Durante varios segundos, no pude pronunciar una palabra.
Mi tío Richard estaba de pie junto a mi cama, con el rostro sereno, mientras mi tía Evelyn acariciaba suavemente la espalda de Noah.
—¿Todos lo escucharon? —pregunté finalmente.
Richard asintió.
—Tu hermana, sus futuros suegros, los invitados… todos.
Sentí que las lágrimas me quemaban los ojos.
—Papá jamás me perdonará por eso.
Mi tío acercó una silla.
—Claire, estás en un hospital con tres costillas fracturadas y un bebé de cuatro semanas. ¿Y todavía te preocupa que tu padre esté enfadado contigo?
Bajé la mirada.
Richard suspiró.
—Eso es precisamente lo que me preocupa.
Evelyn colocó cuidadosamente a Noah en la cuna.
—Nosotros cuidaremos de él mientras te recuperas, cariño. No tienes que demostrarle nada a nadie.
Por primera vez aquella noche, pude respirar sin sentir que el miedo me aplastaba.
Entonces el teléfono de Richard comenzó a vibrar.
Era mi padre.
Richard miró la pantalla y respondió.
—¿Qué quieres, Robert?
Los gritos fueron tan fuertes que pude escucharlos desde la cama.
—¡Me has humillado delante de toda la familia! ¡Los padres del prometido de Whitney se marcharon!
Richard no levantó la voz.
—Tu hija casi pierde la vida esta noche.
—¡Claire siempre ha sido dramática!
El rostro de mi tío se endureció.
—Entonces ven al hospital y compruébalo.
—No tengo por qué…
—Exactamente —lo interrumpió Richard—. Nunca creíste tener ninguna obligación con ella.
Colgó.
Pero apenas diez minutos después, ocurrió algo inesperado.
Una enfermera entró apresuradamente.
—Señora Claire, hay una mujer en recepción que insiste en verla.
—¿Mi madre?
La enfermera negó con la cabeza.
—Dice llamarse Whitney.
Mi corazón dio un vuelco.
Richard me miró.
—Tú decides.
Después de unos segundos, asentí.
Whitney apareció en la puerta todavía vestida con su elegante traje de compromiso. El maquillaje se le había corrido por las mejillas.
Jamás la había visto así.
—Claire…
Su voz se quebró al observar mis heridas.
—Dios mío. Papá dijo que apenas habías tenido un pequeño accidente.
No respondí.
Whitney se acercó lentamente.
—Cuando el tío Richard llamó, papá intentó quitarle el teléfono. Pero mi prometido escuchó todo.
Se limpió las lágrimas.
—Daniel le preguntó por qué estaba abandonando a su hija herida. Papá respondió que tú siempre habías sido una carga.
Sentí que algo se rompía definitivamente dentro de mí.
—Whitney, estoy cansada.
Ella asintió.
—Lo sé. Pero hay algo que debes escuchar.
Sacó su teléfono.
—Daniel canceló nuestra boda.
La miré sorprendida.
—¿Qué?
—Dijo que no podía casarse conmigo si yo seguía permitiendo que mis padres trataran así a mi hermana.
Whitney comenzó a llorar.
—Y tenía razón.
Richard permaneció en silencio.
Mi hermana se arrodilló junto a mi cama.
—Claire, durante años disfruté siendo la favorita. Nunca pregunté cuánto te costaba a ti.
Por primera vez, sus disculpas parecían sinceras.
Pero entonces mi tío recibió otro mensaje.
Lo leyó y su expresión cambió.
—Claire, necesito preguntarte algo.
—¿Qué sucede?
—¿Recuerdas la cuenta de ahorros que tu abuelo abrió para ti antes de fallecer?
Fruncí el ceño.
—Papá dijo que el dinero se había gastado pagando mis estudios.
Richard cerró lentamente los ojos.
—Tu abuelo dejó ciento ochenta mil dólares exclusivamente para ti.
Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.
—Eso es imposible.
Richard me mostró un documento en su teléfono.
—Nunca retiraste ese dinero, Claire.
Whitney se llevó una mano a la boca.
—Espera…
Todos la miramos.
Su rostro perdió el color.
—Papá me dijo que el dinero para mi boda venía de una inversión familiar.
El silencio llenó la habitación.
Richard guardó su teléfono.
—Mañana hablaremos con un abogado. Esta noche solo importa que Claire y Noah estén seguros.
Pero Whitney empezó a temblar.
—Tío Richard… hay algo más.
—¿Qué cosa?
Mi hermana miró hacia la puerta antes de susurrar:
—Hace tres días escuché a papá hablando con alguien sobre el dinero de Claire.
Tragó saliva.
—Y mencionó el camión que la atropelló.
Richard se quedó completamente inmóvil.
—Whitney —dijo con una calma aterradora—, necesito que me repitas exactamente lo que escuchaste.
CONTINUARÁ EN LA PARTE 3…