PARTE 2 — EL NOMBRE QUE CAMBIÓ TODA LA HISTORIA

El pasillo quedó completamente en silencio.

Gael seguía sosteniendo el informe médico con las manos temblando.

Lo leyó una segunda vez.

Después una tercera.

Como si las palabras pudieran cambiar por pura insistencia.

Azoospermia no obstructiva completa.

Infertilidad masculina permanente.

Levantó lentamente la vista.

—¿Desde cuándo… lo sabes?

Respiré hondo.

—Desde hace siete años.

El doctor Brewer bajó la mirada.

Había guardado ese secreto porque era información médica confidencial.

Solo yo podía decidir cuándo revelarla.


Gael retrocedió un paso.

—¿Y nunca me lo dijiste?

Lo miré con una serenidad que lo desconcertó.

—Sí te lo dije.

Tú nunca escuchaste.

Recordé aquella consulta.

Él había salido furioso del consultorio asegurando que los médicos estaban equivocados.

Después se negó a volver a hacerse estudios.

Con el tiempo, simplemente dejó de hablar del tema.

Y terminó culpándome a mí por no haber podido tener hijos.


Monica rompió el silencio.

—Gael…

Yo…

Él giró hacia ella con el rostro completamente descompuesto.

—¿De quién es ese bebé?

Ella comenzó a llorar.

No respondió.


Fue entonces cuando saqué una carpeta de mi bolso.

La coloqué sobre el banco del pasillo.

—No hace falta que adivines.

Gael frunció el ceño.

—¿Qué es eso?

—La razón por la que no te enfrenté cuando descubrí la aventura.

Dentro había copias de estados de cuenta.

Registros de acceso.

Reservas de hotel.

Y un informe elaborado por una empresa de investigación privada.

La misma empresa que yo había contratado seis meses atrás.


Gael abrió la primera página.

Después la segunda.

Su expresión cambió lentamente.

Porque aquellas fotografías no eran de él.

Eran de Monica.

Entrando en otro edificio.

Otro hotel.

Otro restaurante.

Siempre con el mismo hombre.

Un hombre al que Gael conocía perfectamente.


Monica comenzó a respirar con dificultad.

—Charli…

Por favor…

Gael levantó la siguiente fotografía.

Su mano empezó a temblar.

—No…

No puede ser.

En la imagen aparecía Monica abrazando a Nathan Collins, director financiero de Preston Logistics.

Su mano descansaba sobre el vientre de ella.

La fotografía había sido tomada tres meses antes.


—No fui yo quien destruyó tu fantasía, Gael.

Cerré la carpeta.

—Solo dejé que la verdad llegara sola.

Monica rompió a llorar.

—Pensaba decírtelo…

Él soltó una carcajada amarga.

—¿Cuándo?

¿Después de hacerme criar al hijo de otro?


Nathan apareció al fondo del pasillo.

Había recibido la llamada desesperada de Monica minutos antes.

Al ver el informe médico en las manos de Gael, comprendió inmediatamente lo que había ocurrido.

Nadie necesitó decir una palabra.

Todo estaba escrito en sus rostros.


Gael sintió que el mundo se derrumbaba.

Había traicionado a su esposa durante meses.

Había puesto en riesgo su matrimonio.

Y la mujer por la que lo había hecho…

también lo había engañado.


Entonces sonó su teléfono.

Era el director jurídico de la empresa.

Contestó automáticamente.

—Señor Preston…

Necesitamos que venga inmediatamente.

La auditoría interna encontró transferencias no autorizadas.

Creemos que alguien manipuló las cuentas corporativas.

Gael cerró los ojos.

—Ahora no.

—Debe ser ahora.

Las operaciones fueron aprobadas con las credenciales del director financiero.

Nathan Collins.

El hombre que seguía inmóvil a pocos metros de él.


Nathan palideció.

—Eso…

Eso tiene una explicación.

Pero Charli ya no los estaba mirando.

Tomó tranquilamente su bolso.

Se volvió hacia Gael.

—Mientras tú estabas ocupado ocultándome una aventura…

yo estaba protegiendo la empresa.

Hizo una breve pausa.

—Y ahora sabes por qué nunca tuve prisa por enfrentarte.

Porque la infidelidad era el problema más pequeño que ibas a tener.

Dejó el pasillo sin volver la vista atrás.

Detrás de ella quedaron un matrimonio roto, una relación basada en mentiras y una investigación financiera que apenas acababa de comenzar.

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