La señora Harper recogió las toallas con manos temblorosas.
—¿Qué pasa? —le pregunté.
Miró a Vincent y luego al doctor Blake.
—Nada, señorita Morgan.
El doctor aprovechó para sonreír con desprecio.
—Eso espero. No conviene alarmar a los niños con fantasías sobre el aire.
Vincent no sonrió.
—Claire hizo una pregunta sencilla. ¿Quién controla la ventilación?
—La empresa de mantenimiento —respondió Blake—. El sistema se revisa regularmente.
—Entonces no tendrá problema en dejar que lo revisen otra vez —dije.
El médico cerró la carpeta que llevaba.
—No voy a permitir que una niñera interfiera en un tratamiento médico.
—Y yo no voy a permitir que nadie exponga a Lucas y Leo a algo que ni siquiera podemos identificar.
Vincent levantó una mano antes de que Blake contestara.
—Harper, llama al encargado de mantenimiento. Quiero que inspeccione las habitaciones hoy.
La expresión de la encargada se quebró. Apenas un segundo, pero lo vi.
Más tarde, cuando Vincent acompañó al doctor a la entrada, Harper me llevó a la lavandería.
—Ese olor aparece casi siempre por la noche —susurró—. Llevo semanas diciéndole al doctor que los niños parecen respirar mejor cuando apago la ventilación.
—¿Y qué dice Blake?
—Que no vuelva a tocarla.
Sacó un papel doblado del bolsillo. Era una copia de una orden de mantenimiento fechada dieciocho meses atrás, justo cuando Lucas y Leo comenzaron a debilitarse.
La firma de autorización pertenecía al doctor Blake.
El documento mencionaba la instalación de un módulo de difusión aromática conectado al sistema central.
—¿Por qué guardó esto?
—Porque la señora Isabella me pidió que anotara cualquier cambio en la casa antes de morir.
Mi mirada se clavó en ella.
—¿Qué cambios?
Harper tragó saliva.
—La noche del accidente, ella encontró la ventilación encendida aunque las habitaciones estaban vacías. Al día siguiente, me pidió que llamara a un inspector.
—¿Lo hizo?
Antes de que pudiera responder, sonó una alarma en el piso superior.
Corrimos hacia las habitaciones. Lucas tosía con fuerza y Leo estaba sentado en la cama, pálido, intentando respirar.
El sistema automático acababa de activarse.
Vincent arrancó el panel de control de la pared. En la pantalla apareció una advertencia:
MODO DE DIFUSIÓN REMOTA: ACTIVADO
Debajo figuraba el nombre de usuario que había iniciado el ciclo.
ISABELLA MORETTI.