PARTE 2: EL SOBRE DEL HOSPITAL

Ethan sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.

El sobre seguía abierto entre sus manos.

Lo primero que vio fue el membrete del Centro Oncológico St. Matthew.

Después, una fecha.

Tres meses atrás.

Exactamente el mismo día en que Claire había preparado los papeles del divorcio.

Su vista descendió hasta la primera línea del informe.

“Paciente: Claire Blake.”

La siguiente frase hizo que las hojas resbalaran entre sus dedos.

“Diagnóstico confirmado tras biopsia…”

No consiguió seguir leyendo.

Las piernas le fallaron.

Cayó de rodillas junto a la cama.

El silencio de la habitación era insoportable.

Allí seguía el perfume de Claire sobre la almohada.

Su taza favorita permanecía sobre la cómoda.

El cargador del teléfono seguía conectado a la pared.

Todo parecía decir que volvería en cualquier momento.

Pero la maleta ya no estaba.

Respirando con dificultad, levantó nuevamente el informe.

Esta vez obligó a sus ojos a continuar.

El documento explicaba que, tres meses antes, Claire había recibido el diagnóstico de un tumor agresivo.

Había comenzado estudios complementarios.

También aparecía una nota escrita por el especialista.

“La paciente solicita absoluta confidencialidad hasta decidir cómo comunicar la noticia a su familia.”

Ethan cerró los ojos.

Tres meses.

Durante tres meses ella había ido sola al hospital.

Mientras él aseguraba que las reuniones de trabajo eran interminables.

Mientras empezaba a pasar cada vez más tiempo con Lily.

Mientras Claire preparaba un divorcio.

No para castigarlo.

Sino para liberarlo.

Su teléfono comenzó a vibrar.

Era Lily.

No contestó.

Volvió a sonar.

Lo apagó.

Por primera vez desde que la había conocido, no podía soportar escuchar su voz.

Sobre la mesita encontró otro papel doblado.

No era una carta.

Era una hoja arrancada de un cuaderno.

Solo tenía escrita una lista.

Llamar al seguro.

Actualizar el testamento.

Cancelar el viaje de aniversario.

Firmar el divorcio antes del tratamiento.

La última línea estaba subrayada.

“No dejar que Ethan se quede por culpa.”

Él sintió un dolor punzante en el pecho.

Claire nunca había preparado aquellos documentos porque sospechara de una infidelidad.

Los había preparado porque creyó que iba a enfrentarse sola a una enfermedad que podía cambiarlo todo.

Y cuando descubrió que él amaba a otra persona…

Simplemente decidió guardar el secreto.

Porque pensó que ya no tenía derecho a pedirle que se quedara.

Ethan marcó su número.

Buzón de voz.

Volvió a intentarlo.

Nada.

Llamó a su mejor amiga.

—¿Dónde está Claire?

Al otro lado hubo un largo silencio.

—No puedo decírtelo.

—Por favor.

—Me pidió que no lo hiciera.

Él respiró hondo.

—Encontré el informe del hospital.

La mujer dejó de hablar durante unos segundos.

—Entonces ya lo sabes.

—¿Desde cuándo?

—Desde hace casi tres meses.

Ethan apoyó la frente contra la pared.

—¿Y nadie me dijo nada?

—Ella no quiso.

Decía que ya habías sacrificado demasiadas cosas por ella.

Él soltó una risa amarga.

No.

La realidad era mucho peor.

Claire había sido quien siempre sacrificaba.

Había renunciado a oportunidades laborales para acompañarlo cuando él cambiaba de ciudad.

Había cuidado de su madre durante la rehabilitación mientras él viajaba por negocios.

Había sostenido el matrimonio incluso cuando él empezaba a ausentarse emocionalmente.

Y aun así…

Lo único que pidió fue que pudiera marcharse libre si un día dejaba de amarla.

Él había aceptado ese regalo sin comprender cuánto le costaba a ella.

De repente recordó algo.

Tres meses atrás.

Una tarde cualquiera.

Claire había llegado del hospital diciendo que solo era un chequeo rutinario.

Él apenas levantó la vista del portátil.

—¿Todo bien?

—Sí.

Mintió ella.

Él respondió con un simple:

—Qué bueno.

Y siguió escribiendo un correo.

Ni siquiera preguntó más.

Ahora comprendía que aquella había sido la oportunidad que ella le había dado para quedarse.

Y él la dejó pasar.

Entonces el teléfono volvió a vibrar.

Esta vez no era Lily.

Era un mensaje enviado automáticamente desde el hospital.

“Recordatorio de cita: Paciente Claire Blake. Inicio de tratamiento: mañana, 8:00 a. m.”

Ethan sintió que el corazón se detenía.

Mañana.

Todavía había una posibilidad de verla.

Tomó las llaves del coche y salió corriendo de la casa.

No sabía si Claire aceptaría escucharlo.

No sabía si aún existía algo que pudiera reparar.

Solo sabía una cosa.

Durante siete años había creído que el mayor miedo era perder el amor de una persona.

Aquella noche descubrió que existía algo mucho peor.

Llegar demasiado tarde para decirle que jamás debió enfrentar sola la batalla más difícil de su vida.

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