PARTE 2: LOS SIETE AÑOS PERDIDOS

Sofía cerró el correo antes de que Álvaro regresara.

Sofía, seguimos buscándote. No confíes en nadie de esa casa.

El remitente figuraba con el nombre de su padre.

Gabriel Beltrán.

El hombre que, según Álvaro, había muerto siete años atrás.

Sofía no respondió.

Primero necesitaba saber qué parte de su vida era real.

A la mañana siguiente fingió que su visión seguía borrosa.

—El médico dijo que podría perderla otra vez —mintió.

El alivio que cruzó el rostro de Álvaro confirmó sus sospechas.

Horas después, él salió con Martina.

Sofía aprovechó para enviar las muestras de cabello.

Una pertenecía a Nicolás.

La segunda era de Álvaro.

Pagó una comparación de parentesco prioritaria.

Después comenzó a recorrer la casa que durante siete años solo había conocido mediante el tacto.

En el despacho encontró fotografías familiares.

Nicolás aparecía desde bebé.

Pero había algo extraño.

No existía ninguna fotografía de Sofía embarazada.

Ninguna del hospital.

Ninguna sosteniendo a Nicolás recién nacido.

Siempre le habían explicado que aquel período había sido demasiado traumático.

Sofía había perdido gran parte de sus recuerdos después del accidente que le quitó la vista.

Álvaro llenó aquellos vacíos por ella.

Ahora comprendía lo peligroso que había sido eso.

Esa tarde escuchó voces desde el pasillo.

Martina estaba llorando.

—Prometiste que Sofía nunca descubriría lo de Nicolás.

—Baja la voz —respondió Álvaro.

—Puede vernos.

—Mañana habrá terminado todo.

Sofía sintió miedo.

Pero no huyó.

Esperó.

Esa noche recibió los resultados preliminares.

Abrió el documento con manos temblorosas.

Compatibilidad biológica padre-hijo: no respaldada.

Álvaro no parecía ser el padre de Nicolás.

Sofía tuvo que sentarse.

Entonces llegó el segundo análisis.

El laboratorio había encontrado algo inesperado.

Los perfiles eran compatibles con una relación familiar más distante.

Álvaro podía ser tío biológico del niño.

Martina.

Sofía cerró los ojos.

Si Nicolás era hijo de Martina, ¿por qué lo habían criado como suyo?

Y, sobre todo, ¿dónde estaba el hijo que Sofía recordaba vagamente haber sentido crecer dentro de ella?

Porque de repente recordó algo.

Una habitación blanca.

Dolor.

Una enfermera colocando un bebé contra su pecho.

Y una pequeña marca rojiza sobre el hombro izquierdo.

Nicolás no tenía ninguna.

A medianoche respondió finalmente al correo.

¿Quién eres?

La contestación llegó treinta segundos después.

Tu padre. Y tengo pruebas de que Nicolás nunca salió contigo del hospital.

Sofía dejó de respirar.

Apareció otro mensaje.

Una fotografía tomada siete años atrás.

Sofía estaba inconsciente en una cama hospitalaria.

Álvaro estaba junto a ella.

Martina también.

Pero el bebé que sostenía Álvaro no era Nicolás.

En el hombro izquierdo tenía exactamente la marca que Sofía acababa de recordar.

Debajo apareció una dirección y una frase:

Tu hijo está vivo.

Sofía sintió que las piernas dejaban de responderle.

Entonces escuchó la puerta principal.

Álvaro había regresado.

No estaba solo.

Un hombre desconocido entró detrás de él cargando una carpeta.

—Mañana transferimos la tutela definitivamente —dijo el desconocido—. Después de eso, Sofía ya no podrá reclamar al muchacho.

Álvaro respondió:

—Mientras siga creyendo que Nicolás es su hijo, nunca buscará al verdadero.

Sofía permaneció inmóvil detrás de la puerta.

Ya tenía su respuesta.

Nicolás no era el secreto más grande de aquella casa.

El verdadero secreto era el niño que le habían quitado siete años atrás.

CONTINUARÁ EN LA PARTE 3…

Related Posts

PARTE 2: LA NIÑA DEL GARAJE

Harlan no perdió tiempo preguntándome nada más. Dos médicos salieron del segundo todoterreno y corrieron hacia Belle. —Pulso irregular —dijo uno. El otro colocó oxígeno sobre su…

PARTE 2 — LA HERENCIA QUE BRENDAN NUNCA CONOCIÓ

Los pasos se detuvieron frente a la puerta. —Raymond, no cuelgues —susurré. Brendan entró. Ni siquiera miró la cuna. —¿Por qué mi hermana dice que trajiste una…

PARTE 2: EL SECRETO ENTERRADO

Rosalie acercó la lámpara al cuenco. La cosa volvió a retorcerse. Pero entonces comprendió que no era una sola cosa. Una pequeña larva pálida se movía alrededor…

PARTE 2: LA FOTOGRAFÍA

Adrian tomó la fotografía con manos extrañamente rígidas. El hombre que aparecía a mi lado sonreía frente a una pequeña cafetería de Brooklyn. Se llamaba Nathan Kane….

PARTE 2: LA PRUEBA QUE NO PUDO BORRAR

La sonrisa de Richard desapareció. El juez levantó inmediatamente una mano. —Señora Bennett, ¿está afirmando que esas lesiones fueron causadas por su esposo? Respiré profundamente. —Estoy afirmando…

PARTE 2: LA MAÑANA SIGUIENTE

A las seis y veinte de la mañana, Michael había llamado veintisiete veces. No respondí. Sophie dormía en una habitación para visitantes dentro de la instalación, envuelta…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *