PARTE 2: EL REGALO EMPEZÓ CUANDO ÉL LO PERDIÓ TODO.

El salón quedó completamente en silencio.

Daniel seguía sosteniendo el teléfono contra la oreja.

—Debe haber un error —balbuceó.

La voz del presidente del consejo sonó con absoluta frialdad.

—No existe ningún error.

—La presidenta Song acaba de firmar la resolución.

—Desde este momento deja de representar a Horizon Group.

La llamada terminó.

Melissa dio un paso atrás.

—¿Presidenta Song?

Daniel levantó lentamente la vista hacia el segundo piso.

Por primera vez desde que comenzó la fiesta, nuestros ojos se encontraron.

Ya no había desprecio en los suyos.

Solo miedo.

Melissa siguió su mirada.

Cuando me vio de pie junto al ventanal, su expresión cambió por completo.

—¿Qué… qué está pasando?

Jacqueline sonrió con elegancia.

—Creo que nadie te explicó quién financió el crecimiento de Summit Home Furnishings.

Melissa negó lentamente.

—Fue Daniel…

Jacqueline soltó una pequeña risa.

—No.

—Fue ella.

Señaló directamente hacia mí.

—La presidenta Song aprobó personalmente la inversión que salvó tu empresa hace seis años.

Melissa sintió que las piernas le fallaban.

Daniel dejó el teléfono sobre la mesa.

Intentó subir las escaleras.

Dos guardias de seguridad del hotel le bloquearon el paso.

—Lo siento, señor Zhou.

—Tenemos instrucciones de permitir el acceso únicamente a los invitados autorizados por la presidenta Song.

Nunca antes alguien le había negado el paso.

Su rostro se volvió rojo.

—¡Soy el director general de Horizon!

Uno de los guardias respondió con calma.

—Hace dos minutos dejó de serlo.

Las conversaciones comenzaron a multiplicarse.

—¿Ella es la presidenta?

—¿Entonces Daniel solo trabajaba para su esposa?

—¿Negó a su propia hija delante de la dueña de la empresa?

Los teléfonos aparecieron por todas partes.

Decenas de personas comenzaron a grabar.

Melissa sujetó el brazo de Daniel.

—Haz algo.

Él volvió a marcar mi número.

Contesté.

—¿Ya terminaste de humillar a Sophie? —pregunté.

Su voz temblaba.

—Podemos hablar.

—No delante de toda esta gente.

—Por favor.

Miré a mi hija.

Ella seguía observando el salón.

Ya no lloraba.

Solo estaba muy callada.

—¿Sophie?

Ella levantó la cabeza.

—¿Sí, mamá?

—¿Quieres bajar?

Pensó unos segundos.

Después negó con la cabeza.

—No.

—Ya no quiero ver a papá.

Aquellas palabras me dolieron más que cualquier traición.

Volví a hablar por teléfono.

—¿La escuchaste?

Daniel cerró los ojos.

—Déjame verla.

—No.

—Solo cinco minutos.

—Tampoco.

Respiró con dificultad.

—Haré lo que sea.

Sonreí.

—Demasiado tarde.

Colgué.

En ese mismo instante entró un grupo de directivos de Horizon.

El vicepresidente financiero caminó directamente hasta Daniel.

Le entregó un sobre.

—Por instrucciones del consejo.

Daniel lo abrió con manos temblorosas.

Era la notificación oficial de su destitución.

Debía entregar inmediatamente el teléfono corporativo, la computadora, las tarjetas ejecutivas y abandonar cualquier representación de la empresa.

Melissa leyó por encima de su hombro.

Su rostro perdió todo el color.

—¿Y Summit?

El vicepresidente la miró.

—Todos los contratos con su compañía han sido suspendidos.

—Las auditorías comenzarán mañana.

Ella dio un paso atrás.

—Eso destruirá mi empresa.

Jacqueline respondió con serenidad.

—No.

—La destruyeron ustedes cuando decidieron utilizar recursos de Horizon para sostener una relación que jamás debió existir.

Melissa quiso responder.

No encontró palabras.

Tommy observaba todo sin entender nada.

Tiró suavemente de la manga de Daniel.

—Papá…

Aquella sola palabra hizo que el salón entero volviera a guardar silencio.

Sophie también la escuchó.

Apretó mi mano con fuerza.

Me agaché frente a ella.

—¿Sabes qué?

Ella me miró.

—Hoy no terminó como imaginabas.

Negó con la cabeza.

Le sonreí.

—Pero prometo que, cuando seas grande, recordarás este cumpleaños por una sola razón.

—¿Cuál?

La abracé.

—Porque fue el día en que dejaste de perseguir a un padre que nunca supo merecerte.

Y fue el mismo día en que él perdió todo lo que había elegido por encima de ti.

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