Adrian reprodujo el video otra vez.
—Claire… prométeme que le dirás la verdad sobre su padre.
Margaret respiró con dificultad.
—Robert Cole no era el padre biológico de Adrian. Su verdadero padre es Thomas Bennett.
Adrian se quedó helado.
—¿Bennett?
El abogado confirmó:
—El padre adoptivo de Claire. Ella tampoco lo sabía hasta esa noche.
Pero Margaret todavía tenía otro secreto.
Durante años, alguien había desviado dinero y acciones que Robert había dejado para Adrian.
—Vanessa —susurró Margaret en la grabación—. Ella y su padre llevan años intentando quitarle todo.
Adrian sintió que el estómago se le hundía.
Vanessa.
La secretaria con quien acababa de pasar tres días mientras su madre moría.
Las llamadas bloqueadas no habían sido un accidente. Vanessa sabía que Margaret estaba reuniendo pruebas y necesitaba mantenerlo lejos.
—¿Dónde está Claire? —preguntó Adrian.
El abogado dejó los papeles del divorcio sobre la mesa.
—Se fue. Y renunció a reclamar su fortuna.
—Quiero encontrarla.
—Cuando su madre estaba muriendo, Claire lo llamó cuarenta y siete veces. Usted decidió no escucharla. Ahora ella decidió que usted tampoco podrá encontrarla.
Adrian no respondió.
Vanessa fue despedida esa misma tarde. La investigación posterior descubrió transferencias ocultas y documentos manipulados. Ella y su padre terminaron enfrentando consecuencias legales.
Pero nada podía devolverle a Adrian lo que realmente había perdido.
Durante meses buscó a Claire.
Nunca la encontró.
Hasta dos años después.
La vio saliendo de una librería en Vancouver.
—Claire.
Ella se detuvo.
—Hola, Adrian.
—Te busqué por todas partes.
—Lo sé.
—Lo siento. Por mi madre. Por Vanessa. Por todo.
Claire lo observó sin odio.
Eso le dolió todavía más.
—Te perdoné hace mucho.
Los ojos de Adrian se iluminaron.
—Entonces quizá nosotros…
—No.
Claire negó suavemente.

—Perdonarte no significa volver contigo.
Pasó junto a él.
Adrian no intentó detenerla.
Finalmente había comprendido lo que su madre y Claire intentaron enseñarle demasiado tarde:
pasó años creyendo que siempre tendría tiempo para volver a casa, hasta que regresó y descubrió que ya nadie lo esperaba.