PARTE 2 — DIECISIETE MINUTOS EN NEGRO

Dominic cruzó la habitación en dos pasos.

—¡Clare!

Nada.

Abrió el armario.

Vacío.

Los pañales habían desaparecido.

También la leche, los medicamentos de Sophie y la pequeña bolsa azul que Clare guardaba preparada para emergencias.

Entonces vio el cambiador.

En el centro había un objeto dorado.

Su alianza.

Dominic la tomó.

Debajo había una nota.

Solo cuatro palabras.

“Ahora puedes elegirla libremente.”

Sintió un vacío en el estómago.

Sacó el teléfono y llamó a Clare.

Apagado.

Volvió a llamar.

Nada.

Entonces abrió la aplicación de seguridad.

Cámara del vestíbulo.

Cocina.

Garaje.

Entrada trasera.

A las 3:11, todo funcionaba normalmente.

A las 3:12, todas las cámaras quedaron negras.

A las 3:29 regresaron.

Diecisiete minutos.

Dominic frunció el ceño.

Solo él conocía el código maestro.

O eso creía.

Revisó el registro.

USUARIO ADMINISTRADOR: ACCESO AUTORIZADO.

CÓDIGO 0719.

Su rostro perdió el color.

0719 no era un número aleatorio.

Era la fecha en que había conocido a Clare.

—Imposible…

Marcó a seguridad.

—Quiero saber quién desactivó mis cámaras.

El operador guardó silencio unos segundos.

—Señor Hail, el código fue creado hace cuatro años.

Dominic se quedó inmóvil.

—Yo nunca lo creé.

—No figura a su nombre.

—¿Entonces de quién?

Otra pausa.

—Clare Hail.

Dominic miró la alianza.

Durante todo su matrimonio había supuesto que Clare no sabía nada de sus negocios, sus sistemas ni de las personas que lo rodeaban.

Quizá nunca la había conocido realmente.

Entonces escuchó un sonido.

Bip.

El monitor infantil seguía encendido.

Dominic lo tomó.

La pantalla mostraba una habitación vacía.

Pero había una grabación almacenada.

3:16 a. m.

La abrió.

Clare apareció cargando a Sophie mientras Ethan dormía contra el pecho de un hombre que Dominic no reconoció.

El desconocido llevaba traje oscuro.

Clare no parecía secuestrada.

Parecía preparada.

Antes de salir, miró directamente hacia la cámara.

—Si estás viendo esto, Dominic, significa que finalmente regresaste.

Dominic sintió que el aire desaparecía.

—No busques a los niños.

Clare hizo una pausa.

—Busca primero tu caja fuerte.

Corrió al despacho.

La abrió.

El dinero seguía allí.

Los relojes también.

Pero faltaba una carpeta negra.

La única que contenía documentos relacionados con Hail Holdings.

Su teléfono sonó.

Natalia.

Dominic rechazó la llamada.

Entonces llegó un mensaje desde un número desconocido.

Era una fotografía.

Clare sostenía a los gemelos dentro de un automóvil.

A su lado estaba el mismo hombre de la grabación.

Debajo había una frase:

“Pregúntale a Natalia quién es realmente el padre de Sophie.”

Dominic leyó aquellas palabras tres veces.

Luego miró hacia la habitación vacía de sus hijos.

Por primera vez aquella noche, comprendió que Clare no había huido porque hubiera descubierto su aventura.

Había descubierto algo mucho peor.

Y se había llevado la única carpeta capaz de destruirlo.

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