—Yo.
—Esto es imposible.
—También pensabas que mi dignidad valía doscientos mil yuanes.
Nadie alrededor de la mesa habló.
Julian comprendió entonces que la mujer a la que había considerado completamente dependiente de él tenía un patrimonio capaz de superar varias veces el valor de su compañía.
Se acercó.
—Amelia, podemos hablar en privado.
—Somos desconocidos legalmente desde hace doce días.
—Claire no significa nada.
Casi me dio pena.
—Te comprometiste con ella.
—Era por la empresa.
Eso fue todavía peor.
—Entonces vendiste nuestro matrimonio por financiación.
Julian intentó tomarme de la mano.
Me aparté.
—No vuelvas a tocarme.
La operación empresarial continuó sin depender de mis sentimientos.
La revisión encontró problemas financieros suficientes para que Bennett International modificara las condiciones iniciales.
Finalmente adquirimos una participación importante, pero no destruimos Grupo Zhou.
Miles de empleados no tenían ninguna culpa de lo que Julian me había hecho.
El consejo reorganizó la dirección.
Julian perdió buena parte del poder que había dado por sentado.
Claire desapareció de su vida poco después de que la familia Lawson comprendiera que aquel matrimonio ya no garantizaba el control empresarial que esperaba.
Meses más tarde Julian pidió verme.
—¿Compraste mi empresa para humillarme?
—No.
Lo miré tranquilamente.
—Tu empresa necesitaba capital. Mi grupo vio una oportunidad. Eso es negocio.
—¿Entonces no hiciste nada para vengarte?
—Sí hice algo.
Se quedó esperando.
—Me fui.
Aquello pareció dolerle más que cualquier cifra.
Mi abuelo me preguntó después si lamentaba haber descubierto tan tarde quién era realmente mi familia.
Negué.
Durante años había pensado que ser Amelia Bennett significaba únicamente ser la hija de mi madre.
Ahora sabía que mi apellido escondía una historia mucho mayor.
Pero tampoco necesitaba cuarenta y dos mil millones para comprender lo esencial.
Julian no estuvo equivocado porque ordenó golpear a una heredera.
Estuvo equivocado porque creyó que podía hacerlo con cualquier mujer y después borrar lo ocurrido enviando flores y doscientos mil yuanes.
Él pensó que aquella tarde yo había descubierto que podía comprar su empresa.
En realidad descubrí algo mucho más valioso:
podía salir de su vida sin llevarme absolutamente nada suyo.
Porque todo lo que necesitaba para empezar de nuevo ya era mío.