PARTE 2: La sonrisa que lo cambió todo

Garrett se enderezó, furioso. Los otros tres se movieron al mismo tiempo.

Retrocedí entre las estanterías, esquivando el primer golpe. Marcus me agarró por detrás; le hundí el codo en las costillas y me solté, pero Cole me barrió las piernas. Caí de lado contra el suelo.

El dolor me atravesó la cadera.

Garrett se acercó mientras yo intentaba incorporarme. No pude. Algo se había roto.

—Se acabó, comandante —dijo.

Travis me sujetó los brazos. Garrett descargó una patada contra mi rodilla. El segundo impacto llegó antes de que pudiera cubrirme. Un crujido seco resonó por el depósito.

Se me escapó un grito.

Después, nada.

No porque el dolor hubiera desaparecido, sino porque ya no iba a regalarles otra reacción.

—Mírate —se burló Garrett—. Tu carrera terminó.

Se inclinó sobre mí, esperando lágrimas, súplicas, cualquier señal de que me había vencido.

Yo sonreí.

Su expresión cambió.

—¿Qué te hace tanta gracia?

—Que no revisaste el registro de entrada.

Marcus palideció.

La puerta del depósito se abrió detrás de ellos. Una luz roja parpadeaba en el panel de seguridad: la solicitud de conservación había activado una copia automática de las grabaciones y de los registros de acceso.

No era lo único que había enviado.

Mientras ellos se acercaban, mi dispositivo seguro transmitió una alerta silenciosa al centro de mando. No necesitaba moverme para pedir ayuda.

Garrett miró hacia la puerta.

—Apaga eso.

—No puedes borrar una transmisión que ya llegó a la oficina del inspector general.

Entonces resonaron pasos en el pasillo. Esta vez no eran cuatro.

Un capitán apareció en la entrada acompañado por dos agentes de seguridad y una oficial médica. Vieron mi uniforme, la sangre en el suelo y las piernas inmóviles.

—¡Nadie se mueva! —ordenó el capitán.

Garrett retrocedió.

—Ella nos atacó primero.

El capitán miró la cámara roja sobre la puerta.

—Tenemos la grabación.

Los agentes separaron a los hombres. La médica se arrodilló junto a mí y pidió una camilla.

Antes de que me levantaran, el capitán recibió un mensaje en su tableta. Leyó la pantalla y su rostro se tensó.

—Comandante Brennan, el inspector general acaba de confirmar que los números de serie que fotografió pertenecen a equipo desaparecido tras una operación clasificada.

Me sostuvo la mirada.

—Y uno de esos registros lleva la firma de Garrett Voss.

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