—Señor —dijo Marcus en voz baja—, esa mujer no figura como tutora de los niños.
El coronel Steele miró inmediatamente a los gemelos.
—Entonces, ¿quién es?
Marcus giró la pantalla.
—Rebecca Lawson. Abogada.
Steele frunció el ceño.
—¿Abogada de quién?
Marcus tardó un segundo en responder.
—Del padre.
Lily levantó la cabeza al escuchar aquello.
—La señora Rebecca trabajaba con papá.
Seguridad aeroportuaria llegó minutos después.
Los agentes separaron discretamente la zona y revisaron las cámaras.
Rebecca había llegado con los gemelos.
Había facturado su propio equipaje.
Pero nunca había comprado billetes para Lily y Owen.
Eso significaba que dejarlos allí no había sido un accidente de embarque.
—¿Quién les dijo que su padre murió? —preguntó Steele.
Owen abrazó su oso.
—Rebecca.
El coronel intercambió una mirada con Marcus.
—¿Cuándo?
—Hace tres semanas.
Lily comenzó a llorar.
—Dijo que su helicóptero cayó.
Steele se quedó inmóvil.
Helicóptero.
—¿Cómo se llamaba su padre?
La niña respondió:
—Ethan Walker.
Marcus perdió el color.
Steele también conocía ese nombre.
Capitán Ethan Walker.
Inteligencia militar.
Desaparecido durante una operación clasificada siete meses atrás.
No muerto.
Desaparecido.
Steele se alejó unos pasos y llamó inmediatamente al mando correspondiente.
La respuesta confirmó su temor.
No existía ningún certificado militar de fallecimiento que pudieran verificar en ese momento.
Rebecca había mentido.
Pero ¿por qué abandonar a los hijos de un oficial desaparecido?
Entonces seguridad recibió otra actualización.
El avión de Rebecca todavía estaba en tierra.
Las autoridades ya estaban gestionando la situación.
Quince minutos después, Marcus regresó con una pequeña bolsa transparente.
—Encontraron esto entre las pertenencias de Rebecca.
Dentro había dos pasaportes infantiles.
Lily Walker.
Owen Walker.
—¿Por qué llevaba sus pasaportes si pensaba abandonarlos? —preguntó Steele.
Nadie respondió.
Entonces Owen tiró suavemente de la manga del coronel.
—Papá dijo que cuidara esto.
Le entregó el oso.
Había una costura irregular en la espalda.
Steele no lo abrió.
Llamó a seguridad.
El objeto fue documentado correctamente antes de examinarlo.
Dentro encontraron una pequeña memoria cifrada.
Y una fotografía.
Ethan Walker aparecía junto a tres oficiales.
Uno era Marcus.
Steele lo miró.
—¿Conocías a su padre?
Marcus tragó saliva.
—Servimos juntos.
—¿Por qué no dijiste nada?
—Porque pensé que estaba muerto.
Steele sostuvo su mirada.
—Acabas de decir que estaba desaparecido.
Marcus palideció.
Demasiado tarde.
El coronel había escuchado la diferencia.
Antes de poder exigir una explicación, llegó una agente federal.
Traía una carpeta.
—Coronel Steele, necesitamos hablar sobre estos niños.
—Primero asegúreme que estarán protegidos.
—Ya estamos coordinando su custodia temporal con las autoridades competentes.
La agente abrió la carpeta.
—Pero hay algo que usted debe saber.
Sacó una fotografía reciente.
Steele sintió que el aire abandonaba sus pulmones.
Ethan Walker estaba vivo.
La imagen había sido tomada cuatro días antes.
—¿Dónde?
—No puedo explicarlo aquí.
Lily vio la fotografía.
—¡Papá!
Intentó correr hacia ella.
Steele la sostuvo suavemente.
La agente continuó:
—Rebecca Lawson no estaba intentando deshacerse de los niños.
—Los dejó solos en un aeropuerto.
—Sí.
—Entonces explíquese.
La mujer bajó la voz.
—Alguien la obligó a entregarlos.
Steele miró hacia Marcus.
—¿Quién?
La agente colocó una segunda fotografía sobre la mesa.
Era una captura de seguridad de aquella misma mañana.
Rebecca hablaba con un hombre en el estacionamiento.
El hombre llevaba gorra.
Pero su rostro era visible.
Marcus Hayes.
El verdadero Marcus.
Steele levantó lentamente la mirada hacia el hombre que llevaba horas caminando a su lado.
El mayor retrocedió.
Su mano se acercó instintivamente a su cintura.
Steele se interpuso inmediatamente entre él y los niños.
—No lo hagas.
Lily comenzó a llorar.
Entonces el comunicador de la agente federal sonó.
Una voz anunció:
—Tenemos al mayor Hayes.
Steele sintió que se le helaba la sangre.
Miró nuevamente al hombre frente a él.
Si el verdadero Marcus acababa de ser localizado…
¿quién demonios había estado acompañándolo desde que aterrizaron?
CONTINUARÁ EN LA PARTE 3…
