PARTE 2: EL PLAN SE HUNDIÓ

Elena despertó en un hospital costero dos días después.

Lo primero que vio fue a Ethan dormido en una silla junto a la ventana, con un vendaje en el brazo.

Lo segundo fue a un policía esperando afuera.

—Señora Carter —dijo el agente cuando ella abrió los ojos—, necesitamos hablar del accidente.

Elena no respondió de inmediato.

Solo preguntó:

—¿Daniel sobrevivió?

—Sí.

Aquella respuesta no le produjo alivio.

—Entonces dígale que yo también.

Horas después descubrió que Daniel ya había contado su versión.

Según él, el yate comenzó a hundirse, Elena quedó atrapada y él creyó que otro tripulante la rescataría.

Ethan lo contradijo.

—Mintió —declaró—. Me ordenó alejarme. Después cerró la puerta.

Pero aquello no era lo peor.

Los investigadores encontraron que el sistema automático de navegación había sido modificado antes de zarpar.

La ruta había sido programada para acercar el yate peligrosamente a una zona rocosa.

Y el cambio se había realizado desde la cuenta de Daniel.

Cuando Elena escuchó eso, algo dentro de ella terminó de romperse.

No lloró.

Pidió su teléfono.

Había un mensaje de Daniel.

“Todo fue un accidente. No hables con la policía hasta que podamos aclararlo juntos.”

Elena sonrió por primera vez desde el naufragio.

Y respondió:

“Demasiado tarde.”

Daniel llegó al hospital esa misma tarde.

Claire estaba con él.

—Elena, tenemos que hablar —dijo.

—No.

—Estás confundida.

—No tanto como tú crees.

Daniel cerró la puerta.

—Puedo explicarte la navegación.

Elena lo observó.

—Yo no mencioné la navegación.

El rostro de Daniel cambió.

Claire lo miró de golpe.

—¿Qué navegación?

Silencio.

Elena entendió entonces que Claire no conocía todo el plan.

—Pregúntale —dijo Elena— por qué modificó la ruta del yate antes del viaje.

Claire dio un paso atrás.

—Daniel…

—No fue así.

—Entonces explícame —dijo Elena— por qué también aumentaste mi seguro de vida hace tres meses.

Ahora Daniel realmente palideció.

Claire abrió la boca.

Elena había descubierto aquella póliza esa mañana gracias a su abogado.

Cinco millones de dólares.

Beneficiario principal:

Daniel Carter.

—Pensabas que moriría en el mar —dijo Elena—. Después cobrarías el seguro y todos creerían que fue un accidente.

Daniel empezó a negar con la cabeza.

—Yo jamás quise matarte.

—Pero cerraste la puerta.

No hubo respuesta.

Claire comenzó a llorar.

—Me dijiste que después del viaje te divorciarías.

Elena la miró.

—¿Divorciarse?

Claire comprendió demasiado tarde lo que acababa de revelar.

Daniel cerró los ojos.

—Claire, cállate.

—No —respondió ella—. Dijiste que Elena estaba de acuerdo. Dijiste que solo necesitabas tiempo para ordenar las propiedades.

Elena sintió frío.

Propiedades.

Ahí estaba el verdadero motivo.

No era solo el seguro.

Durante años, varias inversiones importantes estaban a nombre de Elena.

Daniel necesitaba que ella desapareciera antes de solicitar el divorcio.

Porque muerto uno de los cónyuges, las cosas podían resultar mucho más convenientes que una separación.

—Así que diez años —susurró Elena— terminaron por dinero.

Daniel se acercó.

—Elena, podemos arreglar esto.

Ella presionó el botón junto a la cama.

La puerta se abrió.

Entraron dos agentes.

Daniel se quedó inmóvil.

—¿Qué estás haciendo?

Elena sostuvo su mirada.

—Lo que tú no hiciste aquella noche.

—¿Qué?

—Salvarme.

Los policías se llevaron a Daniel para interrogarlo.

Claire permaneció unos segundos en la habitación, temblando.

Antes de marcharse, dejó una memoria USB sobre la mesa.

—Hay algo que debes ver.

Elena frunció el ceño.

—¿Qué contiene?

—Mensajes entre Daniel y alguien más.

—¿Quién?

Claire bajó la voz.

—La persona que manipuló físicamente el yate.

Ethan tomó la memoria y la conectó a la computadora.

Había fotografías.

Pagos.

Conversaciones.

Y una imagen captada en el puerto la noche anterior al viaje.

Elena acercó la pantalla.

Conocía al hombre que aparecía junto a Daniel.

Lo había visto cientos de veces.

En cenas familiares.

En Navidad.

Incluso había brindado con ellos por su aniversario.

Era Michael Carter.

El hermano mayor de Daniel.

Y el último mensaje entre ambos decía:

“Cuando Elena desaparezca, finalmente podremos repartir lo que quedó a su nombre.”

Elena cerró lentamente la computadora.

El accidente no había sido solamente el plan de un esposo infiel.

La familia Carter llevaba años esperando que ella desapareciera.

Y esta vez…

Elena pensaba regresar a casa antes que ellos supieran que había descubierto la verdad.

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